26 de nov. de 2008

¿Qué significa ser buen hijo?

¿Qué significa ser buen hijo? ¿Acaso significa ser un esclavo, ser completamente obediente? Si eres un esclavo, no eres buen hijo. Si eres completamente obediente, eres un hipócrita. Entonces, ¿qué significa ser buen hijo? Si le preguntas a la gente te dirán: "Ser buen hijo significa hacer todo lo que el padre le diga". No es tan sencillo; porque, aunque lo hagas, puede que por dentro estés resistiéndote. ¡Qué es lo que tienen que hacer los niños! Ellos están indefensos. No tienen más remedio que hacer lo que sus padres les digan: de buena gana, de mala gana, a regañadientes, pero tienen que hacerlo. Eso provoca una división en ellos; se convierten en dos. Empiezan a volverse falsos.

Así que, la forma más común de entender lo que significa ser un buen hijo es simplemente ser obediente con el padre. Ese no es el significado de Pitágoras. Entonces, ¿quiere decir que hay que rebelarse contra el padre? ¿Ir en su contra? ¿Hacer justo lo contrario de lo que diga, hacerse jipi o algo así? ¿Llevar el pelo largo, si el padre te dice que lo lleves corto? ¿Olvidarse de bañarse durante años, si él dice que te bañes todos los días? ¿Estar sucio y proclamar que la suciedad es una virtud si él dice que la limpieza es una virtud? No, tampoco eso significa ser un buen hijo. De hecho, lo segundo ha ocurrido en el mundo porque lo primero ha durado demasiado tiempo. La excesiva imposición de la obediencia ha producido una reacción. Entonces, ¿qué es ser un buen hijo?

Buen hijo es aquél que es atento, comprensivo, respetuoso; que escucha a su padre porque sabe más: él ha vivido, ha experimentado la vida, tiene más experiencia. Que escucha al padre; que intenta entender al padre. Que está abierto. Que no tiene prisa en obedecer o desobedecer. Buen hijo es aquél que está dispuesto a escuchar, a comprender, a aprender. Y, luego, si sientes que estás de acuerdo con tu padre, hazlo. Si sientes que no estás de acuerdo con tu padre, entonces, dilo. No se trata de una reacción. Simplemente deja claro que no estás de acuerdo. Harás lo que te diga, pero tendrás que hacerlo con esfuerzo. Es algo que te hará falso. Si tu padre quiere, lo harás, pero eso te hará falso, te dividirá, te hará esquizofrénico.

Entre el padre y el hijo es necesario un gran entendimiento, porque el padre representa el pasado y el hijo representa el futuro. Se necesita un puente. Y no puede ser sólo desde una parte, así que no sólo el hijo tiene que ser buen hijo, el padre también tiene que ser buen padre. Ha de crear una atmósfera familiar en la que la meditación pueda crecer fácilmente.

Buen hijo es aquél que es atento, que está dispuesto a obedecer a su padre cuando sienta que lleva razón, y que también está dispuesto a decirle a su padre: "No quiero hacerlo; será falso". Pero que está dispuesto a seguir a su padre si no puede decidir por sí mismo, porque es posible que hayan cosas que no puedas decidir si son correctas o incorrectas. Entonces sigue a tu padre; él tiene más experiencia.

El padre simplemente representa el pasado. El padre simplemente representa a todas las figuras paternales, a todos aquellos que son mayores que tú. El padre es simplemente un símbolo de todos aquellos que han vivido más que tú, que tienen más experiencia que tú: los profesores, los mayores. Hay que tenerles un gran respeto: respeto por su vida, respeto por su experiencia.

No hace falta convertirse en un esclavo, tampoco hace falta reaccionar contra ellos. Lo que hace falta es comprensión; ni obediencia ni reacción. Cuando la obediencia sale de la comprensión, es hermosa. Y, algunas veces, la rebelión, si sale de la comprensión, es hermosa. Pero tiene que salir de la comprensión, no de la reacción.

Hay personas que no harían una determinada cosa porque lo manda su padre. ¿Cómo lo van a hacer? No lo pueden hacer porque lo ha dicho su padre; harán lo opuesto. Sus egos están en conflicto. Y, por otra parte, hay personas que a pesar de saber que algo está mal, lo hacen porque lo dice el padre. Ambas cosas son erróneas.

El buen hijo es aquél que escucha al padre, a todas las figuras paternas, e intenta comprender con gran respeto, abiertamente, sin conclusiones. Entonces, cualquiera que sea la decisión que surja en su ser, ya sea seguir el consejo o no, es fiel a ella. Eso no es ni reacción ni obediencia: simplemente es actuar desde la comprensión".

Osho, Geometría de la conciencia. Enseñanzas místicas de Pitágoras
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