9 de jun. de 2012

No tengas miedo al amor

     "Si tienes miedo, el problema es el amor. Sé más afectuoso, da unos pasos hacia la otra persona. Porque todo el mundo tiene miedo, no creas que tú eres el único.  Vives esperando a que alguien venga y te ame, pero puedes esperar eternamente, porque el otro tiene miedo también, y si algo teme la persona temerosa, por encima de todo, es ser rechazada.
     Si voy a tu casa y llamo a la puerta, cabe la posibilidad de que me rechaces,  y ese rechazo será una herida;  así que mejor no ir, mejor quedarme solo, vivir por mi cuenta y no tener relación con nadie, porque el otro puede rechazarme.  En cuanto te acercas a alguien y tomas la iniciativa en el amor, el primer miedo que surge es a si te aceptarán o te rechazarán, y existe realmente la posibilidad de que la otra persona te rechace.
     Por eso las mujeres nunca dan el primer paso, porque son más temerosas;  esperan siempre a que sea el hombre el que se acerque, y se guardan la posibilidad de aceptarlo o rechazarlo. No dan esa posibilidad al otro porque tienen más miedo que los hombres. Lo que sucede es que muchas mujeres se pasan esperando toda su vida, y nadie llama a su puerta, porque una persona que tiene miedo se vuelve, en cierto sentido, tan cerrada que inconscientemente hace que la gente se mantenga alejada de ella.  En cuanto alguien se acerca,  son tan acusadas las vibraciones que desprende que al otro se le quitan las ganas de acercarse más...
     Supón que empiezas a hablar con una mujer.  Si sientes amor y afecto por ella, te gustaría acercarte, seguir hablando, intimar más;  pero debes observar el cuerpo, porque el cuerpo tiene su propio lenguaje.  Puede que, sin ser consciente de ello,  la mujer se incline hacia atrás o simplemente se retire. Es decir, tú te acercas y ella da un paso atrás, o, si no puede hacerlo porque hay una pared, se inclina, apoyándose contra la pared.  Si no se inclina hacia adelante, te está diciendo: "¡Vete! ¡No te me acerques!".
     Observa a la gente mientras está sentada, a la gente que camina. Hay personas que producen rechazo, si alguien se les acerca, se asustan.  Y el miedo, como el amor, es una energía, una energía negativa.  Un hombre que siente amor rebosa de energía positiva.  Cuando te acercas a él, es como si te atrajera un imán, querrías estar con esa persona.
     Si tu problema es el miedo, piensa en tu personalidad, vigílala.  Debes de haberle cerrado la puerta al amor, eso es todo.  Abre la puerta.  Por supuesto que existe la posibilidad de que te rechacen, pero ¿por qué tener miedo? Lo más que puede pasar es que la otra persona te diga que no...
     La posibilidad existe, pero ¿por qué preocuparse?  ¡Hay tanta gente!  Si una persona te rechaza, no te sientas ofendido, no dejes que se forme en ti una herida.  Encájalo,  sin más  --"No ha sido posible el amor, ¡qué le vas a hacer!"--, acéptalo..., esa persona no quería salir contigo.  Quizá no estabais hechos el uno para el otro,  quizá erais demasiado diferentes.  En realidad, no te ha dicho que no a ti como persona, no es algo personal;  simplemente no encajabais,  así que sigue tu camino. De hecho, es bueno que te haya dicho que no, porque, si no encajas con una persona y esa persona te dice que sí, entonces es cuando tienes un verdadero problema.  Así que no lo sabes; ¡tal vez ese hombre, o esa mujer, te haya salvado de toda una vida de contrariedades!  Dale las gracias y sigue tu camino, porque no todas las personas pueden ser apropiadas una para otras.
     Cada individuo es tan único que, en realidad,  es difícil encontrar a la persona que de verdad encaje contigo... No tengas miedo a cometer errores, porque si tienes miedo a equivocarte no te moverás de donde estás,  y te perderás la vida entera.  Es mejor errar que no hacer; es mejor que te rechacen que quedarte solo, asustado y no tomar la iniciativa.  Porque el rechazo te da la posibilidad de aceptar; el rechazo es la otra cara de la aceptación.
     Si alguien te rechaza, alguien te aceptará.  Hay que seguir adelante y encontrar a la persona adecuada.  Cuando las personas adecuadas se encuentran, congenian al instante; están hechas la una para la otra; encajan.  Eso no significa que no habrá conflictos entre ellas, que no vivirán momentos de ira, que no reñirán; no. Si el amor está vivo, tendrán también sus conflictos, a veces habrá enfados, pero eso sólo demuestra que el amor es un fenómeno vivo.  A veces habrá tristeza, porque donde existe la felicidad, la tristeza por fuerza ha de existir.
     Sólo en el matrimonio no hay tristeza, porque no hay felicidad; uno simplemente tolera..., es un acuerdo, un fenómeno organizado. Cuando de verdad vives la vida a fondo, la ira está presente también.  Pero cuando amas a una persona, aceptas la ira; cuando amas a una persona, aceptas también su tristeza.  A veces te apartas de ella, sólo para volver a acercarte después.  En realidad, hay un mecanismo muy profundo:  los amantes se pelean para volver a enamorarse una y otra vez, para poder volver a vivir pequeñas lunas de miel una, y otra,  y otra vez más".
     No tengas miedo al amor. Sólo hay una cosa a la que deberíamos tener miedo. Ten miedo al miedo, y nunca tengas miedo a nada más, porque el miedo te paraliza, es veneno, es suicida. ¡Muévete! ¡Salte de él!  Haz lo que quieras hacer, pero no te quedes con el miedo, porque sería una situación negativa.  Y si te pierdes el amor... te perderás la oración, y ése es para mí el verdadero problema".

Osho, El libro del Yoga I, El nacimiento del individuo
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