30 oct. 2008

Este presente es la única vida que tienes

"Pero verdaderamente, morir a tiempo es la cosa más hermosa del mundo, es parte de una larga serie de eventos en tu vida. Claro que el que nunca vivió a tiempo difícilmente puede morir a tiempo.

Estás vivo, es difícil decir alguna cosa acerca de tu muerte, si morirás a tiempo o no. Pero, ¿estás vivo a tiempo? ¿O estás contuamente perdiendo el tren? Siempre llegas a la plataforma cuando el tren se ha ido. O siempre estás demasiado tarde o demasiado temprano, pero nunca exactamente en el momento justo. La razón es tu mente.

Aquellos que viven en el pasado, en sus memorias, en todo aquel polvo que han dejado atrás en el camino, éstos siempre llegan tarde, siempre están atrasados; llegar tarde se torna una rutina, porque no pueden estar en el presente. Y estar en el tiempo justo, estar a tiempo, significa estar en el presente.

Por otra parte, hay personas que están viviendo en el futuro, ellos siempre están planeando para mañana, lo que van a ser mañana. Siempre están por delante del tiempo, ya han perdido el tiempo justo.

Este estado, de estar en el pasado o en el futuro, es tan inconsciente, que casi todos están divididos en estas dos categorías: los orientados al pasado y los orientados al futuro, es muy raro encontrar a alguien en el presente, aquí y ahora...

Viviendo relajadamente, cada momento de tu vida se torna rico, porque estás ahí totalmente, cada momento, con todo tu amor, con toda tu inteligencia, con todo tu ser, un momento tan pequeño se torna desbordante con tu inteligencia, con tu amor, con tu ser mismo... se torna tal satisfacción...

El secreto es conocido; es un secreto abierto. Sabes que siempre tienes un solo momento por vez, no tienes dos momentos o tres momentos. Si puedes vivir un momento totalmente, conoces todo el secreto de la vida porque siempre tienes un solo momento y sabes cómo vivirlo.

Este tipo de vida es la única vida correcta y este tipo de vida puede tener un crescendo de una muerte correcta.

Pero las personas están vagabundeando por todos lados, en el pasado, en el futuro, en las memorias, en los sueños, perdiéndose este pequeño punto: que este presente es la única vida que tienes. No puedes vivir tu pasado, no está más; no puedes vivir tu futuro, aún no está; vive esto que es la única posibilidad, el presente.

Deja que este momento sea suficiente para ti, no lo sacrifiques por algo del futuro y no lo pierdas en recordar las dulces memorias del pasado... crea este momento, tan dulce y hermoso como puedas, y de este modo, momento a momento, tu vida se tornará una guirnalda de flores... y cuando la guirnalda está completa es tiempo de morir, una muerte que es una ceremonia, que es una fiesta, la más encantadora de las fiestas".

Osho, Zarathustra, un dios que puede bailar
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25 oct. 2008

¿Qué clase de felicidad es si destruye tu libertad?

"Tu felicidad no brota de ti mismo. Tu nombre sale en una lotería y eres feliz. ¿Qué prueba esto?, sólo tu pobreza, sólo un hombre que puede ser feliz porque su nombre salió en la lotería.

Cualquier cosa que viene de afuera y te hace feliz, te hace también esclavo, te hace también dependiente. ¿Qué clase de felicidad es si destruye tu libertad?

León Tolstoi tiene una hermosa historia. Un pobre sastre solía comprar cada mes un ticket para la lotería, había estado haciéndolo durante veinte años pero nunca salió su número.

Su familia, sus amigos se cansaron y le dijeron: "¿Por qué gastas tu dinero?, eres tan pobre". Pero el ticket debe ser comprado. Se ha vuelto casi un ritual religioso.

Pero una vez el milagro sucedió, una limosina negra vino al negocio del pobre sastre y un hombre bajó con una gran bolsa: ¡el sastre había ganado la lotería!, no lo podía creer, pero tuvo que creerlo cuando el dinero le fue entregado.

Estaba tan feliz, cerró la puerta de su negocio y arrojó la lleva en un pozo, porque ahora: ¿cómo es la cosa? Tiene tanto dinero, puede vivir toda su vida cómodamente, disfrutando todo lo que está disponible en el mundo... pero no se dio cuenta de que el dinero se va muy rápido en prostitutas, en alcohol, en el juego. Hizo toda clase de cosas que nunca había imaginado, perdió su salud y en dos años todo el dinero se había ido.

Volvió a su negocio. La gente decía: "¿Qué pasó?, ¡te ves tan viejo!"; dijo: "Esa maldita lotería que destruyó mi salud, que me llevó a lugares a donde no debía haber ido nunca. Pero, ¿qué puedes hacer con dinero?, es una tentación constante, todo está perdido. Por favor, ayúdenme a encontrar mi llave". Algún hombre joven entró en el pozo, buscó su llave, la llave fue encontrada, abrió su negocio y comenzó su trabajo.

Pero por su antiguo hábito, aún continuó comprando un ticket cada mes. Ahora la gente decía: "¿por qué lo estás haciendo? No ha sido una bendición para ti, ha sido una maldición".

Él decía: "Yo sé, y sé que no va a suceder otra vez, y no deseo que suceda otra vez". Ellos decían: "¿Entonces por qué sigues comprando el ticket?"; él decía: "Si no compro el ticket, durante todo el mes siento que algo está faltando, se ha tornado mi hábito de toda la vida, soy adicto, entonces no me impidan que compre mi ticket, saben, durante veinte años no pasó nada, y no puedo pensar que tengo veinte años más para vivir. Esos dos años me han destruído completamente".

Pero los milagros suceden, suceden en cadena. Al año siguiente, vino nuevamente la limosina negra, y él dijo: "¡Dios mío! Ahora estoy acabado". La gente le dijo: "No necesitas hacer todas esas cosas". Nuevamente él cerró la puerta, arrojó la llave en el pozo y dijo: "Ahora no habrá necesidad de sacarla, porque no pienso que pueda sobrevivir".

"La primera lotería casi terminó conmigo -75%-, y ésta terminará con el 25% restante".

Tal es la inconsciencia del hombre. De nuevo la misma ronda de prostitutas, de beber alcohol, de jugar... ¿Cuál es tu felicidad? ¿Es una bendición?...

¿Qué es la felicidad? Excepto que tu felicidad venga de tu interior, tal como las flores vienen de los jugos internos del árbol... si tu felicidad es una flor de tu ser, justifica la existencia. Toda tu así llamada felicidad de poder y dinero y prestigio, es sólo una migraña...

Un hombre auténtico, racional, está siempre buscando la verdad, la razón es el hambre por la verdad".

Osho, Zarathustra, un dios que puede bailar
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Es una gran estupidez que ninguna universidad del mundo enseñe a la gente el arte de vivir, el arte de amar, el arte de meditar

"Es una gran estupidez que ninguna universidad del mundo enseñe a la gente el arte de vivir, el arte de amar, el arte de meditar. Pienso que nada está más menospreciado que el amor, la vida, la meditación, la risa. Puedes ser un gran cirujano, puedes ser un gran ingeniero, puedes ser un gran científico, aún así necesitarás sentido del humor, aún así necesitarás el arte de amar, aún así necesitarás el arte de vivir, aún así necesitarás de todos estos grandes valores en tu vida...

Nada de lo que es enseñado en las universidades puede darte sentido del humor. No puedes reir, no puedes bailar, no puedes cantar, tu vida se torna casi como un desierto".

Osho, Zarathustra, un dios que puede bailar
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Es muy fácil amar a Dios, es muy difícil amar al hombre

"Estar en contacto con seres humanos reales
es una experiencia totalmente diferente,
es una prueba de fuego para tu amor,
es muy fácil amar a Dios,
es muy difícil amar al hombre.
No cuesta nada amar a Dios,
se necesita tremenda comprensión para amar a un hombre".
Osho, Zarathustra, un dios que puede bailar

24 oct. 2008

Nunca tengas miedo de cometer errores, simplemente recuerda que no hay necesidad de cometer el mismo error dos veces.

"El sufrimiento es un reto; cuando sufres eres retado, cuando hay un problema eres retado. Cuando afrontas el problema, sólo entonces creces. Cuanto más inseguro, más crecimiento; cuanto más seguridad, menos crecimiento. Si todo es seguro a tu alrededor, ya estás en tu tumba, ya no estás vivo. La vida existe en el peligro, la posibilidad de vida existe siempre cuando te sales del camino. Pero quien se sale del camino puede regresar; quien fracasa puede tener éxito.

Napoleón fue vencido. Escribió en su diario una frase muy bella -a veces los locos también hacen hermosas observaciones- él dijo: "Sólo un combate se ha perdido, sólo una batalla se ha perdido -no la guerra". Pero si quieres ganar la guerra, tendrás que perder muchas batallas. Si tienes miedo de perder una batalla, nunca entrarás en la guerra, entonces no hay posibilidad.

Cada vez que fracasas en algo, no es el último fracaso, puedes trascenderlo. La próxima vez no tienes necesidad de repetirlo, la próxima vez no tienes necesidad de cometer el mismo error y la misma falla, y la próxima vez no hay necesidad de entrar al sufrimiento. Un hombre que es sabio sufre tanto como un hombre que no es sabio, pero de un modo distinto cada vez. Un hombre sabio comete tantos errores -aun más que un hombre estúpido- pero nunca comete el mismo error dos veces. Esa es la única diferencia: la cantidad puede ser más, pero la calidad es diferente. Un idiota puede no cometer muchos errores, puede no cometer ningún error en absoluto, porque nunca va a hacer nada. Cometes un error sólo cuando haces algo.

Puedes perderte si buscas y exploras. Si caminas por la vía, si simplemente estás sentado en casa ¿cómo puedes perderte? Si no haces nada nunca cometerás un error, serás un hombre sin errores, pero nunca avanzarás, y poco a poco, simplemente te podrirás, vegetarás y morirás. Nunca tengas miedo de cometer errores, simplemente recuerda que no hay necesidad de cometer el mismo error dos veces. ¿Por qué cometes el mismo error dos veces? Porque la primera vez que lo cometiste, no aprendiste nada de él, por eso es que tienes que repetirlo una vez y otra vez y otra vez...

Sólo una persona que ha crecido va más allá de este mundo. Aquellos que no han crecido. Ellos tienen que caer al hoyo de nuevo, tienen que aprender. Y todo aprendizaje se hace de una forma dura, no hay caminos cortos. Y esa forma dura es el sufrimiento. No te protejas contra el sufrimiento; más bien al contrario, entra al sufrimiento tanto como te sea posible. Toma el reto, ¡confróntalo! Crecerás a través de él. Trata de trascenderlo, anda más allá. No tengas miedo -una vez que te ha dado miedo, ya estás muriendo. Por eso es que Jesús dice: "Bienaventurado es el hombre que ha sufrido, él ha encontrado la vida". Y uno que sufre se vuelve más alerta, y estar alerta es la llave al templo de la vida. Cuanto más alerta, más consciente..."

Osho, La semilla de mostaza
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22 oct. 2008

Nadie te está haciendo daño, y si te lo están haciendo, es con tu cooperación, así que a fin de cuentas, el responsable eres tú. Tú lo has elegido.

"Viéndolo: "Estoy creando mi propia prisión". ¿Cuánto tiempo puedes continuar haciéndolo?. Si deseas vivir en la prisión eso es otra cosa -pero jamás nadie quiere vivir en la prisión. La gente vive así porque piensa: "Otros están creando las prisiones, ¿qué podemos hacer?". Continúan echándole la responsabilidad a otro...

Y no estoy diciendo que tus padres no te hayan hecho nada, recuerda. Y no te estoy diciendo que la sociedad no te haya hecho nada, tampoco estoy diciendo eso. La sociedad te ha hecho mucho, tus padres te han hecho mucho, la educación y los sacerdotes te han hecho mucho. Pero aún así, la llave final está en tus manos. Puedes abandonarlo, puedes abandonar todo el acondicionamiento. Cualquier cosa que te hayan hecho, tú puedes borrarlo, porque tu consciencia, en lo más profundo de ti, siempre permanece libre...

Nadie te está haciendo daño, y si te lo están haciendo, es con tu cooperación, así que a fin de cuentas, el responsable eres tú. Tú lo has elegido. Dices: "Mi marido me está haciendo daño". Pero tú has elegido ese marido...

Nadie es responsable, excepto tú mismo. Esta es una de las verdades más duras para aceptar. Pero una vez que la aceptas te da gran libertad, crea un gran espacio. Porque con esto, otra posibilidad inmediatamente se abre: "Si soy responsable, entonces puedo cambiar. Si no soy responsable, ¿cómo puedo cambiar?. Si me estoy haciendo daño a mí mismo, entonces duele, pero también trae una posibilidad nueva -que puedo dejar de herirme a mí mismo, puedo dejar de ser desgraciado".

Osho, Take it Easy
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21 oct. 2008

Estás aquí para experimentar la vida

"La gente cree que el amor es sólo para los actores. Los psicoanalistas han observado que la gente se sienta frente a sus televisores durante horas... Poco a poco, viendo películas, viendo televisión, viendo partidos de fútbol, torneos; la gente simplemente se ha vuelto espectadora. No aman. Un actor ama, ellos simplemente observan. No juegan, algunos jugadores profesionales juegan; ellos miran. No hacen nada, están entornillados a sus sillas, sólo mirándolo todo. Pero mirar y hacer son totalmente distintos. Se sienten completamente satisfechos que han visto una hermosa película sobre el amor; o un gran torneo de box. Ellos mismos son sólo espectadores.

Es una gran calamidad que se haya reducido a la gente a un grupo de espectadores. Y aquellos a quien se les observa son actores. No están realmente enamorados. Se les paga para que actúen. Son expertos en engañar a la gente, fingiendo que lo que están haciendo es real. Pero sus lágrimas son falsas, sus sonrisas son falsas, su amor es falso, su cólera es falsa. ¿Qué clase de mundo hemos creado? Los que hacen algo, están todos actuando, porque se les paga, y los otros que no hacen, están allí simplemente observando.

Estás aquí para vivir.

Estás aquí para danzar. Estás aquí para experimentar la vida.

Otros lo están haciendo por ti. En tu nombre otros están amando, otros están jugando, otros están haciendo toda clase de cosas. Y a ti ¿qué te queda? Sólo mirar. La muerte no podrá quitarte mucho -sólo tu televisor. Porque no tienes nada más".

Osho, The invitation
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20 oct. 2008

Ese es todo el arte de la vida: morir momento a momento para que no haya residuos

"Ese es todo el arte de la vida:
morir momento a momento
para que no haya residuos.
Si se ha terminado una relación:
¡no cargues con ella,
simplemente ya no está!
¿Qué puedes hacer?
Algo estaba sucediendo y ahora ya no sucede.
Acéptalo y muere a ello:
sencillamente abandónalo con absoluta consciencia,
y entonces renaces a un nuevo momento
donde no tendrás que cargar con el pasado".

Osho, ...Y llovieron flores. Historias y enseñanzas zen

Incluso cuando la ira está sucediendo, si de pronto te vuelves consciente, se va. ¡Pruébalo!

"Incluso cuando la ira está sucediendo, si de pronto te vuelves consciente, se va. ¡Pruébalo! Justo en el me­dio, cuanto te sientes muy caliente y te gustaría asesi­nar, de pronto vuélvete consciente y sentirás que algo ha cambiado: una marcha interna ‑puedes sentir el chasquido. Algo ha cambiado, ahora ya no es lo mis­mo: tu ser interno se ha relajado. Puede que a tu capa externa le lleve un tiempo relajarse, pero el ser interno ya se ha relajado. La cooperación se ha roto; ya no es­tás identificado.

Gurdjieff solía hacer un bello truco con sus discí­pulos. Tú estabas ahí sentado, y él creaba una situa­ción: te decía, "Alguien, 'A', viene, y cuando venga me comportaré rudamente con él, muy rudamente, y todos vosotros tenéis que
ayudarme".

Entonces llega "A" y Gurdjieff se ríe y le dice: "¡Pareces un perfecto idiota!", y todo el mundo mira al hombre y le muestran que todos están de acuerdo. En­tonces
Gurdjieff sigue diciendo cosas desagradables sobre este hombre, y todo el mundo asiente y se mues­tra de acuerdo. El hombre se enfada más y más, y Gurdjieff sigue más y más, y todo el mundo asiente, como si hubiera un completo acuerdo, y el hombre se calienta más y más hasta que explota. Y cuando explo­ta, de pronto Gurdjieff dice: "¡Para y mira!".

Algo se relaja por dentro. Inmediatamente el hombre comprende que le han metido en una situa­ción; se ha enfadado, y en el momento que se da cuenta de que es una situación provocada, que Gurd­
jieff le ha jugado un truco, la marcha cambia: se vuel­ve alerta, consciente. Al cuerpo le costará un poco más calmarse, pero en el centro, en lo profundo, todo está fresco. Y ahora puede mirarse a sí mismo".

Osho, ...Y llovieron flores. Historias y enseñanzas zen
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19 oct. 2008

Kazantzakis, necesitas un jefe, un poquito de meditación; de otra manera no sabrás nunca qué es la vida

"...Zorba el Griego es una obra maestra. El hombre que la produjo no es un Buda, ni un Mahavir, pero es capaz de ser uno de ellos en cualquier momento; está casi listo, maduro, esperando simplemente por su momento.

Zorba es uno de mis amores. Amo a la gente rara. Zorba es un hombre muy raro, ni siquiera un hombre real, sólo ficticio, pero para mí él se ha vuelto casi una realidad porque representa a Epicuro, a Charvaka y a todos los materialistas del mundo. No sólo los representa, sino que los representa de la mejor manera.

En algún momento Zorba le dice a su jefe: "Jefe, lo tienes todo pero aún así estás desperdiciando la vida, porque no tienes un poquito de locura. Si puedes lograr un poquito de locura sabrás en qué consiste la vida".

Puedo entenderlo; no sólo a él sino a todos los Zorbas de todas las épocas y su 'poquito de locura'. Pero no creo en un poquito de nada. Estoy tan loco como uno puede estarlo, completamente loco. Si sólo estás un poquito loco, por supuesto comprenderás sólo un poquito de la vida, pero es mejor que no saber nada en absoluto.

Zorba, el pobre Zorba, Zorba el analfabeto, un jornalero... debe haber sido enorme, de complexión fuerte y un poquito loco. Sin embargo le dio un gran consejo a su amo:
"Vuélvase un poquito loco", le dijo. Digo que volverse un poquito loco no es suficiente; ¡vuélvete completamente loco! Pero sólo puedes permitirte una locura total con la meditación, de otra manera te rebasará. No serás capaz de consumirla; al contrario, aquello te consumirá. Si no sabes qué es la meditación, te consumirás. Por eso he acuñado un nombre nuevo: Zorba el Buda.

Zorba el Buda es mi síntesis. Amo a Kazantzakis por crear una gran obra de arte, pero también lo siento por él, porque todavía está en la oscuridad. Kazantzakis, necesitas un jefe, un poquito de meditación; de otra manera no sabrás nunca qué es la vida".

Osho
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18 oct. 2008

Estando en el mundo pero no perteneciendo a él; esa es la paradoja

"Pero un Maestro Zen pertenece a la otra categoría de sannyasin. Pertenece a mi categoría de sannyasin. Un Maestro Zen siempre ha sido un neo-sannyasin, por eso me encanta hablar de ellos; tengo una profun­da afinidad con ellos. Renuncian a la mente y viven la vida, no justo lo contrario. Simplemente renuncian a la mente porque es repetitiva, y viven la vida. Puede que lleven la vida de una persona común: puede que ten­gan esposa, puede que tengan hijos; trabajarán en la granja, trabajarán en el jardín, cavarán hoyos, pesarán lino en la despensa.

Un hindú no puede imaginar que un hombre Ilu­minado pese lino. ¿Por qué una actividad tan ordina­ria? Pero un Maestro Zen renuncia a la mente, vive la vida en su totalidad. Abandona la mente y se convierte en simple Existencia.

Así que lo primero que hay que recordar es que si renuncias a la mente y vives la vida eres un sannyasin verdadero; si renuncias a la vida y vives la mente eres un sannyasin falso, eres un pseudo-sannyasin, y re­cuérdalo bien: ser "pseudo" es siempre más fácil; ser real siempre es difícil. Vivir con una esposa y ser feliz es realmente difícil; vivir con los hijos y ser dichoso es realmente difícil. Trabajar en una tienda, en una ofi­cina, en una fábrica y ser extático ES la verdadera di­ficultad.

Abandonarlo todo y sentarse bajo un árbol y sen­tirse feliz no es difícil: cualquiera se sentiría feliz. Sin nada que hacer te vuelves desapegado; con todo por hacer te apegas. Pero cuando lo haces todo y permane­ces desapegado, cuando te mueves entre la multitud, en el mundo, y aún solo, entonces está sucediendo algo real.

Si no sientes ira cuando estás solo, esa no es la cuestión; cuando estás solo no sentirás ira, porque la ira es una relación, se necesita a alguien con quien es­tar enfadado. A no ser que estés loco, no sentirás ira estando solo; estará dentro, pero no encontrará ninguna forma de salir. Cuando hay otro, entonces la cuestión es no enfadarse.

Cuando no tienes nada de dinero, ninguna cosa, ni casa, ¿cuál es la dificultad en desapegarse? Pero cuan­do tienes de todo y permaneces desapegado -un men­digo en el palacio- entonces se ha logrado algo muy profundo.

Y recuerda, y mantenlo siempre en tu corazón: la verdad, el amor, la vida, la meditación, el éxtasis, la dicha, todo lo que es verdadero, bello y bueno, existe en forma de paradoja: en el mundo, pero no de él; con gente, y sin embargo solo; haciendo de todo, y sin em­bargo siendo inactivo; moviéndote y no moviéndote; viviendo una vida ordinaria, y sin embargo no estando identificado con ella; trabajando como trabaja todo el mundo, y sin embargo permaneciendo a distancia en el fondo: estando en el mundo pero no perteneciendo a él; esa es la paradoja.

Y cuando alcanzas esta paradoja, te sucede la cima más grande: la experiencia cumbre".

Osho, ...Y llovieron flores. Historias y enseñanzas zen
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Siempre que sientas que te has vuelto a dormir, hazte regresar: sa­cúdete un poco y hazte regresar

"A veces estás atento. Si alguien viene a pegarte, llega tu atención. Si estás en peligro, si estás atrave­sando un bosque por la noche y está oscuro, caminas con una cualidad de atención diferente. Estás despier­to, no hay pensamientos. Estás totalmente en relación con la situación, con lo que está sucediendo. Incluso si una hoja hace un ruido, estás totalmente alerta. Eres como una liebre, o un ciervo: ellos siempre están des­piertos. Tus oídos son más grandes, tus ojos están to­talmente abiertos, sientes lo que está sucediendo a tu alrededor, porque hay peligro. Cuando hay peligro duermes menos, tu consciencia es mayor, cambia la gestalt. Si alguien pone una daga en tu corazón, y va a clavarla, en ese momento no hay pensamientos. El pa­sado desaparece, el futuro desaparece: estás aquí y ahora.

Existe la posibilidad de lograr esto. Si haces el es­fuerzo cogerás el rayo de luz que existe en ti, y una vez que coges el rayo, el sol ya no está muy lejos; a través del rayo puedes llegar al sol, el rayo se convier­te en el sendero.

Así que recuerda, encuentra la atención, deja que se convierta en algo continuo las veinticuatro horas del día, no importa lo que estés haciendo. Come, pero tra­ta de estar atento: come con consciencia. Camina, pero camina con consciencia. Ama, pero ama totalmente alerta. ¡PRUÉBALO!...

Aquí, al escucharme, éstate alerta. Siempre que sientas que te has vuelto a dormir, hazte regresar: sa­cúdete un poco y hazte regresar. Cuando camines por la calle, si sientes que andas dormido, sacúdete un po­co, da una pequeña sacudida a todo tu cuerpo; éstate alerta. Esta alerta permanecerá durante unos pocos ins­tantes; la perderás de nuevo, porque has vivido dormi­do durante tanto tiempo que se ha convertido en un hábito que no sabes cambiar".

Osho, ...Y llovieron flores. Historias y enseñanzas zen

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17 oct. 2008

La mente no puede existir en el presente

"La mente no puede existir en el presente. Si pue­des estar aquí, totalmente presente, la mente desapare­cerá. La mente puede desear, puede soñar: ¡soñar mil y un pensamientos! , puede ir hasta el mismísimo fin del mundo, puede ir al mismísimo principio del mundo, pero no puede estar aquí y ahora, eso es imposible pa­ra ella. Toda la ignorancia consiste en no saber esto. Y entonces te preocupas por el pasado, que ya no existe: ¡es absolutamente estúpido! No puedes hacer nada con el pasado. ¿Qué puedes hacer con algo que ya no exis­te? No se puede hacer nada, ya se ha ido; pero tú te preocupas por él, y preocupándote por él, te malgastas a ti mismo.

O piensas en el futuro, y sueñas y deseas. ¿Lo has observado alguna vez?: el futuro nunca llega. No pue­de llegar. Todo lo que llega es siempre el presente, y el presente es absolutamente distinto a tus deseos y a tus sueños. Por eso, todo lo que deseas y sueñas e ima­ginas y planeas y por lo que te preocupas, nunca suce­de; pero te gastas. Vas deteriorándote. Vas muriéndote. Tus energías van entrando en un desierto, no alcanzan ninguna meta, simplemente se disipan. Y entonces la muerte llama a tu puerta. ¡Y recuerda!: la muerte nun­ca llama en el pasado, la muerte nunca llama en el fu­turo, la muerte llama en el presente.

No puedes decirle a la muerte: "¡Mañana!". ¡La muerte llama en el presente! . La vida también llama en el presente. Dios también llama en el presente. Todo lo que existe llama en el presente, y todo lo que no exis­te, es siempre parte del pasado o del futuro.

Tu mente es una entidad falsa, porque nunca lla­ma en el presente. Deja que éste sea el criterio de la realidad: lo que existe, siempre existe aquí y ahora; to­do lo que no existe, nunca es parte del presente. ¡Abandona todo lo que nunca llama en el ahora! Y si entras en el ahora, se abre una nueva dimensión: la di­mensión de la eternidad".

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Cuando tú estés salvado, puedes em­pezar a salvar a los demás

"También mi experiencia es que la gente se preo­cupa sólo por los demás. Incluso una vez un hombre me hizo exactamente la misma pregunta. Dijo: "Noso­tros podemos escucharte, pero, ¿qué pasa con los que no pueden venir a escuchar? ¿Qué hacer? Nosotros podemos leerte"; dijo, "pero, ¿y los que no saben leer?".

Parecen preguntas pertinentes, pero están absolu­tamente fuera de lugar. ¿Por qué estás preocupado? Si te preocupas así, entonces nunca te podrás Iluminar, porque una persona que va gastando y disipando su energía en los demás nunca se mira a sí misma. En realidad es un truco de la mente para huir de uno mismo: te sientes muy bueno porque te estás preocu­pando por los demás. Eres un gran reformador social, o un revolucionario, o un utópico; un gran servidor de la sociedad; pero, ¿qué estás haciendo? Simplemente estás evitando la pregunta básica; es contigo con el que hay que hacer algo.


Olvídate de la sociedad entera y sólo entonces po­drás hacer algo; y cuando tú estés salvado, puedes em­pezar a salvar a los demás.


Pero antes de eso, por favor, no lo pienses, es im­posible. Antes de estar curado no puedes curar a na­die. Antes de que estés lleno de luz, no puedes ayu­dar a nadie a encender su propio corazón. Imposible: sólo una llama encendida puede ayudar a alguien. Pri­mero conviértete en una llama encendida: eso es lo primero...

No pienses en los demás. Primero resuelve tus problemas, entonces tendrás la claridad para ayudar también a los demás. Nadie puede ayudar a no ser que él mismo esté Iluminado".


Osho, ...Y llovieron flores. Historias y enseñanzas zen
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Se tiene que decir adiós a lo viejo, con plena gratitud

"El hombre es una gestalt creciente.
Cada día nuevas cosas sucederán.
Cada día tienes que absorber lo nuevo y crear lugar para lo nuevo,
lo viejo tiene que irse.
Se tiene que decir adiós a lo viejo,
con plena gratitud".
Osho

15 oct. 2008

Muchas enfermedades, el no­venta por ciento, tienen su origen en la mente

"Si tienes fiebre, vete al médico, toma la medicina, cuida del cuerpo, ¡Y eso es todo! ¿Por qué crear otra fiebre que ningún doctor puede tratar? Esta fiebre del cuerpo puede ser tratada, pero si te preocupas dema­siado se crea otra fiebre; esa fiebre es más profunda: ningún doctor puede ayudarte con ella.

Y éste es el problema: puede que el cuerpo se ponga bien pronto, pero la otra fiebre puede conti­nuar; y la otra fiebre puede seguir, y puede que sientas que el cuerpo está aún enfermo. Esto sucede todos los días. La enfermedad desaparece del cuerpo, pero no de la mente, y la mente la mantiene. Ha sucedido muchas veces.

Una vez alguien me contó sobre un amigo suyo borracho. Andaba con muletas, no podía andar sin ellas. Había estado con muletas durante muchos años, desde que tuvo un accidente veinte años antes. Enton­ces, un día que había bebido demasiado, se olvidó de las muletas y salió a dar un paseo. Después de una ho­ra volvió lleno de pánico; dijo: "¿Dónde están mis mu­letas? ¡No puedo andar sin ellas! Debo haber bebido demasiado" .

Pero si puedes andar mientras estás borracho, ¿por qué no cuando no estás borracho?

Ocasionalmente ha ocurrido que alguien que esta­ba paralítico, cuando su casa se incendia y todo el mundo sale corriendo, el hombre que estaba paralítico y no podía salir de su cama, que tenía que hacerlo to­do en la cama, él también sale corriendo; porque se ol­vida. La casa está ardiendo: se olvida completamente de que está paralítico. En ese olvido no está paralítico. Y fuera de la casa, la familia le mira y dicen: "¿Qué estás haciendo? ¡Cómo puedes correr!", y se cae; vuelve a recordar.

Puede que estés creando muchas enfermedades, no porque el cuerpo esté enfermo, sino porque la mente lleva la semilla; de forma que una vez que sucede una enfermedad, la mente lleva la semilla y sigue proyec­tándola una y otra vez. Muchas enfermedades, el no­venta por ciento, tienen su origen en la mente.


El exceso de preocupación por ti mismo es la ma­yor enfermedad posible. No puedes ser feliz, no pue­des disfrutar. ¿Cómo vas a disfrutar? ¡Con tantos pro­blemas dentro! ¡Problemas y problemas y problemas y nada más! Y no parece haber solución. ¿Qué hacer? ¡Te vuelves loco! Por dentro todo el mundo está loco...

Se cuenta de Mark Twain que una vez, en la cena de una fiesta, de pronto le entró pánico y dijo: "Lo siento, tengo que irme; y tendrán que llamar a un doc­tor. Parece que mi pierna derecha se ha quedado para­lizada".

La señora que estaba sentada a su lado se echó a reír y dijo: "No se preocupe, ha estado pellizcando mi pierna".

Entonces Mark Twain explicó: "Una vez, hace veinte años, un médico me dijo: 'Un día u otro se quedará paralítico del lado derecho', así que desde en­tonces he estado pellizcándome la pierna derecha; siempre lo hago veinte o treinta veces al día. Justo ahora me estaba pellizcando y..." -estaba pellizcando la pierna de otra persona.

¿Pero por qué seguir pellizcando? ¿Por qué preo­cuparse por la parálisis? Es todavía peor enfermedad pellizcarse la pierna treinta veces al día durante veinte años; ¡es peor que una parálisis! La parálisis sucede una vez; esto está sucediendo treinta veces al día du­rante veinte años.

Se dice que un valiente muere una vez y que los cobardes mueren millones de veces: porque siguen pe­llizcándose con la aprensión de si ya están muertos o no.

Tus enfermedades te ayudan a retener tu ego. Sientes que está sucediendo algo; por supuesto, no la dicha, no el éxtasis, sino la tristeza y el "nadie es más triste que yo", y el "nadie está tan bloqueado como yo", y el "nadie tiene tal jaqueca como la que yo tengo"; ¡ahí te sientes superior, todos los demás son inferiores!

Si estás demasiado interesado en ti mismo, recuer­da, no llegarás. Esta preocupación excesiva te cerrará, y el Camino está justo ante tus ojos. Tienes que abrir los ojos, no cerrarlos".


Osho, ...Y llovieron flores. Historias y enseñanzas zen
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No des mucha energía a los pensamientos, eso es suicida, te envenenas.

"Cuando veas una flor tan sólo vela, no digas nada. El río fluye: siéntate a la orilla y ve el río, pero no di­gas nada. Las nubes se mueven por el cielo: túmbate en el suelo y ve, y no digas nada. ¡No verbalices!

Este es el hábito más profundo: verbalizar; éste es todo tu adiestramiento: saltar inmediatamente de la realidad a las palabras, empezar a hacer palabras in­mediatamente: "bonita flor", "preciosa puesta de sol". Si es preciosa, ¡dejala ser preciosa!: ¿por qué meter la pa­labra? Si es bonita, ¿crees que la palabra "bonita" la hará más bonita? Por el contrario, te perdiste un mo­mento extático. Entró la verbalización.

Antes de poder ver, te fuiste, te fuiste en un va­gabundeo interno; si te vas demasiado lejos en este va­gabundeo te vuelves loco.

¿Qué es un loco? El que nunca está en la realidad, el que siempre está vagando en su propio mundo de palabras y ha ido tan lejos que no puede regresar.

El loco no está en la realidad, pero, ¿estás en la realidad? Tú tampoco estás, la diferencia es sólo de grado. Un loco se ha ido muy lejos; tú nunca fuiste tan lejos, tan sólo anduviste en la vecindad, y te vuel­ves, tocas lentamente la realidad, y te vas de nuevo.

Tienes un pequeño toque, un pequeño contacto en alguna parte; desarraigado, pero aún parece que una raíz está ahí, en la realidad.

Pero esa raíz es muy frágil, se puede romper en cualquier momento, con cualquier accidente: se muere tu esposa, tu marido huye, te arruinas, y esa frágil raíz se rompe. Entonces continúas vagando y vagando hasta que ya no hay regreso, entonces nunca vuelves a la realidad. Éste es el estado del loco, y el hombre nor­mal es diferente sólo en grado.

¿Y cuál es el estado de un Buda, un Iluminado, un hombre del Tao, de comprensión, de consciencia? Él está profundamente enraizado en la realidad, nunca se aparta de ella: justo lo contrario que el loco.

Tú estás en el medio. Desde ese medio puedes ir hacia ser un loco o puedes ir hacia ser un Buda. ¡De­pende de ti!

No des mucha energía a los pensamientos, eso es suicida, te envenenas. Cada vez que empiece el pensa­miento, si es innecesario -y el noventa y nueve por ciento de los casos es innecesario- vuelve inmediata­mente a la realidad. Cualquier cosa servirá: incluso to­car la silla en la que estás sentado, o tocar la cama en la que estás tumbado. Siente el tacto: es más real que tus pensamientos acerca de Dios. ¡es más divino que tus pensamientos acerca de Dios porque es algo autén­tico!

Tócalo, siente el tacto, sé el tacto, éstate aquí y ahora. ¿Estás comiendo? Saborea bien la comida; hué­lela bien, mastícala bien: ¡estás mascando la realidad! No te vayas vagando en pensamientos. ¿Estás tomando un baño? ¡Disfrútalo! ¿La ducha cae sobre ti? ¡Siéntela!

Conviértete más y más en un centro que siente, en vez de en un centro que piensa".


Osho, ...Y llovieron flores. Historias y enseñanzas zen
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14 oct. 2008

Nadie es responsable de ti excepto tú mismo

"El estar solo tiene un efecto curativo, es una fuerza curativa. Siempre que sientas que te estás haciendo un lío, no intentes resolverlo ahí, sal de la sociedad durante unos días, por lo menos tres semanas, y permanece en silencio, observándote a ti mismo, sintiéndote a ti mismo, tan sólo estando contigo mismo: y tendrás disponible una tremenda fuerza que cura...

Nadie es responsable de ti excepto tú mismo, recuerda. Si estás loco, estás loco; tú tienes que arreglarlo: ¡es tu acto!. Esto es lo que dicen los hindúes: tu karma. El significado es muy profundo. No es una teoría. Dicen que lo que eres es tu propia obra, ¡así que arréglala!. Nadie más es responsable de ti, sólo tú eres responsable.

¡Así que entra en confinamiento, en soledad, para poner las cosas en orden, para meditar sobre tu propio ser y tus problemas. Y esa es su belleza: si puedes estar en silencio, viviendo contigo mismo durante unos días, las cosas se asientan automáticamente, porque un estado de desequilibrio no es natural. Un estado de desequilibrio es antinatural, no puedes prolongarlo por mucho tiempo. Se necesita esfuerzo para prolongarlo. Simplemente relájate y deja que las cosas sean, y observa, y no hagas ningún esfuerzo por cambiar nada. Recuerda: si intentas hacer algún cambio continuarás igual, porque el mero esfuerzo continuará perturbando las cosas.

Es igual que sentarse a la orilla de un río: el río fluye, el barro se aposenta; las hojas muertas van al mar; poco a poco el río se vuelve absolutamente limpio y puro. No necesitas entrar en él para limpiarlo: si lo haces, lo embarrarás más. Simplemente observa, y las cosas suceden. Esta es la teoría del karma: que tú te has embarullado a ti mismo; ahora muévete solo.

De forma que no necesitas arrojar tus problemas a los demás; no necesitas arrojar tus enfermedades a los demás, simplemente te mueves solo; las sufres en silencio; las observas. Siéntate a la orilla del río de tu mente, ¡las cosas se aposentan!. Cuando las cosas se aposentan tienes una claridad, una percepción. Entonces vuelve al mundo -¡si así lo quieres!".

Osho, ...Y llovieron flores. Historias y enseñanzas zen
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La vida en sí misma es un lienzo en blanco

"La vida en sí misma es un lienzo en blanco,
se convierte en lo que pintas sobre él.
Puedes pintar miseria,
puedes pintar beatitud.
Esta libertad es tu gloria".
Osho

13 oct. 2008

Ni Zorba sabía nada de Buda ni Buda sabía nada de Zorba. Ambos son mitades, y yo deseo que seáis seres humanos completos

"Me gustaría que os elevárais por encima de los animales, y la única forma de elevarse por encima de los animales consiste en encontrar caminos para expandir vuestra energía. Y eso es lo que yo llamo religiosidad, la ciencia de expandir la energía, de modo que podáis ser un Zorba el griego, pero que quede tanto que también podáis ser un Buda, al mismo tiempo.

Zorba está vivo pero no sabe nada de las cimas más altas. Es feliz arrastrándose por la tierra: puede abrir las alas, pero no tiene consciencia de ello.

Su jefe es un hombre culto, muy refinado, rico, pero infeliz, continuamente angustiado. Zorba le dice un día:

- Jefe, lo único que a ti te pasa es que piensas demasiado. ¿Por qué no vives? No le veo sentido. ¿Por qué sigues pensando? ¿Qué vas a sacar en limpio? ¡Vive! ¡Ven conmigo!.

Coge su instrumento musical, arrastra a su jefe hasta la orilla del río donde viven y empieza a tocar, a bailar. Y el jefe se queda allí parado, muerto de vergüenza, pensando: "Si alguien ve a este loco, y a mí con él, ¿qué va a pensar?". No baila pero tiene miedo de que si alguien le ve allí... Zorba tira de él y le dice:

- ¡Ponte a bailar!

- No sé bailar -replica el jefe.

Zorba le insiste:

- No hay por qué saber bailar -insiste Zorba-. El baile no se aprende. Empieza a dar saltos y lo verás. Yo toco la música. Tú sólo tienes que empezar.

Al comprender que aquel hombre no iba a dejarle en paz, el jefe empieza a moverse, y Zorba le anima. Al final, en aquella noche de luna llena, se olvida por completo de su cultura, de su educación, de su civilización, y por primera vez comprende que también puede vivir, que también puede bailar, que sus piernas no sólo sirven para andar. Tiene alas: Zorba le enseña algo de la tierra.

Me da pena Zorba, y me da pena porque murió antes de que pudiéramos conocernos; si no, le habría enseñado que también hay un baila más elevado. Y estoy seguro, completamente seguro, aunque no sé por qué, de que lo habría entendido, porque si había comprendido los pasos más bajos, habría comprendido la posibilidad de pasos más elevados...

Hasta el momento han existido dos sociedades. No vamos a ser ninguna de las dos. Nosotros somos una tercera alternativa, que se propone por primera vez en el mundo. Nadie se ha atrevido hasta ahora a pensar en Zorba como Buda. Ni Zorba sabía nada de Buda ni Buda sabía nada de Zorba. Ambos son mitades, y yo deseo que seáis seres humanos completos".

Osho, El libro del sexo. Del sexo a la superconsciencia
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11 oct. 2008

Cada individuo es único, y la comparación no es posible

"Muy desde el comienzo se te está diciendo que te compares a otros.
Esta es la enfermedad más grande;
es como un cáncer que continúa destruyendo tu misma alma
--porque cada individuo es único,
y la comparación no es posible.
Yo soy simplemente yo mismo
y tu eres simplemente tu mismo.
No hay nadie más en el mundo con quien tu puedes ser comparado".
Osho

10 oct. 2008

Hombres y mujeres no son cosas para poseer, sino personas a las que respetar

Mi marido me quiere hasta tal punto que no ha pensado en otra mujer en toda su vida, y llevamos viviendo juntos casi veinticinco años. No puedo creérmelo, pero es verdad. ¿Qué opina usted?

"- ¡Yo tampoco puedo creérmelo!

Había un hombre llamado Increíble. Estaba casado con una mujer muy guapa y formaban una pareja muy feliz.

Un día, Increíble se puso tan enfermo que comprendió que iba a morir. Llamó a su mujer y le dijo:

- Cariño, he pasado toda la vida atendiendo a este absurdo nombre. Me estoy muriendo, y quiero que me prometas una cosa: que no pondrás el nombre de Increíble en mi lápida. Pon lo que quieras, una fotografía, una frase, lo que sea, pero no mi nombre. No quiero llevármelo a la eternidad.

La mujer accedió, y cuando su marido murió, puso la siguiente leyenda en la lápida: "Aquí yace un esposo fiel que jamás traicionó a su esposa".

A partir de ese día, la gente que pasaba por allí y leía la inscripción de la lápida decía: "¡Es increíble!".

Tu marido, o está muerto o loco, ¡o a lo mejor te has topado con un Buda!. Pero ¿qué haría alguien como Buda contigo?...

Si un hombre ama a una mujer, sin duda amará a muchas otras personas, igual que si una mujer ama a un hombre amará a muchas otras personas, porque el amor no puede limitarse a una persona. Si existe, no puede limitarse, y si no existe, no hay más que hablar.

El amor es como respirar. Si alguien te dice: "Sólo respiro cuando estoy contigo, y el resto del tiempo no respiro", no le creerás. ¿Cómo vas a creerle? Estaría muerto si no respirase cuando no está contigo. El amor es el aliento del alma.

Pero eso es lo que hemos hecho: inculcar a las personas durante siglos ideas absurdas y crear tristeza en el mundo, celos, sentimientos de posesión y odio sin razón alguna. Hemos inculcado a los seres humanos la estúpida idea de que el amor sólo puede darse entre dos personas, en una relación de uno a uno: si es verdadero es entre uno y uno; si no, es falso. Y lo cierto es justo lo contrario: si es entre uno y uno no puede ser verdadero. Entonces, es falso, imaginario. Esas personas están fingiendo y se engañan a sí mismas, no sólo a la otra persona sino a sí mismas.

Si a un hombre le interesa la belleza, ¿cómo va a evitar ver a las mujeres bellas, y cómo va a evitar interesarse por ellas? La única forma consiste en matar por completo ese interés, pero entonces dejaría de interesarle incluso su propia esposa.... Si se le dice a una mujer: "Sólo debes estar enamorada de tu marido y no puedes ni siquiera interesarte por otras personas", perderá el interés por su marido.

Por eso las parejas pierden el interés mutuamente. No paran de pelearse, de buscar excusas para pelearse. El fenómeno real consiste en que se pelean porque no se permite que florezca su energía amorosa, pero lo han olvidado porque el condicionamiento viene de muy antiguo. Sus padres estaban igualmente condicionados, y también los padres de sus padres...

La pura verdad es que el hombre al que le interesa la belleza seguirá interesándose por muchas mujeres, y la mujer a quien le interesa la belleza seguirá interesándose por muchos hombres. Quizá le interese más una persona concreta -eso es posible- , quizá llegue a interesarle tanto una persona que quiera vivir con ella, pero eso no significa que vaya a desaparecer su interés por otras, porque ese interés continuará. Pero si vas paseando por la calle con tu marido o con tu esposa y el marido dice: "Mira a esa mujer, ¡qué guapa!", empiezan los líos. ¡No puede decirlo!. No tiene nada de malo; en realidad, deberías sentirte contenta de que tu marido siga vivo y cuerdo, de que no se le hayan desinflado las ruedas. Deberías sentirte contenta de que siga animado, joven, capaz de apreciar la belleza, capaz de ser sensible a todo lo bello. No hay por qué sentir celos...

Las personas deberían ser más inteligentes y apreciar las cosas, y también ayudar a la gente a apreciarlas. Deberían decirse unos a otros: "Tienes razón. Esa mujer es muy guapa, ese hombre es muy guapo". Y eso no tiene nada de malo, ni va a destruir vuestro amor; por el contrario, lo aumentará, lo reforzará. Comunicarse con tal espontaneidad siempre nutre el amor. Cuando empiezas a fingir, cuando te obligan a fingir, cuando te obligan a decir algo que no quieres decir y no te permiten que digas algo que quieres decir, el amor empieza a esfumarse y aparece la distancia...

Todas las parejas deberían recordar que por el hecho de ser parejas no tienen que dominarse mutuamente, no tienen que ser los amos, sino sólo compañeros, amigos, y que la relación no se da así como así; no tiene nada que ver con la posesión. Hombres y mujere no son cosas para poseer, sino personas a las que respetar. No son medios que utilizar. Los hombres utilizan a las mujeres como medios, las mujeres utilizan a los hombre como medios, y por eso el mundo entero parece tan feo y tan enloquecido, y todas las personas tan desdichadas.

No hay por qué sufrir tanta desdicha: el noventa y nueve por ciento la hemos creado nosotros. Por supuesto, hay un uno por ciento que seguirá existiendo, porque el cuerpo tiene sus limitaciones. El cuerpo tiene que envejecer, a veces enfermar, un día u otro tiene que morir, pero sólo representa un uno por ciento. Y si puede desaparecer el noventa y nueve por ciento de la tristeza y la desdicha, el uno por ciento restante puede aceptarse con alegría".

Osho, El libro del sexo. Del sexo a la superconsciencia
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¿Cómo puede amar a su esposa un hombre que no rebose amor por todos los demás?

"No se trata de ser afectuoso sólo con los seres humanos, sino de amar en general.

Decir que una persona debería amar a su madre es un error. Si una mujer le pide a su hijo que la quiera simplemente porque es su madre, no le está enseñando lo que debe. Un amor que ha de tener una razón, con un "por tanto" y un "por consiguiente" es falso. Pedir que te quieran porque eres el padre o la madre no es una buena enseñanza, sino aportar una razón para amar.

El amor no atiende a razones; el amor nunca depende de una razón. Si una mujer le dice a su hijo: "He cuidado de ti mucho tiempo. Te he criado; por tanto, quiéreme", está dando una razón para amar y supone el fin del amor. Obligado, el hijo quizá simule con desgana que la ama porque es su madre.

La enseñanza del amor no implica dar razones para amar; sólo significa crear un entorno, una oportunidad en la que el niño pueda amar.

Una mujer que le dice a su hijo: "Quiéreme porque soy tu madre", no enseña a amar a su hijo. Debería decir lo siguiente: "Es importante para tu vida, para tu futuro, para tu felicidad, que seas afectuoso con quien o con lo que se ponga en tu camino, ya sea una piedra, una flor, un ser humano, un animal. No se trata de dar amor al animal, la flor, la madre o a otra persona, sino de ser afectuoso. Tu futuro depende de lo afectuoso que seas. La posibilidad de que seas feliz en la vida depende de cuánto amor lleves en ti"...

Amar debería convertirse en vuestra forma de ser, independientemente de "a quién" ames. Pero todo amante quiere que el amado sólo le ame a él y a nadie más. No sabe que, a menos que puedas amar a todo el mundo, no puedes amar a nadie. La esposa dice que su esposo sólo debería amarla a ella y no sentir amor hacia nadie más, que la corriente de su amor sólo debería fluir hacia ella. Pero no se da cuenta de que semejante amor es falso, y que ella es la causante de que sea falso. ¿Cómo puede amar a su esposa un hombre que no rebose amor por todos los demás?.

Amar está en la naturaleza de nuestra vida, veinticuatro horas al día. No se puede rebosar de amor por alguien y no sentir amor alguno por otros. Pero hasta ahora, no hemos sabido comprender esta sencilla verdad. El padre le pide al hijo que le ame pero ¿y el viejo criado de la casa?. Con él no hace falta, es sólo un criado. Pero ese viejo criado también es padre de alguien... Y cuando el hombre le dice a su hijo que no hace falta amar al criado, no se da cuenta de que mañana, si no hoy, cuando también él se haga viejo, se quejará de que su hijo no le ama. Su hijo podría ser una persona amorosa si le hubieran enseñado a serlo con todo y con todos...

El potencial para amar debería crecer en vuestro interior: amor a las plantas, a los animales, a los seres humanos, a los desconocidos, a quienes quizá estén lejos de vosotros, a la luna y las estrellas. El amor debería crecer".

Osho, El libro del sexo. Del sexo a la superconsciencia
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9 oct. 2008

En cada relación amorosa ambas personas son inocentes respecto a sí mismas, pero ambas son responsables de proyectar en la otra persona algo que no es

Amado Osho,

Contaste una historia hace unos diez años que no he podido comprender:


Un buscador se pierde en las montañas; está cansado y tiene sed. Es de noche y ve un cuenco de plata con un agua transparente como el cristal, la bebe, y a continuación se queda dormido. Por la mañana ve que el cuenco era en realidad una calavera vieja y sucia.

Se rió y se iluminó.

¿Qué es lo que vio, Osho?

"La historia es simple, pero tiene un significado tremendo. El busca­dor vio en la calavera la realidad tal como es y nuestras ilusiones res­pecto a ella. Vio lo que pensamos que es y lo que es en realidad, y la diferencia es tremenda.

No hubiera tomado esa agua, no se la hubiera bebido si hubiera sabido que se trataba de una vieja y sucia calavera. Pensó que era un pre­cioso cuenco con agua cristalina.

Vivimos nuestra vida en medio de ilusiones de agua clara como el cristal, pero la realidad es totalmente diferente. Viendo la diferencia, se rió de sí mismo. Y ser capaz de reírse de uno mismo puede llegar a ser un gran descubrimiento, uno se puede iluminar.

Las personas se ríen de los demás, y si alguien se ríe de ellas se sien­ten heridas, pero llegar a entender que puedes ver tu propia estupidez... Y toda tu vida está llena de estupidez. Vivimos sueños, ilusiones, aluci­naciones. No corresponden a la realidad en absoluto. La realidad es la vieja calavera sucia. Se rió de sí mismo y esa misma risa le convirtió en un hombre diferente. Ahora vivirá la realidad, sea la que sea. Ya no harán falta ilusiones, no harán falta alucinaciones para encubrirla, para ocultarla.

Ha visto el punto.

La historia es simple, pero es la historia de todo el peregrinaje de la oscuridad a la luz, de las ilusiones a la realidad.

Simplemente observa tu mente, cómo crea ilusiones respecto a todo y a continuación se queda desilusionada y alterada. Amas a un hombre, amas a una mujer; creas una cierta ilusión respecto a ese hombre o mujer. En lo profundo de ti lo sabes, estás imponiendo una imagen. Pronto se hará añicos, porque ante la realidad, ninguna ilusión puede durar mucho tiempo. Pronto te encontrarás con la vieja calavera.

Entonces lo más normal es que te sientas decepcionado, desgracia­do y que no entiendas lo sucedido. Si te hubieras podido reír, lo habrías entendido.

Incluso cuando comprendes que las cosas no son como te las ima­ginabas, vuelcas toda la responsabilidad en la otra persona. Una mujer que te parecía preciosa acaba siendo insoportable. Un hombre que creías un héroe acaba siendo un marido dominado. No os vais a reír de voso­tros mismos. Pondréis toda la responsabilidad en la otra persona: os ha engañado, aparentaba ser algo que no es, no era tan hermosa, sólo apa­rentaba: logró engañarte con todo su maquillaje. Pero no hace falta maquillaje. Vuestras ilusiones, vuestras alucinaciones, vuestra ansia es suficiente: son el mayor maquillaje del mundo.

Cualquiera cosa que quieras, cualquier cosa que desees, la proyec­tas y cuando esa proyección resulta estar equivocada, hay dos posibili­dades. Una es volcar toda la culpa en la otra persona, que simplemente es inocente de lo que estabas viendo en ella.

De hecho cuando dices a una mujer: «Eres preciosa...» y esto y lo otro, se queda maravillada porque cuando se mira en el espejo no encuentra nada de lo que le dices. ¿Pero por qué corregirte? ¿Por qué no disfrutar? Eso satisface su ego. Ni la mujer más fea pondrá objecio­nes no dirá que estás equivocado. Sonreirá y aceptará tus cumplidos. Y cuando se ponga frente a un espejo quizá piense que era ella la que esta­ba equivocada. ¿Cómo podría equivocarse ese hombre? ¿Por qué habría de estar equivocado?

En cada relación amorosa ambas personas son inocentes respecto a sí mismas, pero ambas son responsables de proyectar en la otra persona algo que no es.

Una historia sufí cuenta que Mulla Nasruddin tenía una casa pre­ciosa en las montañas y solía ir a ella de vez en cuando. Solía decir que estaría descansando dos, tres o cuatro semanas, pero nunca podía mantener la fecha que daba para su regreso; siempre regresaba antes. Si se iba para tres semanas, regresaba en dos.

Sus amigos empezaron a preguntarle: «Planeas irte tres semanas y vuelves en dos, a veces incluso en una. ¿Qué te ocurre?».

Él dijo: «No lo sabéis. Tengo una vieja sirvienta».

Ellos le preguntaron: «¿Qué tiene eso que ver con quedarte a des­cansar en las montañas?».

Él respondió: «Primero escuchadlo todo. Es muy fea. Por eso la he elegido, ése es mi criterio. Cuando empieza a parecerme guapa, enton­ces escapo porque pienso: "Vete ya, Mulla, éste no es un lugar seguro, te estás volviendo loco". Voy para tres semanas, pero ¿qué puedo hacer?. En tres días empieza a parecerme guapa. Y si me quedara un día más podría empezar a proponerle... Y es muy fea. Es difícil tolerar su fealdad, pero la he mantenido a mi servicio especialmente para este propó­sito, así se que estoy empezando a volverme loco y es el momento exac­to de irme y regresar a casa, de volver al mundo».


Proyectas, la proyección fracasa. Si pudieras reírte de ti mismo... Ese es el mensaje de la historia.

El hombre tenía sed, era de noche. Era una proyección. Incluso bajo la luz de la luna una calavera es una calavera y el agua sucia es agua sucia. Pero él tenía sed; fue su sed la que proyectó un agua cristalina en un precioso cuenco. Y bebió alegremente. Por la mañana no tenía sed y era de día. Miró el cuenco; era una vieja calavera sucia y ¡él había bebi­do de ella!. Si hubiera sabido que era una calavera llena de agua sucia, habría preferido seguir pasando sed que beber de ella. Pero su sed pro­yectó una ilusión.


Lo hacemos a cada momento de nuestra vida, proyectamos ilusio­nes -sobre la gente, sobre las cosas- y constantemente nos sentimos frustrados, disgustados.


La historia te está diciendo: ese es el momento; si puedes entender que eran proyecciones tuyas... Ése es el momento de reírte de ti mismo, de tu propia estupidez, de tu propia necedad. Eso sería un acto de una gran inteligencia. Y te liberaría de la constante proyección y frustración, de todo ese círculo vicioso...

Por eso la enseñanza de esta pequeña anécdota es inmensa. Si te puedes reír de ti mismo cuando tus ilusiones se caen, pronto podrás vivir sin ilusiones, vivir sin alucinaciones, vivir sin proyecciones. Y vivir sin todo esto significa vivir en paz, en silencio, y celebrar las pequeñas cosas de la vida".


Osho, Más allá de la psicología
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La mente tiene sus utilidades

"La mente tiene sus utilidades.
Es práctica,
se necesita,
y aun cuando te hayas convertido en un meditador
la mente se necesitará.
Pero entonces será un sirviente,
no un amo".
Osho

8 oct. 2008

Desobedecer es únicamente afirmar tu inteligencia: "Tomo la responsa­bilidad y haré todo según lo sienta en mi corazón, en mi ser..."

Amado Osho,

Dijiste la otra mañana que al niño se le obliga a ser obediente. Ese niño aún está presente en mi caso: detesto que me digan lo que tengo que hacer. En cierto sentido esto debería ser un problema para la otra per­sona; sin embargo, insisto en hacer de ello mi problema porque reac­ciono con ira, con resentimiento y necesito justificarme a mí mismo. Está claro que los que mandan, a su vez, detestan ser mandados. Parece como si todos estuviéramos atrapados en una misma red intrincada, representando papeles diferentes en distintos momentos. Como adulto, ¿cómo puedo convertir la reacción en respuesta y res­ponsabilidad?

Lo primero que hay que entender muy claramente es a qué me refie­ro cuando hablo de desobediencia. No es el mismo concepto de desobediencia que encontrarás en el diccionario. Mi idea de desobe­diencia no es detestar que te digan lo que tienes que hacer o hacer justo lo contrario en reacción.

La obediencia no requiere inteligencia.

Todas las máquinas son obedientes; nadie ha oído nunca hablar de una máquina desobediente. La obediencia también es algo simple. Te descarga de cualquier responsabilidad. No hace falta reaccionar, basta con hacer lo que se te dice. La responsabilidad pertenece a la persona que da la orden. De alguna forma eres muy libre: no puedes ser conde­nado por tu acto.

Después de la Segunda Guerra Mundial, en los juicios de Nurem­berg, muchos de los altos cargos de Hitler simplemente dijeron que ellos no eran los responsables y que no se sentían culpables. Simplemente habían sido obedientes: habían hecho lo que se les dijo, y lo habían hecho con toda la eficacia de que eran capaces...

Obedecer es simple; desobedecer requiere un nivel de inteligencia un poco más alto. Cualquier idiota puede ser obediente; de hecho, sólo los idiotas pueden serlo. La persona inteligente está obligada a preguntar por qué: «¿Por qué habría de hacerlo?». Y a decir: «A menos que conozca las causas y las consecuencias, no voy a participar en ello». En este caso se está haciendo responsable.

La responsabilidad no es un juego. Es una de las formas más autén­ticas de vivir --aunque también de las más peligrosas--; pero no impli­ca desobedecer por desobedecer. Eso sería ser idiota...

Para mí la desobediencia es una gran revolución.

No significa decir un no absoluto a cada situación. Simplemente significa decidir entre hacer algo o no hacerlo, decidir si va a ser benefi­cioso para ti o no. Significa asumir cierta responsabilidad sobre uno mismo. No se trata de detestar a la persona o de detestar las órdenes, porque en ese odio no puedes ser obediente ni desobediente; estás actuando muy inconscientemente. No puedes actuar inteligentemente.

Cuando se te dice que hagas algo, se te da la oportunidad de res­ponder. Quizá lo que se te dice esté bien, en tal caso hazlo y agrádesele a esa persona que te lo haya dicho en el momento adecuado. Quizá no esté bien, entonces aclara la situación. Expresa las razones por las que no está bien y después ayuda a esa persona: su pensamiento está siguien­do un camino equivocado. En cualquier caso no hay ningún lugar para el odio.

Si está bien, hazlo amorosamente.

Si no está bien, entonces se necesita aún más amor porque tendrás que decírselo a la persona, explicarle por qué- no está bien.

El camino de la desobediencia no consiste en estancarse, en ir en contra de todas las órdenes sintiendo ira, odio y revanchismo contra esa persona. El camino de la desobediencia es un camino de gran inteligencia.

Por eso, en último término, no se trata de obediencia o desobe­diencia. Si la cuestión se reduce al hecho básico, simplemente se trata que una cuestión de inteligencia: compórtate de manera inteligente. Unas veces tendrás que obedecer y otras tendrás que decir: “Lo siento, no puedo hacerlo”. Pero no es una cuestión de odio, no es una cuestión de revancha, de ira. Si surgen el odio, la ira o el revanchismo, eso significa que lo que se te está diciendo es justo, pero obedecerlo contradice tu ego, hiere tu ego. Y ese dolor brota como odio, como ira.

Pero en ese momento no es tu ego lo que está en cuestión, sino el acto que tienes que hacer; y tienes que usar toda tu inteligencia para des­cifrarlo. Si es correcto, sé obediente; si está equivocado, sé desobedien­te. Pero sin conflicto, sin sentirte herido.

Si obedeces es más fácil porque no tienes que explicar nada a nadie. Pero si no vas a obedecer entonces debes una explicación. Y quizá tu explicación no sea correcta. Entonces tienes que volverte atrás, tienes que hacerlo.

El ser humano debe vivir inteligentemente, eso es todo. Entonces cualquier cosa que haga es su responsabilidad...

Así es como el ser humano ha vivido hasta ahora, y por eso digo que la obediencia es uno de los mayores delitos, porque todos los delitos nacen de ella. Te priva de la inteligencia, de la capacidad de decisión, te priva de responsabilidad. Te destruye como individuo. Te convierte en un robot.

Por eso defiendo la desobediencia. Pero la desobediencia no es sólo ir en contra de la obediencia. La desobediencia está por encima de la obediencia y de lo que llaman desobediencia en los diccionarios. Desobedecer es únicamente afirmar tu inteligencia: «Tomo la responsa­bilidad y haré todo según lo sienta en mi corazón, en mi ser. No haré nada que vaya en contra de mi inteligencia».

Toda mi vida, desde la infancia hasta la universidad, fui condenado por ser desobediente. E insistía: «No soy desobediente. Simplemente estoy tratando de averiguar por mí mismo, con mi propia inteligencia, lo que está bien, lo que debe hacerse, y asumo toda la responsabilidad por ello. Si algo va mal, es culpa mía. No quiero condenar a nadie porque me haya dicho lo que tengo que hacer».

Pero fue muy difícil para mis padres, para mis maestros de escuela, para mis profesores universitarios. En mi escuela era obligatorio llevar gorra y yo entré a la escuela sin gorra. El maestro me dijo inmediata­mente: «¿Eres o no eres consciente de que la gorra es obligatoria?».

Yo dije; «Algo como llevar la gorra no puede ser obligatorio. ¿Cómo puede ser obligatorio ponerte algo en la cabeza o no ponértelo? La cabeza es obligatoria, pero la gorra no. Y yo he venido con la cabe­za; quizá tu hayas venido sólo con la gorra».

Él dijo: «Pareces un tipo raro. En el código de conducta escolar está escrito que ningún estudiante puede entrar en la escuela sin gorra».

Yo respondí: «Entonces hay que cambiar el código. Está escrito por seres humanos, no por Dios; y los seres humanos comenten errores».

El profesor no podía creérselo. Dijo: «¿Qué problema tienes? ¿No puedes simplemente ponerte una gorra?».

Yo dije: «El problema no es la gorra; quiero averiguar por qué es obligatoria, cuáles son las razones, los resultados. Si no eres capaz de..., puedes llevarme al director y lo discutimos». Y tuvo que llevarme al director.

En India, los bengalíes son la gente más inteligente; no usan gorras. Y los punjabis que son los menos inteligentes, los más simples, usan tur­bantes. Por eso le dije al director: «Observe la situación: los bengalíes no usan gorra y son los más inteligentes del país, y los punjabis no sólo usan gorra sino un turbante muy ajustado, y son los menos inteligentes. Tiene algo que ver con la inteligencia. Preferiría no correr el riesgo».

El director me escuchó y dijo: «Este chico es testarudo, pero lo que dice tiene sentido. Nunca lo había pensado, es verdad. Podemos hacer que esta regla no sea obligatoria. El que quiera llevar gorra puede lle­varla; y el que no quiera llevarla, no tiene por qué hacerlo; porque esto no tiene nada que ver con aprender o con enseñar».

El profesor no podía creérselo. Mientras volvíamos a clase me dijo: «¿Qué has hecho?».

Y yo le dije: «No he hecho nada, simplemente he explicado la situa­ción. No estoy enfadado y estoy perfectamente dispuesto a llevar gorra. Si sientes que ayuda a la inteligencia, ¿por qué llevar sólo una? ¡Puedo llevar dos, tres, una sobre otra, siempre que favorezcan la inteligencia...! No estoy enfadado. Pero tienes que probarlo».

El profesor me dijo, aún recuerdo sus palabras: «Tendrás proble­mas toda tu vida. No encajarás en ninguna parte».

Yo dije: «Eso está perfectamente bien, no quiero ser un idiota que encaje en todas partes. Prefiero ser un "inadaptado" pero ser inteligen­te. Y he venido a la escuela para hacerme más inteligente ¡para poder ser un inadaptado inteligente! . Por favor no vuelvas a intentar anular mi individualidad y convertirme en un engranaje de la maquinaria». Y a partir del día siguiente las gorras desaparecieron; él fue el único que trajo la gorra puesta.

Y mirando a la clase y a la escuela..., como se había aprobado la nueva norma y las gorras ya no eran obligatorias, todos los demás pro­fesores, e incluso el director, habían venido sin gorras. Él parecía un idiota. Le dije: «Todavía estás a tiempo. Aún puedes quitártela y poner­la en el bolsillo». ¡Y lo hizo! .

Me dijo: «Está bien. Si todo el mundo está en contra de la gorra...; yo simplemente obedecía la norma».

Yo le dije: «La norma la hacemos nosotros. Podemos cambiarla, sin ira. ¿No podemos discutir de todas las cosas con inteligencia?».

Por eso recuerda, cuando hablo de desobediencia no estoy dicien­do que se reemplace la obediencia por desobediencia. Eso no te haría mejor. Sólo uso la palabra desobediencia para dejarte claro que depen­de de ti, que tú tienes que ser el factor decisivo en todas las acciones de tu vida. Y eso da una fuerza tremenda porque, hagas lo que hagas, lo haces por una razón...

Simplemente vive con inteligencia.

Si se te dice algo, decide si es correcto o equivocado, entonces pue­des evitar todos los sentimientos de culpabilidad. A menos que tomes tu propia decisión, cuando no hagas lo que se te diga te sentirás culpable, y cuando lo hagas también. Si haces lo que se te dice sentirás que estás siendo obediente, servil, que no te estás afirmando, que no estás siendo tú mismo. Y si no lo haces, entonces también te sentirás culpable; quizá era lo que había que hacer y no lo estás haciendo.

Toda esta torpeza no es necesaria. Basta con ser simple. Si se te dice algo, responde inteligentemente. Y decida lo que decida tu inteligencia, hazlo sabiendo que tú eres el responsable. Entonces ya no puede haber culpabilidad.

Si no vas a hacerlo, explica a la persona por qué no lo haces. Y explícalo sin ira, porque la ira sólo demuestra que eres débil, que real­mente no tienes una respuesta inteligente. La ira siempre es una señal de debilidad. Explícalo todo sencilla y llanamente; quizá la otra persona descubra que tienes razón y te lo agradezca. O quizá tenga mejores razo­nes que tú; entonces te sentirás agradecido porque ha elevado tu nivel de consciencia.

Usa cada oportunidad en la vida para aumentar tu inteligencia, tu consciencia.

Habitualmente lo que hacemos es aprovechar todas las oportunida­des para crearnos un infierno. estás sufriendo solo, y como sufres, haces que los demás también sufran. Como hay tanta gente viviendo junta y como todos alimentan el sufrimiento mutuo, se va multiplican­do. Así es como todo el mundo se ha convertido en un infierno.

Pero la situación puede cambiar instantáneamente.

Basta con entender el elemento básico: sin inteligencia no hay cielo".

Osho, Más allá de la psicología

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