29 dic. 2007

Una persona religiosa no tendría que interferir

"La gente puede encontrar razones. Tú mantén la atención. Y mantén la atención con respecto a tu propia persona, no con respecto a otros. Lo que otros hacen no es asunto tuyo. Ésta tendría que ser una de las actitudes básicas: no pensar en lo que el otro está haciendo. Esa es su vida. Si él decide vivir así, eso es asunto suyo. ¿Quién eres tú para tener siquiera una opinión al respecto? Incluso tener una opinión significa que estás listo para interferir, que ya has interferido.

Una persona religiosa es aquella que trata de vivir su vida de la mejor forma, de la forma más completa que le es posible, de la forma más atenta que le es posible; lo intenta. Además, no interfiere en la vida de otros, ni siquiera con una opinión.

¿Lo has visto, lo has observado? Si pasas delante de alguien y tienes cierta opinión sobre él, tu cara cambia, tus ojos cambian, tu actitud, tu forma de caminar. Si eres criticón, todo tu ser empieza a irradiar crítica, disgusto.

No, tú estás interfiriendo. Ser verdaderamente religioso implica no interferir. Otorga libertad a las personas; la libertad es su derecho de nacimiento.

Sucedió una vez que me alojé en casa de uno de mis profesores, de mis maestros. Aunque yo era un estudiante y él mi profesor, había de su parte mucho respeto por mí. Él era un hombre religioso, especial, pero era un bebedor, y cuando estuve en su casa, le dio mucho miedo beber en mi presencia. ¿Qué iba a pensar yo? Yo le observaba, sentía un desasosiego, así que al día siguiente le dije:

-Hay algo en su mente. Si no se relaja me marcharé inmediatamente me iré a un hotel; no me alojaré aquí. Hay algo en su mente. Siento que usted no está relajado; mi presencia está creando algún problema.

-Ya que has planteado el problema –me dijo él-, me gustaría contártelo. Nunca te he dicho que bebo muchísimo, pero siempre bebo en casa y me voy a dormir. Ahora que te alojas aquí no quiero beber en tu presencia, y por eso ha surgido el problema. No puedo pasar sin beber, pero no me puedo imaginar bebiendo delante de ti.

Me eché a reír.

-Qué tontería –le contesté-. ¿Qué tengo yo que ver con ello? ¿No me obligaría a beber?

-No, jamás.

-Entonces, asunto concluido; el problema está resuelto. Usted bebe y yo le haré compañía. Yo no beberé pero puedo tomar otra cosa, Coca Cola o Fanta. Le haré compañía, usted beba. Le puedo llenar el vaso, puedo ayudarle.

Él no podía creer, pensó que yo estaba bromeando, pero cuando por la noche llené su vaso, él empezó a llorar.

-Nunca llegué a pensar que tú no tendrías un juicio sobre esto. Además, yo te he estado observando –dijo-, y tú no tienes ninguna opinión sobre mi forma de beber, sobre mi conducta, sobre lo que estoy haciendo.

-Tener un juicio sobre usted es simplemente una tontería –contesté-. No es algo muy significativo que no tenga un juicio sobre usted. En primer lugar, ¿por qué tendría que tenerlo? ¿Quién soy yo para tenerlo? Su vida le pertenece. Si quiere beber, beba.

Tener un juicio sobre ti significa que, profundamente, de alguna manera, quiero manipularte. Tener un juicio sobre ti significa que, de una manera u otra, tengo un deseo profundo de tener poder sobre la gente. Eso es lo que define a un político. Una persona religiosa no tendría que interferir".


Osho, El sendero del Tao
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Calzar una serpiente

"Tú interfieres en la vida de tus hijos, tú interfieres en la vida de tu esposa, de tu esposo, de tu hermano, de tu amigo, de tu amado. Tú interfieres en sus vidas porque piensas que al hacerlo los estás ayudando. ¡Los estás estropeando! Tu interferencia se asemeja lo que los seguidores del Zen –ellos tienen la expresión correcta-- llaman “calzar una serpiente”. Tú estás ayudando, a lo mejor haces un gran esfuerzo, haces grandes cosas –calzas una serpiente-- pensando: “¿Cómo puede caminar una serpiente sin zapatos? Puede que haya dificultades, que los caminos sean difíciles, que haya también espinas. La vida está llena de espinas, así que hay que ayudar a la serpiente, hay que calzar la serpiente”. ¡Matarás la serpiente!.

Todo esfuerzo por mejorar a los demás es así, precisamente, pero hay un corolario natural: si estás tratando de mejorarte a ti mismo, tratarás de mejorar a otros. Tu propio malestar va a afectar a otros. Una vez dejas de mejorarte a ti mismo, una ves te aceptas tal como eres, incondicionalmente, sin amargura, sin queja, una vez te empiezas a amar tal como eres, toda interferencia desaparece".

Osho, El sendero del Tao
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Vive para ti mismo y vivirás para todos los demás

"La situación es muy absurda. Los padres se siguen sacrificando por ti; el padre, la madre se sacrifican por ti. Ellos dicen: “Me estoy sacrificando por mis hijos”. Naturalmente se desquitan al decir esto porque mientras la madre se sacrifica por el hijo, ella está destruyendo su propia vida. Ella se desquitará. Lo dirá una y otra vez, lo dejará bien claro una y otra vez: “Me he sacrificado por ti. Conócelo bien, recuérdalo bien, que he sacrificado mi vida, mi juventud, todo, por ti”. Ella tratará además de persuadirte: “Haz lo mismo por tus hijos”. Entonces tú te sacrificas por tus hijos y luego les persuades para que hagan lo mismo con sus hijos… En consecuencia nadie vive jamás. Una generación se sacrifica por la otra, y si no te sacrificas, entonces no eres respetado. Nadie te respeta, entonces eres un criminal. Si no te sacrificas por otros, entonces te dicen: “¿Qué estás haciendo? No eres una buena persona, eres inmoral. El sacrificio es bueno. Vivir para uno mismo es egoísmo”. Mira simplemente lo que esta gente ha estado diciendo: ser feliz es egoísta, sacrificarse es bueno. Pero al sacrificarte serás infeliz, y una persona infeliz crea infelicidad a su alrededor, y una persona infeliz se desquitará; nunca podrá olvidar, su vida ha sido destruida. Nos dicen que la mujer se tiene que sacrificar por el marido y que el marido se tiene que sacrificar por la mujer ¿Para qué? Ambos se sacrifican, por tanto, ambos pierden vida.

Yo enseño una vocación pura por uno mismo. Nunca te sacrifiques por nadie. Vive tu vida auténticamente y así nunca tendrás la necesidad de desquitarte ni sentirás rencor alguno contra nadie. Y una persona que no siente rencor contra nadie es una persona amorosa, compasiva, cordial, dadivosa. Y una persona que no siente rencor contra nadie –ni contra sus hijos, ni contra su marido, ni contra su esposa- es tremendamente hermosa. Crea un ambiente de felicidad alrededor de ella. Quienquiera que entre en contacto con ella comparte su felicidad.

Ocúpate de ti mismo.

Mira simplemente a los árboles. No hay un árbol que esté tratando de sacrificarse por otro árbol; consecuentemente, tienen verdor. Si empiezan a sacrificarse, ningún árbol tendrá verdor, ningún árbol florecerá jamás. Mira las estrellas. Se ocupan de sí mismas: brillan para sí mismas, no se sacrifican. De otra manera la existencia se volvería fea y oscura. El ocuparse de uno mismo es natural. Y ese “sí mismo” que estoy enseñando es lo que define el Tao: tu naturaleza. Escúchala, síguela. Tu naturaleza te está diciendo: “Se feliz”...

Vive para ti mismo y vivirás para todos los demás, pero éste no es un sacrificio. Vive para ti mismo. Se real, auténticamente dedicado a ti mismo; ese es el proceder de la naturaleza. Cuida de tu felicidad, de tu descanso, de tu vida, y te sorprenderás de que cuando te sientes feliz ayudas a otros a sentirse felices, porque entiendes, poco a poco, que si los otros se sienten felices tú te sentirás más feliz. La felicidad sólo puede existir en un océano de felicidad. No puede existir sola".

Osho, El sendero del Tao
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10 dic. 2007

La alegría es el antídoto para todos los miedos

"La alegría es el antídoto para todos los miedos. El miedo se asienta cuando no disfrutamos la vida. Si gozas la vida, el miedo desaparecerá. Por tanto, sé positivo y goza más, ríete más, baila, canta. Mira las cosas pequeñas cada vez con más alegría y entusiasmo. La vida está hecha de detalles y si logras dotar de alegría todas esas cosas, la suma total será colosal.

No esperes a que te suceda algo extraordinario. No es que en la vida no haya sucesos extraordinarios, claro que sí; pero no esperes a que se produzcan. Las cosas extraordinarias suceden solamente cuando se viven los detalles cotidianos desde una nueva perspectiva, con la mente nueva, con renovada vitalidad y entusiasmo. Así, poco a poco, se van acumulando, hasta que un día se produce la gran explosión de dicha pura.

Pero nunca se sabe cuándo será ese día. Es necesario continuar recogiendo guijarros en las playas. La totalidad se convierte en el gran acontecimiento. Un guijarro es un guijarro, pero cuando se juntan muchos guijarros, súbitamente se convierten en diamantes. Ese es el milagro de la vida. Por tanto, no necesitas pensar en grandes cosas.

Hay muchas personas en el mundo que se pierden la vida por estar a la espera de algún suceso extraordinario, el cual no podrá suceder de la nada. Solamente sucede a través de las cosas ordinarias como comer, desayunar, caminar, tomar un baño, conversar con un amigo, sentarse a contemplar el cielo o quedarse en cama haciendo nada. La vida está hecha de esas minucias. Son la esencia de la vida.

Por lo tanto, hagan todo con alegría y entusiasmo, y cada cosa será una oración...

No te preocupes por los lados negativos. Si enciendes una vela, la oscuridad se disipará por sí sola. No trates de luchar contra la oscuridad. No podrás sencillamente porque la oscuridad no existe. ¿Cómo pelear contra algo que no existe? Simplemente enciende una vela. Olvida la oscuridad, olvida el miedo, olvida todas esas cosas negativas que normalmente acechan a la mente humana. Sencillamente enciende una vela de entusiasmo...."

Osho, El miedo. Cómo comprender y aceptar las incertidumbres de la vida
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5 dic. 2007

El hombre ordinario está viviendo una vida muy anormal

"El hombre ordinario está viviendo una vida muy anormal, porque sus valores están invertidos. El dinero es más importante que la meditación; la lógica es más importante que el amor; la mente es más importante que el corazón; el poder sobre otros es más importante que el poder sobre el propio ser. Las cosas mundanas son más importantes que el encontrar los tesoros que la muerte misma no podrá destruir".

Osho
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Amo de tu respiración

"Si puedes convertirte en el amo de tu respiración, puedes convertirte en el amo de tus emociones...

a) Respira profundamente durante todo el día, sin forzar, lenta y profundamente, siempre que te acuerdes, y siéntete relajado y sin tensiones.

b) Observa tu respiración, obsérvala. Cuando exhales, acompáñala; cuando inhales, acompáñala. Si eres capaz de observar tu respiración, ésta será muy profunda, silenciosa, rítmica. Siguiendo la respiración serás muy, muy diferente, porque esta constante atención sobre la respiración, te liberará de la mente. La energía que normalmente utilizamos para pensar, será utilizada para observar. Esta es la alquimia de la meditación: transformar la energía utilizada para pensar en observación... como dejar de ser un pensador y convertirte en un testigo. Pero sé juguetón cuando observes tu respiración, no lo conviertas en un trabajo.

c) Usa tu respiración para ser consciente de la vida y de la muerte simultáneamente. Cuando uno exhala, esto se asocia con la muerte; cuando uno inhala, se asocia con la vida. Al exhalar, mueres; al inhalar, renaces. "Vida y muerte no son dos cosas, separadas, divididas: son una sola. Y en cada momento, las dos están presentes. Recuerda esto: exhalas, siente que estás muriendo. No tengas miedo. Si tienes miedo, alterarás la respiración. Acéptalo: exhalar es morír. Y la muerte es bella. Es relajante".

Osho
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4 dic. 2007

No hay seguridad externa ni interior. La inseguridad es la materia misma de la cual está hecha la vida

Pregunta:
Sé que la idea de la seguridad externa es una necedad que nada tiene que ver con la realidad, ¿pero hay acaso una seguridad interior a la cual podamos aspirar?

"La seguridad no existe. No hay seguridad, ni interior, ni externa. Esa es la razón por la cual la existencia es tan maravillosa. Imaginen si una rosa se despertara en la mañana pensando en su seguridad. ¿Qué pasaría? Si la rosa pudiera conseguir su seguridad, sería una flor de plástico. Pero como no lo es, vive en medio de la inseguridad. Podría perder sus pétalos a causa de un viento fuerte. O un chico podría pasar corriendo y arrancarla. O podría venir una cabra y comerla. O puede no suceder nada (ni viento, ni chico, ni cabra), pero al llegar la noche, habrá desaparecido. Aunque no suceda nada fuera de lo normal, también ella desaparecerá. Pero en eso radica la belleza de la rosa. Es hermoso porque, viviendo acosada por la muerte, la desafía --desafía los vientos. Tan pequeña y aún así logra imponerse a todas las dificultades y los peligros. Aunque sea tan sólo durante unos minutos o unas horas, no importa (el tiempo es irrelevante), ella vive su momento. Habrá vivido, habrá hablado con los vientos, con el sol y la luna, y habrá contemplado las nubes. Y en todo ello hubo alegría y pasión. Después muere; no se aferra. Una rosa que se aferrara sería fea. Cuando le llega su momento, la flor sencillamente muere y desaparece, uniéndose a la tierra de donde vino. No hay seguridad externa ni interior. La inseguridad es la materia misma de la cual está hecha la vida..."

Osho, El miedo. Cómo comprender y aceptar las incertidumbres de la vida
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3 dic. 2007

El sufrimiento psicológico le pertenece al pasado o al futuro, pero nunca al presente

Pregunta:
No creo temerle a la muerte tanto como le temo a la enfermedad, la vejez y el sufrimiento. ¿Cómo puedo vencer el miedo al sufrimiento físico?

"El sufrimiento psicológico, y solamente él, puede disolverse. El otro sufrimiento, el dolor físico, es parte de la vida y de la muerte y no hay forma de disolverlo. Pero nunca genera un problema. ¿Se han dado cuenta? El problema existe solamente cuando se piensa en él. Sientes miedo cuando piensas en la vejez. Sin embargo, no vemos a los ancianos temblando de miedo a toda hora. Te llenas de miedo cuando piensas en la enfermedad, pero cuando ésta sucede, ya no hay miedo y el problema desaparece. La enfermedad se acepta como un hecho. El problema verdadero siempre es psicológico. El dolor físico es parte de la vida. Cuando se piensa en él, no es físico en lo absoluto, sino que se ha vuelto psicológico. Cuando piensan en la muerte, sienten miedo, pero cuando ésta se presenta, no hay miedo. El miedo siempre se relaciona con el futuro. El miedo no existe en el presente....

La realidad misma nunca es un problema; son las ideas acerca de la realidad las que crean el problema. Por tanto, lo primero que debes comprender es que si logras disolver el problema psicológico, todo el problema desaparecerá y podrás comenzar a vivir el momento.

El sufrimiento psicológico le pertenece al pasado o al futuro, pero nunca al presente. La mente no existe nunca en el presente. En el presente, reside la realidad, no la mente...."

Osho, El miedo. Cómo comprender y aceptar las incertidumbres de la vida
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¿Puede lograrse algo golpeando una fotografía?

"Un hombre acudió a un psicólogo con un problema. Se hallaba muy irritado con su jefe. Si el jefe le decía algo, se irritaba y sentía deseos de sacarse el zapato y golpearle con él. Pero, tal como sabes... ¿puedes acaso pegarle a tu jefe? Y sin embargo, no es posible que exista aquél que no desee pegarle a su jefe. Resulta excepcional encontrar a un empleado que no sienta eso. Sabes esto si eres un empleado y también lo sabes si eres un jefe. Un empleado siempre se halla molesto por estar trabajando, y siempre se halla en ánimo subversivo. Y además, si tuviera tanto valor, ¿por qué tendría que estar desempeñando un cargo? De uno u otro modo, este hombre siguió reprimiendo, cada vez que lo sentía, el deseo de pegarle a su jefe.

El problema comenzó a agravarse y, temeroso de que un día u otro pudiera realmente golpear al jefe, comenzó a dejar sus zapatos en su casa antes de ir a la oficina. Pero no lograba olvidar los zapatos que habla dejado en su casa. Cada vez que veía al jefe, sus manos se dirigían automáticamente hacia los pies, pero por fortuna, los zapatos se habían quedado en casa. Le tranquilizaba el no llevarlos consigo, pues un día, en un arranque de locura, podía sacarse un zapato y lanzárselo al jefe.

Pero no se liberaba de los zapatos dejándolos en casa. El zapato cobraba importancia inusitada en su mente. Si estaba dibujando garabatos con un lápiz, hacia un zapato en el papel. En sus momentos de ocio, los garabatos cobraban la forma de un zapato. El zapato invadía su mente. Tenía un temor mortal de ser capaz de atacar al jefe alguna vez, en cualquier momento. Declaró en su casa que era mejor que no fuese a la oficina, pues su estado mental era tal que ya no necesitaba nada con lo que dar golpes. Sus manos ya habían comenzado a dirigirse a los pies de sus colegas. En este trance, sus parientes en su casa pensaron que ya era tiempo de llevarlo a un psiquiatra. Así que lo llevaron.

El psiquiatra dijo que la enfermedad no era grave. Era curable. Sugirió que colgase una fotografía del jefe en la casa y que la golpeara con un zapato cinco veces cada mañana. La foto debía ser golpeada cinco veces cada mañana, religiosamente, antes de ir a la oficina, sin dejar de hacerlo ni un solo día. El ritual debía ser observado como la misa diaria, las oraciones diarias. Luego, después de regresar de la oficina, el proceso debía repetirse todos los días. La primera reacción del hombre fue: "¡Qué absurdo!" Aun asombrado, internamente se sentía contento.

Colgó la foto e inició el ritual, tal como se le había aconsejado. El primer día, cuando fue a la oficina después de golpear la foto cinco veces, tuvo una extraña sensación. No se sentía tan irritado como solía estar y en un par de semanas se volvió muy cortés con el jefe. El jefe también observó un cambio en él. Por supuesto, él no sabía lo que estaba ocurriendo. También le dijo al empleado que últimamente lo sentía muy cortés, muy obediente y muy amable. Quería saber qué pasaba. El empleado replicó: "Por favor, no me pregunte; de otro modo, todo se trastornará. No puedo decírselo."

¿Qué es lo esencial detrás de esto? ¿Puede lograrse algo golpeando una fotografía? Si, golpeando la fotografía, la obsesión por golpear con el zapato se fue esfumando: el complejo desapareció".


Osho
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