14/9/2014

¿Estás prepa­rado para hacer de madre o de padre de un niño?

Pregunta:
Si los iluminados no tienen hijos, y los neuróticos no son aptos para la paternidad, ¿cuál es el momento adecuado?

Respuesta de Osho:
          "Los iluminados no tienen hijos; los neuróticos no deberían te­nerlos. Justamente entre los dos existe un estado de salud mental, de no neurosis: no eres ni neurótico ni iluminado, senci­llamente sano. Justo en el medio. Ese es el momento adecuado para la paternidad, para ser madre o ser padre...
          Pero entre los dos extremos, cuando no hay neurosis meditas, te vuelves un poco más alerta, más consciente. Tu vida no es sólo oscuridad. La luz no es tan penetrante como cuando uno se ha convertido en un buda, pero hay una llama tenue. Ese es el mo­mento correcto para tener hijos, porque entonces serás capaz de dar algo de tu consciencia a tus hijos. Si no, ¿qué regalo les vas a hacer? Les darás tu neurosis....
          Tú sigues reproduciendo inconscientemente tus propias répli­cas. Piensa primero: ¿estás en un estado tal que si das nacimiento a un niño estarás haciéndole un regalo al mundo?; ¿eres una bendición para el mundo, o una carga? Y después piensa: ¿estás prepa­rado para hacer de madre o de padre de un niño?; ¿estás preparado para dar amor incondicionalmente? Porque los niños vienen a tra­vés de ti, pero no te pertenecen. Les puedes dar amor pero no de­berías imponerles tus ideas. No deberías darles tus estilos neuróti­cos. ¿Permitirás que florezcan espontáneamente? ¿Les darás la libertad suficiente para ser ellos mismos? Si estás listo, entonces está bien. De otro modo, espera; prepárate.
          Con el hombre, la evolución consciente ha hecho aparición en el mundo. No seas como los animales, que se reproducen in­conscientemente. Prepárate antes de querer tener un hijo. Haz­te más meditativo, vuélvete más aquietado y pacífico. Libérate de todas las neurosis que tienes en tu interior. Espera el momento en el que estés absolutamente limpio, entonces ten un hijo. En­tonces dale tu vida a tu hijo, dale tu amor. Estarás ayudando a crear un mundo mejor".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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11/9/2014

Una técnica de meditación cuyos primeros pasos se inician con el movimiento y la acción te ayuda a encontrar el silencio y la quietud.

Pregunta:
La Meditación Dinámica es muy activa, muy agotadora, pero ¿sería acaso posible entrar en meditación manteniéndonos únicamente sentados en silencio?

Respuesta de Osho:
       "Podrías entrar en meditación, efectivamente, estando sentado, pero solamente si permaneces sentado en silencio sin hacer otra cosa. Si eres capaz de estar sentado --en el sentido estricto de estar simplemente sentado, sin más-- entonces eso se convierte en meditación... Si puedes estar simplemente sentado sin hacer nada ni con tu cuerpo ni con tu mente, eso se convierte en meditación. Pero es difícil.
       Es fácil permanecer sentado cuando estas haciendo algo, pero en el momento en que tratas de estar simplemente sentado, sin hacer nada, comienzan las dificultades. Cada fibra de tu cuerpo, cada nervio, cada músculo, empezarán a moverse incontroladamente y tu cuerpo entero acabará vibrando sutilmente en una especie de temblor. Te volverás consciente de muchas partes de tu cuerpo que hasta ahora no habías sentido. Cuando más trates de mantenerte simplemente sentado, menos lo conseguirás; más actividad sentirás dentro de ti. Por eso el sentarse puede ser empleado solamente si antes has hecho otras cosas.
       Puedes simplemente andar; eso es fácil. Puedes simplemente danzar; eso es aún más fácil. Y una vez hayas practicado esas cosas más fáciles, entonces podrás intentar sentarte; sólo en­tonces. La última cosa que deberías hacer sería sentarte en posición búdica. Jamás se debería hacer al principio. Sólo tras haberse identificado uno con el movimiento puede empezar a identificarte con el no‑movimiento.
       Por eso nunca aconsejo a nadie que empiece con el sentarse. Hay que empezar por lo que más cómodo te resulta o de lo contrario te verás afectado por cosas que nada tienen que ver con lo que estás haciendo, por cosas que no existen.
       Tan pronto como estés sentado, surgirán muchas interferencias en tu interior. Y cuanto más procures estar simplemente sentado, mayores serán las dificultades. Tu misma impotencia por atajarlas te causará depresión y te sentirás frustrado, incapaz de estar en paz contigo mismo. Cobrarás consciencia de tus frustraciones, y empezarás incluso a pensar que estás loco. Y, a veces, realmente puedes volverte loco...
       Empiezo con tu locura, no con la posición de sentado. Permito tu locura. Si eres capaz de danzar desenfrenadamente durante largo tiempo, verás cómo lo contrario a ese alocado movimiento surge dentro de ti. Con una danza loca empiezas a ser consciente de un punto silencioso en tu interior. Cuando estás sentado en silencio, empiezas a ser consciente de tu locura. Lo opuesto es siempre el foco de consciencia.
       Con tu loca caótica danza, con tus gritos, con la respiración caótica, liberas tu locura. Entonces empiezas a ser consciente de un sutil punto, un profundo punto dentro de ti que está en silencio y quieto en contraste con la locura de la periferia. Permítela expresarse para que fluya netamente. Te sentirás dichoso; en tu centro habrá un silencio interno. En cambio, si estás simplemente sentado te centrarás interiormente en tu propia locura. Tu exterior estará en silencio, pero interiormente estarás loco.
     Es mejor empezar con algo activo, positivo, vivo, lleno de movimiento. Poco a poco irás percibiendo una quietud interior que va creciendo. Y cuanto más crezca, más te será posible utilizar la postura de sentado o tumbado; se hará posible la meditación más silenciosa. Y para entonces, las cosas habrán cambiado osten­siblemente.
     Una técnica de meditación cuyos primeros pasos se inician con el movimiento y la acción te ayuda a encontrar el silencio y la quietud. Se convierte en una catarsis...
       Por ejemplo, cuando vemos a un niño enfadado y le ordenamos "¡No has de enfadarte!", el niño empieza a reprimir su enfado. Lentamente, lo que hubiera sido algo sólo momentáneo, pasajero, se irá convirtiendo en permanente. Ahora el niño no actuará con ira, pero el enfado subsistirá en su interior. Hemos ido acumulando demasiada ira en esas situaciones pasajeras. Nadie puede mantenerse permanentemente sin mostrar jamás el menor indicio de enfado, a no ser que la ira haya sido reprimida. La ira es una situación de violencia que viene y se va; una vez expresada desaparece. De modo que yo trataré siempre de que el niño pueda enfadarse más auténticamente. Enójate, pero hazlo totalmente; no lo reprimas.
       Por supuesto que surgirán problemas. Si decimos, "Enfádate", te enfadarás con el primero que encuentres. Sin embargo el niño puede ser moldeado. Se le puede facilitar una almohada y decirle: "Enfádate con la almohada. Ensáñate con ella". Desde un principio un niño puede ser educado de forma que la ira sea desviada dándole algún objeto sobre el que él pueda volcar su ira hasta que ésta desaparezca. En unos segundos o en unos minutos habrá disipado todo su enfado y no lo acumulará.
       Has estado acumulando rabia, sexo, violencia, codicia, de todo. Ahora, en tu interior se han convertido en locura. Está ahí, dentro de ti. Si empiezas con cualquier tipo de meditación represiva --por ejemplo, sentándote--, estarás reprimiendo todo esto; no dejarás que sea liberado. Empieza pues con una catarsis. Deja primero que toda represión sea expulsada al exterior, y cuando seas capaz de hacerlo, te habrás vuelto maduro. Si no soy capaz de sentir amor estando solo, si únicamente lo siento en compañía de aquél a quien amo, entonces no soy aún lo suficientemente maduro. Dependo de alguien, incluso para amar; sólo si alguien está contigo soy capaz de amar. Entonces ese amor es solamente superficial; no es mi naturaleza. Si estoy solo en la habitación, no siento amor; por lo tanto la cualidad de amar no ha profundizado, no se ha convertido en parte de mi ser.
       Te vuelves más y más maduro a medida que eres menos dependiente. Si puedes enfadarte hallándote solo, demuestras más madurez. No necesitas de ningún objeto para enfadarte. Por eso, al principio, hago de la catarsis un deber. Has de lanzarlo todo al exterior, al espacio abierto, sin ser consciente de ningún objeto.
       Enfádate con quien desees estar enfadado. Llora sin motivo; ríe, simplemente ríe, sin nada de lo que reírte. Entonces podrás desprenderte de todo lo acumulado; podrás expulsarlo. Y una vez sepas cómo, te habrás descargado de todo tu pasado.
       En unos instantes te descargarás de la totalidad de tu vida; incluso de otras. Si estás dispuesto a expulsarlo todo, si puedes dejar que tu locura salga, al cabo de unos momentos habrá una profunda limpieza. Ahora has sido limpiado. Fresco, inocente, de nuevo eres un niño. Ahora, en tu inocencia, la meditación de sentado puede ser realizada. Simplemente sentándote o estando tumbado o de cualquier forma, porque ahora dentro no está el loco para alterar la sentada...
       Las personas se acercan a mí y me dicen: "Danos una técnica de meditación que podamos practicar en silencio" ¿Por qué tanto miedo? Todos tienen en su interior un manicomio y aun así dicen: "Danos una técnica que podamos practicar en silencio". Con una técnica silenciosa solamente conseguirás volverte cada vez más loco. Eso es todo.
       ¡Las puertas de tu manicomio deben ser abiertas de par en par! No temas lo que los demás vayan a decir. Una persona que se preocupa de la opinión de los demás nunca podrá ir hacia adentro. Estará demasiado preocupado por lo que los demás piensan y murmuran.
       Cuando permaneces sentado, simplemente en silencio, con los ojos cerrados, todo en ti está en su sitio. Tu mujer o marido dirán que te has convertido en una buena persona. Todo el mundo quiere que estés muerto; incluso las madres desearían que sus hijos estuvieran muertos; obedientes, silenciosos. La sociedad entera te quiere muerto. Los mal llamados "buenas personas", no son más que hombres muertos.
       No te preocupes pues por lo que los demás piensen de ti, no te preocupes por la imagen que los demás puedan tener de ti. Empieza con la catarsis y algo prodigioso florecerá en ti. Algo cualitativamente distinto, de una belleza distinta, totalmente diferente; todo será auténtico.
       Cuando sientas al silencio aproximarse a ti, cuando descienda sobre ti, no se tratará de nada falso. No lo habrás estado culti­vando; vendrá a ti; te sucederá. Empezarás a sentirlo crecer dentro de ti de la misma forma que la madre empieza a sentir al niño crecer. En ti estará creciendo un profundo silencio; te quedarás preñado de él. Solamente entonces habrá una transformación; en caso contrario, será un auto engaño. Y uno puede estar engañándose a sí mismo durante vidas y vidas. La capacidad para hacerlo es infinita".

Osho, Meditación: el arte del éxtasis
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10/9/2014

Los que dan deberían sentirse agradecidos; da y agradece.

          "Los que aman, llegan a saber que dar es tan bello y produce tanta felicidad; llegan a saber que cuanto más das, más tienes; cuanto más amor das, más amor tienes dentro; cuanto más vas abriendo, compartiendo, más burbujea el amor. Es una fuente eterna.Y cuando averigüas que cuanto más das, más tienes, has aprendido la aritmética básica de la espiritualidad. Entonces nunca retienes, estás siempre buscando a alguien que pueda recibir tu amor, a alguien con quien compartirlo, porque ello te refrescará. Lo viejo se fue, surge lo nuevo, que está siempre llegando.
          Eres como un pozo que se ha podrido, porque no has dado nada a nadie. Nunca has compartido tu agua; el agua se ha podrido. ¡Dala!  Permite que la gente llegue y déjales beber de ti...
          Los que dan deberían sentirse agradecidos; da y agradece".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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1/9/2014

La vida debe ser, en cada momento, una creatividad preciosa. No importa lo que crees, podrían ser sólo castillos en la arena, pero todo lo que haces debería salir de tu capacidad de jugar y de tu alegría.

    "Nadie permite a sus hijos bailar, cantar, gritar y saltar. Por ra­zones triviales -‑quizá pueden romper algo, quizá se les moje la ropa con la lluvia si corren en el exterior-‑, por pequeñas cosas se destruye por completo una gran cualidad espiritual: la alegría.
       El niño obediente es elogiado por sus padres, por sus profesores, por todo el mundo, y el niño juguetón es censurado. Sus ganas de jugar podrían ser totalmente inofensivas, pero es censurado porque existe un peligro potencial de rebelión. Si el niño continúa crecien­do con total libertad para ser juguetón, acabará siendo un rebelde. No será fácilmente esclavizado; no le podrán reclutar fácilmente en un ejército para destruir gente, o para que le destruyan.
     El niño rebelde se convertirá en un joven rebelde. Entonces no podrás obligarle a que se case; no podrás obligarle a aceptar un de­terminado empleo; no se le podrá obligar a satisfacer los deseos in­completos y los anhelos de sus padres. La juventud rebelde segui­rá su propio camino. Vivirá su propia vida de acuerdo con sus deseos más íntimos, no de acuerdo con los ideales de otra persona.
     Por todas estas razones, se sofoca su capacidad de jugar, se la aplasta desde el principio. Nunca se le da una oportunidad a tu natu­raleza. Poco a poco empiezas a cargar con un niño muerto en tu in­terior. Este niño muerto en tu interior destruye tu sentido del humor: no puedes reírte totalmente, con todo tu corazón, no puedes ju­gar, no puedes disfrutar de las cosas pequeñas de la vida. Te vuelves tan serio que tu vida, en vez de expandirse, comienza a encogerse.
      La vida debe ser, en cada momento, una creatividad preciosa. No importa lo que crees, podrían ser sólo castillos en la arena, pero todo lo que haces debería salir de tu capacidad de jugar y de tu alegría".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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27/8/2014

Con "festivo" quiero decir la capa­cidad de gozar, momento a momento, de todo cuanto llega a ti.

“La inteligencia, la focalización de la mente es un medio hacia la supervivencia, pero no hacia la vida. El sobrevivir no es la vida. Sobrevivir es una necesidad, existir en el mundo material es una necesidad, pero la meta es conseguir llevar a la superficie el potencial oculto, todo lo que se entiende con la palabra “tú". Si estás completamente satisfecho, si nada queda como semilla dentro de ti, si todo se realiza, si eres un constante florecer, entonces y sólo entonces puedes sentir la felicidad, el éxtasis de la vida.
La parte negada de ti, la parte inconsciente, puede ser activa y creadora sólo si le añades una nueva dimensión a tu vida: la dimensión de la fiesta, la dimensión del juego. Así, la meditación no es un trabajo, es un juego. El orar no es un negocio, es un juego. Meditación no es algo a hacer para conseguir un objetivo --paz, felicidad...-- sino algo para ser disfrutado como fin en sí mismo.
La dimensión festiva es la que más importa que entendamos...y la hemos perdido totalmente. Con "festivo" quiero decir la capa­cidad de gozar, momento a momento, de todo cuanto llega a ti.
Estamos tan condicionados y nuestras costumbres son tan mecánicas, que incluso nuestras mentes están ocupadas cuando no tenemos nada que hacer. Cuando no necesitas estar focalizado, sigues focalizado. Incluso cuando estás jugando, no juegas. No disfrutas del juego. Por ejemplo, cuando juegas a cartas, no gozas con ello; juegas para conseguir una victoria, y entonces el juego se convierte en trabajo. Lo que se está haciendo no es importante; en ese caso sólo cuenta el resultado.
En el negocio el resultado es lo importante. En la fiesta, es el acto mismo lo que cuenta. Si puedes hacer que cualquier acto tenga un significado en sí mismo, entonces estarás de fiesta y podrás celebrarlo.
Los límites, los límites que constriñen, se rompen siempre que estás de fiesta. No se necesitan; se desechan. Sales de tu corsé, el corsé de la concentración que limita y oprime la mente. Ahora no estás eligiendo; permites la entrada a todo lo que te llega y en el momento en que aceptas que entre en ti la totalidad de la Existencia, eres uno con ella.
A esta comunión, a esta celebración, a este ser consciente sin elección, a esta actitud sin ánimo de sacar provecho, la llamo meditación. La fiesta misma es ese momento, ese acto, y no es la preocupación por los resultados, por conseguir algo. No hay nada que conseguir, de modo que puedes disfrutar de lo que hay aquí y ahora.
Se puede explicar de otra manera. Estoy hablando contigo; si estoy preocupado por el resultado, la conversación se convierte en puro negocio, se convierte en un trabajo. Pero si hablo contigo sin ninguna expectativa, sin ningún deseo sobre el resultado, entonces la conversación es un juego. El acto en sí mismo es el fin. Así pues, no tiene porqué existir la limitación. Puedo jugar con las palabras, con los pensamientos. Puedo jugar con tus preguntas, puedo jugar con mis respuestas. El hecho deja de ser serio; es algo que te alegra el corazón. Y si me estás escuchando sin pensar en obtener algo podrás permanecer relajado. Entonces permitirás que esté en comunión contigo, y tu consciencia no estará limitada. Estará abierta, jugando, disfrutando.
Cualquier momento puede ser bueno para los negocios, cualquier momento puede ser bueno para la meditación. La diferencia está en la actitud. Si no lo has buscado, si estás jugando con ello, es un acto meditativo”.

Osho, Meditación: el arte del éxtasis
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20/8/2014

Dios está en todas partes.

          "Soren Kierkegaard dijo: "Cuando entré en la iglesia, al principio acostumbraba hablar. Solía decir cosas, quejarme, rezar.  Pero luego, poco a poco, me sentí ridículo. Le estoy hablando y no le estoy dando ninguna oportunidad de que me hable. Es mejor escuchar; cuando estás ante Dios, es mejor escuchar".  De modo que dejó de hablar. Poco a poco, abandonó todas las oraciones. Se limitaba a ir a la iglesia y sentarse en silencio, pero en este silencio también había palabras por dentro. No las estaba utilizando por fuera, pero giraban en su interior.
          Así que, poco a poco, también tuvo que abandonar las palabras interiores  --sólo así se hace posible escuchar--. Entonces entras en una dimensión totalmente diferente, de escucha, de pasividad, de receptividad. Te conviertes en una matriz. Entonces puedes recibir la verdad, porque no estás hablando, porque no eres agresivo. En ese instante sólo Dios está trabajando y tú le permites que lo haga. Entonces Kierkegaard se volvió absolutamente silencioso; y dejó de ir a la iglesia.
          Alguien preguntó: "¿Por qué? ¿Por qué has dejado de ir a la iglesia?".  Él dijo: "Ahora he aprendido lo que significa la iglesia; sólo significa estar callado y escuchar. Esto puede hacerse en todas partes, y es mejor hacerlo en otra parte, porque mucha gente va allí, a la iglesia, a hablar. Me molestan. Es mejor bajo un árbol. Es mejor bajo el cielo".
          La iglesia es más grande allí, más natural. Y si tienes que estar callado, piensa que Dios está en todas partes. Si tienes que hablar, ve al templo. Pero si tienes que estar callado, ¿por qué ir a algún sitio? Dios está en todas partes, pero tú no puedes estar callado. Haces algo y lo repites por dentro. Tienes hambre y dices: "Tengo hambre". ¿No basta con tener hambre?  Si no lo dices, no estás cómodo; te has vuelto adicto a las palabras".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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18/8/2014

¿Por qué eres grosero?

          "Cuando piensas de alguien que es grosero, mira atrás: tú eres grosero. Por eso lo interpretas así.
          Pero ¿por qué eres grosero?  Porque tu grosería es una manera de proteger tu herida. La gente grosera está siempre sufriendo de sentimientos de inferioridad. Si una persona no está de alguna manera aquejada de complejo de inferioridad, no será grosera. La grosería es su protección. Mediante la grosería , protege su herida. Dice: "No te permitiré que toques mi herida. No te permitiré que me golpees".
          Protege, pero la protección se convierte en proyección. Piensa que eres grosero, sólo entonces puede serlo el otro. Ésta es una manera de ser grosero. Primero tienes que probar que el otro es grosero, y tu ego dice aún: "Intentaré ser cortés".
          Cuando eres cortés, tu cortesía no es sino una fachada. Por dentro, ha aparecido la grosería, y pronto o tarde explotará".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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16/8/2014

Cuando temes a la muerte, temes vivir, porque vivir es siempre peligroso.

          "...cuando temes a la muerte, temes vivir, porque vivir es siempre peligroso. Para vivir tienes que ir por caminos desconocidos. Y hay peligro; tras cada esquina puede estar esperando la muerte.
          Un hombre que teme la muerte poco a poco se encoge y empieza a temer también la vida. No puede volar en un aeroplano, no puede ir en tren, porque hay accidentes. No puede hacerse amigo de un desconocido, porque ¿quién sabe?  No puede enamorarse de una mujer, porque  ¿quién sabe si ella va a engañarle o no?  No puede creer. Si el amor no ha sucedido, nunca puedes confiar. Estás siempre dudando, escéptico. ¿Y cómo puede crecer una relación cuando dudas permanentemente?".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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12/8/2014

Un ser humano no es algo que puedas destruir sin pensarlo dos veces. Es la culminación de la evolución universal.

          "Mi declaración de derechos humanos contiene diez puntos fundamentales.
          El primero es la vida.
          El hombre tiene derecho a la dignidad, a la salud; tiene derecho a ese florecimiento. Al nacer dispone de las semillas pero la sociedad no le proporciona la tierra, el cuidado adecuado, la atmósfera necesaria. Al contrario, la sociedad le provee una atmósfera envenenada llena de peligros, odio, destructividad, violencia y guerra. También significa que nadie debería estar obligado a entrar en el ejército, a ir a la guerra, todo el mundo debería tener el derecho a negarse. Pero no es el caso.
          Miles de personas han tenido que ir a la cárcel  --especialmente las personas jóvenes, sensibles e inteligentes-- por negarse a ir a la guerra. Su oposición ha sido considerada un crimen, ¡cuando sólo estaban diciendo que no querían matar seres humanos!
          Un ser humano no es algo que puedas destruir sin pensarlo dos veces. Es la culminación de la evolución universal. Cualquiera que sea el motivo --religión, política, socialismo, fascismo--, destruirlo es un error, independientemente del motivo. El hombre está por encima de cualquier causa; no puede ser sacrificado sobre un altar".

Osho, Cambio, Cómo convertir una crisis en una oportunidad
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10/8/2014

La vida es un peregrinaje a ninguna parte, de ninguna parte a ninguna parte. Y entre esas dos ningunas partes está el aquí-ahora.

          "Vive en el momento por el puro gozo de vivirlo. Entonces, cada momento tiene una cualidad orgásmica. Sí, es orgásmico. Así es como mi gente ha de vivir, sin deberías, sin tendrías, sin obligaciones, sin mandamientos. No estáis aquí para convertiros en mártires, estáis aquí para disfrutar la vida al máximo. Y el único modo de vivir, de amar, de disfrutar, es olvidándose del futuro. No existe.
          Si logras olvidarte del futuro, si te das cuenta de que no existe, no tiene sentido estar preparándose para él constantemente. El momento futuro es abandonado y el pasado se vuelve irrelevante por sí mismo. Si cargamos con el pasado es para poder usarlo en el futuro.  De no ser así, ¿quién querría cargar con el pasado? Sería innecesario. Si el futuro no existe, ¿qué sentido tiene cargar con el conocimiento que te ha proporcionado el pasado? Es una carga que le quitará la gracia al viaje.
          Y déjame recordarte que es un mero viaje. La vida es un peregrinaje a ninguna parte, de ninguna parte a ninguna parte. Y entre esas dos ningunas partes está el aquí-ahora".

Osho, Fama, fortuna y ambición. ¿Cuál es el verdadero significado del éxito?
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8/8/2014

Todo es una manifestación de mí mismo.

          "...no puedes crear enfado si éste no está presente. Sólo puedes crear cosas que ya están presentes, tu creación no viene de la nada. Es tan sólo que un estado inmanifestado se vuelve un estado manifestado. La cólera está ahí, no necesitas crearla. Alguien se convierte en la excusa y aflora. No estás enfadado con él, no es la causa. Estás acarreando la cólera y él se ha convertido en la excusa. El enfado está dentro; nadie puede hacerte enfadar si no estás ya enfadado. Pero siempre pensamos que alguien nos hace enfadar, alguien nos deprime, alguien nos hace esto o lo otro.
          Nadie te hace nada. Incluso si te dejan solo estarás enfadado, estarás colérico. Aunque todo el mundo desaparezca, habrá momentos en que estarás triste, momentos en que te sentirás feliz, otros en los que estarás enfadado, o bien te sentirás muy benevolente.
          Es la manifestación de tu historia interior. Esto es lo que llega a entender un hombre con capacidad de comprensión: que todo es una manifestación de mí mismo. Tú me das sólo la oportunidad, la situación, pero el resto es una manifestación de mí mismo.
          Una semilla cae en la tierra, germina, empieza a crecer un árbol. La tierra, el aire, las lluvias, el sol, le están dando una oportunidad, pero el árbol estaba escondido en la semilla. Tú acarreas todo el árbol de tu manifestación; los demás se convierten en la oportunidad. Cuando suceda algo, no mires afuera, mira adentro, porque lo que está sucediendo se halla conectado con tu pasado, no con la persona allí presente".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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7/8/2014

Eso es catarsis.

"Tú estás loco, de manera que algo habrá que hacer. ¿Qué dicen las viejas tradiciones? Te aconsejan: "Reprime tu locura. No la permitas expresarse; si no, te volverás loco". Yo te digo que la dejes expresarse. Ese es el único camino hacia la cordura. ¡Libérala!  Dentro de ti se volverá venenosa. Échala fuera, expúlsala por completo de tu ser. Eso es catarsis. Una catarsis que deberá ser abordada muy sistemática y metódicamente, ya que te estás volviendo loco con un método... "conscientemente loco".

Osho, Meditación: el arte del éxtasis
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Podrás abandonar el sexo si te has sumergido completamente en él; en caso contrario, no.

"Las cosas pueden ser abandonadas únicamente desde sus extremos, nunca desde su centro. No puedes hacerlo. Podrás abandonar el sexo si te has sumergido completamente en él; en caso contrario, no. Cualquier cosa que hayas llevado a su situación límite, en la que donde ya no es posible ir más lejos ni existe razón para retroceder, podrá ser abandonada fácilmente.  Podrás abandonarla por completo porque la habrás conocido por completo".

Osho, Meditación: el arte del éxtasis
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5/8/2014

Llorar es una necesidad profunda.

       "Desde el principio el niño quiere llorar y reír. Llorar es para él una profunda necesidad. Todos los días tiene una catarsis a través del llanto.
       El niño tiene muchas frustraciones. Es inevitable; es por necesi­dad. El niño quiere algo, pero no puede decir qué, no puede expre­sarlo. El niño quiere algo, pero quizá los padres no estén en situa­ción de poder dárselo. Puede que la madre no esté disponible. Quizá ella esté ocupada haciendo otra cosa y él esté desatendido. En ese momento no se le presta atención, por eso se echa a llorar. La madre quiere convencerle, consolarle, porque le molesta, el padre está mo­lesto, toda la familia está alterada. Nadie quiere que llore, el llanto es una molestia; todo el mundo trata de distraerle para que se calle. Po­demos sobornarle. La madre le dará un muñeco, le dará leche ‑-cual­quier cosa para distraerle o para consolarle-‑, pero no debe llorar.
       Llorar es una necesidad profunda. Si puede llorar y se le permi­te, el niño quedará como nuevo; la frustración es expulsada a tra­vés de las lágrimas. De lo contrario, si contiene el llanto, conten­drá la frustración. Entonces se irá acumulando, y tú eres "un montón" de lágrimas. Ahora, los psicólogos dicen que necesitas el grito esencial. En Occidente se está desarrollando una terapia sólo para ayudarte a gritar, con tal totalidad que todas las células de tu cuerpo se impliquen. Si logras gritar tan enloquecidamente que todo tu cuerpo esté gritando, te liberarás de mucho dolor, de mu­cho sufrimiento que está acumulado".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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3/8/2014

¿Puedes estar en el cielo?

"Un hombre que se ha perdido la vida está pensando en alguna otra vida. 
Recuerda, 
sólo la gente que se ha perdido esta vida piensa en esto.  
Y si puedes perderte esta vida, 
te perderás la otra también, 
porque seguirás siendo el mismo. 
Incluso si te obligan a entrar en el cielo, 
lo convertirás en un infierno, 
porque irán contigo tus hábitos, 
tus mecanismos mentales, 
tu modo de funcionar; 
todo tu pasado irá contigo. 
Convertirás el cielo en un infierno.
¿Puedes estar en el cielo?  
No veo la manera; 
no puedes. 
A donde vayas llevarás tu infierno contigo. 
Es parte de ti. 
Por eso los que saben dicen que cielo e infierno no están fuera, 
están dentro de ti, 
son cualidades de tu ser".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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1/8/2014

Eres absolutamente excepcional.

Pregunta:
¿Cómo puedo dejar de querer ser especial?

Respuesta de Osho:
          "Eres especial, no hace falta que quieras ser especial. Eres especial, eres única; la existencia nunca crea nada inferior a eso. Cada persona es única, totalmente única. Nunca ha habido ni volverá a haber una persona como tú. La conciencia ha tomado esta forma por primera y última vez; por lo tanto, no hace falta que intentes ser especial, ya lo eres...
          Lo que me gustaría decirte es que reconozcas que eres especial. No es algo que tengas que conseguir, ya lo tienes; sólo debes darte cuenta. Entra en ti y siéntelo. No hay nadie con una huella dactilar como la tuya, ni siquiera la huella dactilar. No hay nadie con unos ojos como los tuyos; no hay nadie con una voz como la tuya; no hay nadie con un sabor como el tuyo. Eres absolutamente excepcional. No existe ningún doble tuyo en ninguna parte. Incluso los gemelos son diferentes; por mucho que se parezcan, son diferentes. Toman caminos diferentes, crecen de formas diferentes; adquieren diferentes tipos de individualidades.
          Este reconocimiento es necesario...
          En resumen, mi mensaje es: Acéptate tal como eres, porque la existencia lo acepta.
          La existencia respeta tu ser, y tú no la has respetado aún. Deberías sentirte inmensamente feliz de que la existencia te haya elegido a ti para existir, para ver este mundo, para escuchar esta música, para ver las estrellas, para ver a la gente, para amar y ser amado; ¿qué más quieres?  ¡Celébralo!  Y en esta misma celebración, con el tiempo, estallará en ti como un relámpago que eres especial.
          Pero recuerda, no vendrá en forma de presunción por ser especial comparado con los demás. No, en ese momento, sabrás que todo el mundo es especial. Lo corriente no existe".

Osho, Fama, fortuna y ambición. ¿Cuál es el verdadero significado del éxito?
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29/7/2014

Para entrar en la inacción primero debéis aprender la acción. En eso radica la meditación.

          "Tenéis que utilizar la acción para alcanzar la inacción. Tenéis que realizar el esfuerzo para volveros sin esfuerzo. Tenéis que poner todas vuestras energías, tenéis que volveros tan activos que atrás no quede nada. Toda la energía participa de esa creatividad, y entonces, de pronto, cuando toda la energía participa, acontece una transformación. Así como a los cien grados el agua se evapora, la acción, cuando es total, se evapora, y atrás queda la inacción. Primero tenéis que aprender a bailar y debéis dedicar todas vuestras energías al baile. Y un día acontece esa extraña experiencia en que de repente el bailarín desaparece en la danza y esta sucede sin esfuerzo. Entonces es inacción. Para entrar en la inacción primero debéis aprender la acción. En eso radica la meditación.
          La gente viene a preguntarme por qué enseño meditaciones activas... porque es la única manera de encontrar la inacción. Danzad hasta el máximo, danzad hasta el frenesí, danzad locamente, y si dedicáis toda vuestra energía, llega un momento en que de pronto veis que el baile sucede por su propia cuenta... no hay esfuerzo en él. Es acción sin acción".

Osho, Hombre y Mujer. La danza de las energías
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28/7/2014

El Paraíso está aquí. Y si abandonamos la idea de un Paraíso más allá de la muerte, podremos hacer este Paraíso mil veces más bello.

       ¿Por qué la gente se reprime voluntariamente y adopta meca­nismos de defensa paralizantes?
       No es voluntario. Parece como si fuera voluntario porque para cuando te puedes dar cuenta ya está casi dentro de tu sangre y de tus huesos. Pero no es voluntario, ningún niño aprende nunca nada voluntariamente; se le obliga, es algo violento.
       Puedes fijarte en cualquier niño. Todos los niños se resisten, to­dos luchan hasta el final, todos les crean problemas a sus padres, todos tratan por todos los medios posibles de escapar de este me­canismo paralizante. Pero al final los padres logran dominarlo, porque son más poderosos. Es simplemente cuestión de quién tie­ne el poder y quién no lo tiene.
       No es antinatural que cuando los niños crezcan, empiecen a to­marse la revancha con sus padres. Esa reacción es natural. Es muy difícil perdonar a los padres, por eso todas las sociedades te ense­ñan a respetarlos. Si no puedes perdonarlos, por lo menos respéta­los; si no puedes amarlos, por lo menos respétalos. Pero ese respe­to es formal, es falso. En tu interior sigues enfadado.
       Si lo que estoy diciendo es escuchado, si lo que estoy diciendo se extiende por el mundo, ese día los niños amarán de verdad a sus padres, se conectarán de verdad, porque los padres no serán sus enemigos, serán sus amigos.
       La prole humana es la más débil de toda la existencia, aunque su debilidad es una bendición disfrazada.
       Pero también puede ser explotada, y eso es lo que se ha estado haciendo desde hace siglos. Los padres nunca permiten que las de­bilidades, la impotencia y la dependencia del niño se conviertan en independencia, fuerza, integridad e individualidad; estaban muy contentos de que el niño fuera obediente. Naturalmente, un niño obediente no es un problema. Un niño desobediente es un proble­ma constante, pero es un ser humano real.
       El niño obediente es simplemente excremento de vaca. Un niño que no puede decir que no, carece de integridad, y el sí de un niño que no puede decir que no a algo, carece de significado. Su sí sólo significa algo si el niño es además capaz de decir que no. En­tonces la decisión depende de su inteligencia.
       Pero para los padres es más fácil que el niño diga siempre sí. Se le recompensa por ser obediente; se le castiga por ser desobedien­te. La situación es la misma en las escuelas: los profesores quieren que seas obediente; es más fácil para ellos controlarte, dominarte.
       Todos mis profesores se quejaban a mi padre, y él les decía:
-         ¿A quién me voy a quejar yo? ¿Os creéis que yo mando? ¿Os creéis que me va a escuchar? Haced lo que queráis: castigadle, ex­pulsadle de la escuela, estoy de acuerdo con vosotros en todo lo que queráis hacerle. Pero no me mareéis más con él, porque me paso todo el día... ¿es que no tengo nada más que hacer? ¿Es que tengo que seguir escuchando lo que le ha hecho a ese profesor y a aquel otro, a este vecino y a aquél?
      Y me dijo:
-         Puedes hacer lo que quieras, pero no me arruines el negocio. Viene todo el mundo y me creo que son clientes..., pero resulta que son tus clientes.
-         Haz una cosa ‑le sugerí a mi padre‑. En una de las esquinas de tu gran tienda puedes poner un cartelito que diga: QUEJAS EN LA PARTE DE ATRÁS. Tú te libras.... y yo veré a esa gente. Deja que vengan.
-         La idea es buena ‑dijo él‑, pero ¿has visto en alguna tienda un apartado de quejas? La gente pensará que las quejas son en mi contra y en contra de la tienda; nadie pensará que son en contra de ti. Y tú seguirás haciéndoles travesuras a estos pobres tipos que han venido a quejarse.
-         Era una sugerencia para ayudarte ‑le dije.
       Para los padres es difícil permitir cualquier tipo de desobedien­cia, es difícil para los profesores, para los curas, para todo el mun­do. Ni Dios ‑que es omnipotente, todopoderoso, el mayor déspota, el más grande de los dictadores‑ lo pudo permitir; ni siquiera pudo tolerar una pequeña desobediencia de Adán y Eva. Los echó del Jar­dín del Edén y no habían cometido ningún pecado. De hecho, desde que me enteré que se trataba de un manzano no he dejado de comer manzanas. No veo qué pecado puedo estar cometiendo por comer 105 frutos de un manzano.
       Pero el problema no fue la manzana. El problema fue la desobediencia.
          Por eso,  lo primero es que la obediencia hay que imponerla; para que te obedezcan hay que usar el temor. Ese temor se convierte, en términos religiosos, en el infierno. Para que haya obediencia, hay que usar la recompensa; en términos religiosos se convierte en el Paraíso o en el cielo. Y para mantener el control sobre todo eso se necesita una figura paterna, por eso Dios es el padre.
          Yo sé por qué no han identificado a Dios con la madre. Sé por experiencia propia que cuando mi padre me estaba buscando porque había hecho algo y estaba muy enfadado conmigo, mi madre me escondía en casa. Cuando mi padre se negaba a darme dinero porque había hecho algo que él me había prohibido, mi madre se las arreglaba para dármelo. Por eso sé que una madre no puede ser tan disciplinaria como lo puede ser un padre.
          Y a una madre se le puede convencer muy fácilmente, porque ella es todo amor, ella es todo corazón. El padre es la cabeza, la lógica, la razón, la disciplina. El padre es el hombre y la sociedad está hecha por el hombre. Mi madre incluso solía disfrutar cuando le decía:
-         He hecho algo, y necesito ayuda urgentemente.
-         Primero dime lo que has hecho  me decía. Te salvaré, haré todo lo que pueda, pero antes cuéntame toda la historia. Vienes con unas historias tan divertidas que me pregunto cómo se puede enfadar tu padre. Debería disfrutar de ellas.
          Los sacerdotes, el padre en el cielo, los padres aquí en la tierra, los profesores, los líderes políticos, todos quieren absoluta obediencia de todo el mundo, para que no surja la idea de rebelión, de cambio, para mantener a salvo sus intereses. Todos nos hemos convertido en víctimas de sus intereses particulares. Es el momento de que las cosas cambien.
          El niño obediente siempre es mediocre; desobedecer quiere decir que se necesita un poco de inteligencia. El niño obediente se convierte en un buen ciudadano, va todos los domingos a la iglesia; no se puede confiar en el niño desobediente. ¿Qué hará él en la vida? Puede que sea un pintor, puede que sea un músico, puede que sea un bailarín  profesiones no muy rentables, o quizá se convierta en un don nadie, un vagabundo, disfrutando de su libertad.
          Quiero que salgas de ese círculo. Abandona el temor. No hay nada que temer. No hay ningún infierno que temer y no hay ningún Paraíso que ansiar.
          El Paraíso está aquí. Y si abandonamos la idea de un Paraíso más allá de la muerte, podremos hacer este Paraíso mil veces más bello”.

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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22/7/2014

La religión es absolutamente personal. Sólo te involucra a ti.

          "Yo soy contrario , sin excepción, a todas las religiones organizadas, por el simple hecho de que la verdad no se puede organizar. No es un tema político, es un romance entre el individuo y la existencia, y no se puede organizar. No necesitamos sacerdotes, no son necesarios, ni teólogos, ni iglesias.
          ¿Acaso no te basta con un cielo lleno de estrellas que apreciar y admirar, para caer de rodillas en la tierra en agradecimiento a la existencia? ¿Acaso no bastan las flores, los árboles, los pájaros y las montañas... un amanecer, un bello atardecer?  La existencia te rodea de mucha belleza, pero tú construyes una pequeña prisión y lo llamas iglesia. ¿Crees que ir a la iglesia es ser religioso?
          Cuando escuchas el sermón de alguien que no se ha dado cuenta de nada, estás perdiendo el tiempo; podrá ser un erudito, pero no está iluminado; habla citando a otros, pero no tiene autoridad para hablar por sí mismo. Encuentra a alguien que haya descubierto la verdad y quédate con esa persona. Bebe de su presencia; mira en sus ojos. Siente su corazón y deja que tu corazón lata al mismo ritmo, y entonces es posible que puedas saborear la religión. Pero la religión no se puede organizar...
          La religión es absolutamente personal. Sólo te involucra a ti...
          Según mi punto de vista, ser religioso es una experiencia personal. Es posible que Buda conociera la verdad, pero cuando murió su verdad desapareció como una fragancia. Cuando muere una flor, ¿qué queda de su fragancia? Se funde con lo universal.
          Es una suerte que cada cual tenga que descubrirla de nuevo cada vez, o la verdad sería aburridísima. Es una aventura y un éxtasis, y siempre seguirá siéndolo porque no se puede comprar, no es algo que te puedan prestar, no se puede robar, no se puede creer.  Lo único que puedes hacer es buscarla y descubrirla.
          La búsqueda misma es una maravilla. Cada momento es una alegría, porque te desprendes de algo en cada momento, desaparece algo de tu vida.  Estamos rodeados de falsedad. En cada paso te desprendes de una máscara y te relacionas con tu rostro original. Finalmente, cuando desaparece todo lo falso, te conviertes en una luz para ti mismo, y es el momento de la religiosidad".

Osho, Cambio, Cómo convertir una crisis en una oportunidad
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La felicidad es algo muy su­til, que sólo sucede cuando estás totalmente inmerso en otra cosa.

Pregunta:
Estoy muy preocupado con mi hija de seis años. Me dice que es feliz, pero siento que no lo es,  siento que soy incapaz de hacerla feliz

Respuesta de Osho: 
          "Parece que estás demasiado preocupado; estar demasiado preo­cupado puede ser peligroso. La idea de hacer feliz a alguien nunca triunfa. Va en contra de las leyes. Cuando quieres hacer fe­liz a alguien, le haces infeliz. Porque la felicidad no es algo que se le pueda dar a otra persona. Como mucho, puedes crear una situa­ción en la que la felicidad podría florecer o podría no florecer; no se puede hacer nada más.
          Parece que estás demasiado preocupado por hacerla feliz, y te sientes infeliz porque fracasas, y si eres infeliz ella será infeliz. Es muy fácil hacer infeliz a alguien. La infelicidad es muy contagiosa, es como una enfermedad. Si eres infeliz, todos los que están co­nectados contigo, relacionados contigo, en especial los niños, se sentirán muy infelices. Y los niños son muy sensitivos, muy frá­giles.
          Probablemente no dirás que eres infeliz, pero eso no cambia nada; los niños son muy intuitivos, todavía no han perdido su in­tuición. Todavía tienen algo más profundo que el intelecto, que siente las cosas inmediatamente.
          El intelecto emplea un tiempo y siempre duda; nunca está se­guro. Incluso si eres infeliz y una persona piensa en ti, nunca po­drá estar absolutamente segura de si eres infeliz o estás fingiendo; quizá sólo sea un hábito o quizá es que tu cara es así. El intelecto nunca puede llegar a una conclusión que sea absoluta.
          Pero la intuición es absoluta, incondicional, simplemente dice lo que pasa. Los niños son intuitivos y se relacionan de un modo muy sutil y telepático. No se fijan en tu aspecto; inmediatamente lo perciben...
          Hasta una determinada edad, los niños permanecen muy arrai­gados en ti y saben lo que te está pasando.
          Relájate un poco. Déjale que se mezcle con otros niños, déjale que juegue, y deja de hablar en términos de felicidad o infelicidad.
          En vez de eso, sé feliz. Viéndote feliz, ella se sentirá feliz. La fe­licidad no es algo que tengamos que buscar directamente: es un derivado. Los niños se quedan muy desconcertados cuando les pre­guntas:  "¿Eres feliz?"  De hecho, no saben cómo responder, ¡y yo siento que tienen razón!  Cuando le preguntas a un niño "¿eres fe­liz?",  sencillamente encoge los hombros..., porque ¿qué quieres decir?
          El niño sólo es feliz cuando no es consciente de ello. Nadie pue­de ser feliz cuando es consciente de ello. La felicidad es algo muy su­til, que sólo sucede cuando estás totalmente inmerso en otra cosa.
          El niño está jugando y es feliz porque, en esos momentos, no sabe nada de sí mismo: ¡ha desaparecido! La felicidad sólo existe cuando has desaparecido. Cuando regresas, la felicidad desaparece.
          Un bailarín es feliz cuando aparece la danza y él desaparece. Un cantante es feliz cuando la canción es tan apabullante que el can­tante desaparece. Un pintor es feliz cuando está pintando. Un niño es feliz cuando está jugando, quizá una tontería de juego, reco­giendo caracolas en la orilla del mar, sin sentido, pero está 
com­pletamente absorto.
          ¿Te has fijado en algún niño recogiendo caracolas o piedras? Fí­jate en lo absorto que está..., fíjate en lo profundamente inmerso, en lo totalmente perdido que está. Y esa es la cualidad del éxtasis, la cualidad del asombro, la cualidad de toda experiencia religiosa. Todos los niños son religiosos, y todos los niños son felices a me­nos que los padres los hagan infelices.
          Pero la felicidad no hay que buscarla directamente. Haz otra cosa y la felicidad te sigue como una sombra; es una consecuencia, no un resultado".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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