1/9/2014

La vida debe ser, en cada momento, una creatividad preciosa. No importa lo que crees, podrían ser sólo castillos en la arena, pero todo lo que haces debería salir de tu capacidad de jugar y de tu alegría.

    "Nadie permite a sus hijos bailar, cantar, gritar y saltar. Por ra­zones triviales -‑quizá pueden romper algo, quizá se les moje la ropa con la lluvia si corren en el exterior-‑, por pequeñas cosas se destruye por completo una gran cualidad espiritual: la alegría.
       El niño obediente es elogiado por sus padres, por sus profesores, por todo el mundo, y el niño juguetón es censurado. Sus ganas de jugar podrían ser totalmente inofensivas, pero es censurado porque existe un peligro potencial de rebelión. Si el niño continúa crecien­do con total libertad para ser juguetón, acabará siendo un rebelde. No será fácilmente esclavizado; no le podrán reclutar fácilmente en un ejército para destruir gente, o para que le destruyan.
     El niño rebelde se convertirá en un joven rebelde. Entonces no podrás obligarle a que se case; no podrás obligarle a aceptar un de­terminado empleo; no se le podrá obligar a satisfacer los deseos in­completos y los anhelos de sus padres. La juventud rebelde segui­rá su propio camino. Vivirá su propia vida de acuerdo con sus deseos más íntimos, no de acuerdo con los ideales de otra persona.
     Por todas estas razones, se sofoca su capacidad de jugar, se la aplasta desde el principio. Nunca se le da una oportunidad a tu natu­raleza. Poco a poco empiezas a cargar con un niño muerto en tu in­terior. Este niño muerto en tu interior destruye tu sentido del humor: no puedes reírte totalmente, con todo tu corazón, no puedes ju­gar, no puedes disfrutar de las cosas pequeñas de la vida. Te vuelves tan serio que tu vida, en vez de expandirse, comienza a encogerse.
      La vida debe ser, en cada momento, una creatividad preciosa. No importa lo que crees, podrían ser sólo castillos en la arena, pero todo lo que haces debería salir de tu capacidad de jugar y de tu alegría".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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27/8/2014

Con "festivo" quiero decir la capa­cidad de gozar, momento a momento, de todo cuanto llega a ti.

“La inteligencia, la focalización de la mente es un medio hacia la supervivencia, pero no hacia la vida. El sobrevivir no es la vida. Sobrevivir es una necesidad, existir en el mundo material es una necesidad, pero la meta es conseguir llevar a la superficie el potencial oculto, todo lo que se entiende con la palabra “tú". Si estás completamente satisfecho, si nada queda como semilla dentro de ti, si todo se realiza, si eres un constante florecer, entonces y sólo entonces puedes sentir la felicidad, el éxtasis de la vida.
La parte negada de ti, la parte inconsciente, puede ser activa y creadora sólo si le añades una nueva dimensión a tu vida: la dimensión de la fiesta, la dimensión del juego. Así, la meditación no es un trabajo, es un juego. El orar no es un negocio, es un juego. Meditación no es algo a hacer para conseguir un objetivo --paz, felicidad...-- sino algo para ser disfrutado como fin en sí mismo.
La dimensión festiva es la que más importa que entendamos...y la hemos perdido totalmente. Con "festivo" quiero decir la capa­cidad de gozar, momento a momento, de todo cuanto llega a ti.
Estamos tan condicionados y nuestras costumbres son tan mecánicas, que incluso nuestras mentes están ocupadas cuando no tenemos nada que hacer. Cuando no necesitas estar focalizado, sigues focalizado. Incluso cuando estás jugando, no juegas. No disfrutas del juego. Por ejemplo, cuando juegas a cartas, no gozas con ello; juegas para conseguir una victoria, y entonces el juego se convierte en trabajo. Lo que se está haciendo no es importante; en ese caso sólo cuenta el resultado.
En el negocio el resultado es lo importante. En la fiesta, es el acto mismo lo que cuenta. Si puedes hacer que cualquier acto tenga un significado en sí mismo, entonces estarás de fiesta y podrás celebrarlo.
Los límites, los límites que constriñen, se rompen siempre que estás de fiesta. No se necesitan; se desechan. Sales de tu corsé, el corsé de la concentración que limita y oprime la mente. Ahora no estás eligiendo; permites la entrada a todo lo que te llega y en el momento en que aceptas que entre en ti la totalidad de la Existencia, eres uno con ella.
A esta comunión, a esta celebración, a este ser consciente sin elección, a esta actitud sin ánimo de sacar provecho, la llamo meditación. La fiesta misma es ese momento, ese acto, y no es la preocupación por los resultados, por conseguir algo. No hay nada que conseguir, de modo que puedes disfrutar de lo que hay aquí y ahora.
Se puede explicar de otra manera. Estoy hablando contigo; si estoy preocupado por el resultado, la conversación se convierte en puro negocio, se convierte en un trabajo. Pero si hablo contigo sin ninguna expectativa, sin ningún deseo sobre el resultado, entonces la conversación es un juego. El acto en sí mismo es el fin. Así pues, no tiene porqué existir la limitación. Puedo jugar con las palabras, con los pensamientos. Puedo jugar con tus preguntas, puedo jugar con mis respuestas. El hecho deja de ser serio; es algo que te alegra el corazón. Y si me estás escuchando sin pensar en obtener algo podrás permanecer relajado. Entonces permitirás que esté en comunión contigo, y tu consciencia no estará limitada. Estará abierta, jugando, disfrutando.
Cualquier momento puede ser bueno para los negocios, cualquier momento puede ser bueno para la meditación. La diferencia está en la actitud. Si no lo has buscado, si estás jugando con ello, es un acto meditativo”.

Osho, Meditación: el arte del éxtasis
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20/8/2014

Dios está en todas partes.

          "Soren Kierkegaard dijo: "Cuando entré en la iglesia, al principio acostumbraba hablar. Solía decir cosas, quejarme, rezar.  Pero luego, poco a poco, me sentí ridículo. Le estoy hablando y no le estoy dando ninguna oportunidad de que me hable. Es mejor escuchar; cuando estás ante Dios, es mejor escuchar".  De modo que dejó de hablar. Poco a poco, abandonó todas las oraciones. Se limitaba a ir a la iglesia y sentarse en silencio, pero en este silencio también había palabras por dentro. No las estaba utilizando por fuera, pero giraban en su interior.
          Así que, poco a poco, también tuvo que abandonar las palabras interiores  --sólo así se hace posible escuchar--. Entonces entras en una dimensión totalmente diferente, de escucha, de pasividad, de receptividad. Te conviertes en una matriz. Entonces puedes recibir la verdad, porque no estás hablando, porque no eres agresivo. En ese instante sólo Dios está trabajando y tú le permites que lo haga. Entonces Kierkegaard se volvió absolutamente silencioso; y dejó de ir a la iglesia.
          Alguien preguntó: "¿Por qué? ¿Por qué has dejado de ir a la iglesia?".  Él dijo: "Ahora he aprendido lo que significa la iglesia; sólo significa estar callado y escuchar. Esto puede hacerse en todas partes, y es mejor hacerlo en otra parte, porque mucha gente va allí, a la iglesia, a hablar. Me molestan. Es mejor bajo un árbol. Es mejor bajo el cielo".
          La iglesia es más grande allí, más natural. Y si tienes que estar callado, piensa que Dios está en todas partes. Si tienes que hablar, ve al templo. Pero si tienes que estar callado, ¿por qué ir a algún sitio? Dios está en todas partes, pero tú no puedes estar callado. Haces algo y lo repites por dentro. Tienes hambre y dices: "Tengo hambre". ¿No basta con tener hambre?  Si no lo dices, no estás cómodo; te has vuelto adicto a las palabras".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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18/8/2014

¿Por qué eres grosero?

          "Cuando piensas de alguien que es grosero, mira atrás: tú eres grosero. Por eso lo interpretas así.
          Pero ¿por qué eres grosero?  Porque tu grosería es una manera de proteger tu herida. La gente grosera está siempre sufriendo de sentimientos de inferioridad. Si una persona no está de alguna manera aquejada de complejo de inferioridad, no será grosera. La grosería es su protección. Mediante la grosería , protege su herida. Dice: "No te permitiré que toques mi herida. No te permitiré que me golpees".
          Protege, pero la protección se convierte en proyección. Piensa que eres grosero, sólo entonces puede serlo el otro. Ésta es una manera de ser grosero. Primero tienes que probar que el otro es grosero, y tu ego dice aún: "Intentaré ser cortés".
          Cuando eres cortés, tu cortesía no es sino una fachada. Por dentro, ha aparecido la grosería, y pronto o tarde explotará".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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16/8/2014

Cuando temes a la muerte, temes vivir, porque vivir es siempre peligroso.

          "...cuando temes a la muerte, temes vivir, porque vivir es siempre peligroso. Para vivir tienes que ir por caminos desconocidos. Y hay peligro; tras cada esquina puede estar esperando la muerte.
          Un hombre que teme la muerte poco a poco se encoge y empieza a temer también la vida. No puede volar en un aeroplano, no puede ir en tren, porque hay accidentes. No puede hacerse amigo de un desconocido, porque ¿quién sabe?  No puede enamorarse de una mujer, porque  ¿quién sabe si ella va a engañarle o no?  No puede creer. Si el amor no ha sucedido, nunca puedes confiar. Estás siempre dudando, escéptico. ¿Y cómo puede crecer una relación cuando dudas permanentemente?".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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12/8/2014

Un ser humano no es algo que puedas destruir sin pensarlo dos veces. Es la culminación de la evolución universal.

          "Mi declaración de derechos humanos contiene diez puntos fundamentales.
          El primero es la vida.
          El hombre tiene derecho a la dignidad, a la salud; tiene derecho a ese florecimiento. Al nacer dispone de las semillas pero la sociedad no le proporciona la tierra, el cuidado adecuado, la atmósfera necesaria. Al contrario, la sociedad le provee una atmósfera envenenada llena de peligros, odio, destructividad, violencia y guerra. También significa que nadie debería estar obligado a entrar en el ejército, a ir a la guerra, todo el mundo debería tener el derecho a negarse. Pero no es el caso.
          Miles de personas han tenido que ir a la cárcel  --especialmente las personas jóvenes, sensibles e inteligentes-- por negarse a ir a la guerra. Su oposición ha sido considerada un crimen, ¡cuando sólo estaban diciendo que no querían matar seres humanos!
          Un ser humano no es algo que puedas destruir sin pensarlo dos veces. Es la culminación de la evolución universal. Cualquiera que sea el motivo --religión, política, socialismo, fascismo--, destruirlo es un error, independientemente del motivo. El hombre está por encima de cualquier causa; no puede ser sacrificado sobre un altar".

Osho, Cambio, Cómo convertir una crisis en una oportunidad
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10/8/2014

La vida es un peregrinaje a ninguna parte, de ninguna parte a ninguna parte. Y entre esas dos ningunas partes está el aquí-ahora.

          "Vive en el momento por el puro gozo de vivirlo. Entonces, cada momento tiene una cualidad orgásmica. Sí, es orgásmico. Así es como mi gente ha de vivir, sin deberías, sin tendrías, sin obligaciones, sin mandamientos. No estáis aquí para convertiros en mártires, estáis aquí para disfrutar la vida al máximo. Y el único modo de vivir, de amar, de disfrutar, es olvidándose del futuro. No existe.
          Si logras olvidarte del futuro, si te das cuenta de que no existe, no tiene sentido estar preparándose para él constantemente. El momento futuro es abandonado y el pasado se vuelve irrelevante por sí mismo. Si cargamos con el pasado es para poder usarlo en el futuro.  De no ser así, ¿quién querría cargar con el pasado? Sería innecesario. Si el futuro no existe, ¿qué sentido tiene cargar con el conocimiento que te ha proporcionado el pasado? Es una carga que le quitará la gracia al viaje.
          Y déjame recordarte que es un mero viaje. La vida es un peregrinaje a ninguna parte, de ninguna parte a ninguna parte. Y entre esas dos ningunas partes está el aquí-ahora".

Osho, Fama, fortuna y ambición. ¿Cuál es el verdadero significado del éxito?
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8/8/2014

Todo es una manifestación de mí mismo.

          "...no puedes crear enfado si éste no está presente. Sólo puedes crear cosas que ya están presentes, tu creación no viene de la nada. Es tan sólo que un estado inmanifestado se vuelve un estado manifestado. La cólera está ahí, no necesitas crearla. Alguien se convierte en la excusa y aflora. No estás enfadado con él, no es la causa. Estás acarreando la cólera y él se ha convertido en la excusa. El enfado está dentro; nadie puede hacerte enfadar si no estás ya enfadado. Pero siempre pensamos que alguien nos hace enfadar, alguien nos deprime, alguien nos hace esto o lo otro.
          Nadie te hace nada. Incluso si te dejan solo estarás enfadado, estarás colérico. Aunque todo el mundo desaparezca, habrá momentos en que estarás triste, momentos en que te sentirás feliz, otros en los que estarás enfadado, o bien te sentirás muy benevolente.
          Es la manifestación de tu historia interior. Esto es lo que llega a entender un hombre con capacidad de comprensión: que todo es una manifestación de mí mismo. Tú me das sólo la oportunidad, la situación, pero el resto es una manifestación de mí mismo.
          Una semilla cae en la tierra, germina, empieza a crecer un árbol. La tierra, el aire, las lluvias, el sol, le están dando una oportunidad, pero el árbol estaba escondido en la semilla. Tú acarreas todo el árbol de tu manifestación; los demás se convierten en la oportunidad. Cuando suceda algo, no mires afuera, mira adentro, porque lo que está sucediendo se halla conectado con tu pasado, no con la persona allí presente".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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7/8/2014

Eso es catarsis.

"Tú estás loco, de manera que algo habrá que hacer. ¿Qué dicen las viejas tradiciones? Te aconsejan: "Reprime tu locura. No la permitas expresarse; si no, te volverás loco". Yo te digo que la dejes expresarse. Ese es el único camino hacia la cordura. ¡Libérala!  Dentro de ti se volverá venenosa. Échala fuera, expúlsala por completo de tu ser. Eso es catarsis. Una catarsis que deberá ser abordada muy sistemática y metódicamente, ya que te estás volviendo loco con un método... "conscientemente loco".

Osho, Meditación: el arte del éxtasis
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Podrás abandonar el sexo si te has sumergido completamente en él; en caso contrario, no.

"Las cosas pueden ser abandonadas únicamente desde sus extremos, nunca desde su centro. No puedes hacerlo. Podrás abandonar el sexo si te has sumergido completamente en él; en caso contrario, no. Cualquier cosa que hayas llevado a su situación límite, en la que donde ya no es posible ir más lejos ni existe razón para retroceder, podrá ser abandonada fácilmente.  Podrás abandonarla por completo porque la habrás conocido por completo".

Osho, Meditación: el arte del éxtasis
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5/8/2014

Llorar es una necesidad profunda.

       "Desde el principio el niño quiere llorar y reír. Llorar es para él una profunda necesidad. Todos los días tiene una catarsis a través del llanto.
       El niño tiene muchas frustraciones. Es inevitable; es por necesi­dad. El niño quiere algo, pero no puede decir qué, no puede expre­sarlo. El niño quiere algo, pero quizá los padres no estén en situa­ción de poder dárselo. Puede que la madre no esté disponible. Quizá ella esté ocupada haciendo otra cosa y él esté desatendido. En ese momento no se le presta atención, por eso se echa a llorar. La madre quiere convencerle, consolarle, porque le molesta, el padre está mo­lesto, toda la familia está alterada. Nadie quiere que llore, el llanto es una molestia; todo el mundo trata de distraerle para que se calle. Po­demos sobornarle. La madre le dará un muñeco, le dará leche ‑-cual­quier cosa para distraerle o para consolarle-‑, pero no debe llorar.
       Llorar es una necesidad profunda. Si puede llorar y se le permi­te, el niño quedará como nuevo; la frustración es expulsada a tra­vés de las lágrimas. De lo contrario, si contiene el llanto, conten­drá la frustración. Entonces se irá acumulando, y tú eres "un montón" de lágrimas. Ahora, los psicólogos dicen que necesitas el grito esencial. En Occidente se está desarrollando una terapia sólo para ayudarte a gritar, con tal totalidad que todas las células de tu cuerpo se impliquen. Si logras gritar tan enloquecidamente que todo tu cuerpo esté gritando, te liberarás de mucho dolor, de mu­cho sufrimiento que está acumulado".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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3/8/2014

¿Puedes estar en el cielo?

"Un hombre que se ha perdido la vida está pensando en alguna otra vida. 
Recuerda, 
sólo la gente que se ha perdido esta vida piensa en esto.  
Y si puedes perderte esta vida, 
te perderás la otra también, 
porque seguirás siendo el mismo. 
Incluso si te obligan a entrar en el cielo, 
lo convertirás en un infierno, 
porque irán contigo tus hábitos, 
tus mecanismos mentales, 
tu modo de funcionar; 
todo tu pasado irá contigo. 
Convertirás el cielo en un infierno.
¿Puedes estar en el cielo?  
No veo la manera; 
no puedes. 
A donde vayas llevarás tu infierno contigo. 
Es parte de ti. 
Por eso los que saben dicen que cielo e infierno no están fuera, 
están dentro de ti, 
son cualidades de tu ser".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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1/8/2014

Eres absolutamente excepcional.

Pregunta:
¿Cómo puedo dejar de querer ser especial?

Respuesta de Osho:
          "Eres especial, no hace falta que quieras ser especial. Eres especial, eres única; la existencia nunca crea nada inferior a eso. Cada persona es única, totalmente única. Nunca ha habido ni volverá a haber una persona como tú. La conciencia ha tomado esta forma por primera y última vez; por lo tanto, no hace falta que intentes ser especial, ya lo eres...
          Lo que me gustaría decirte es que reconozcas que eres especial. No es algo que tengas que conseguir, ya lo tienes; sólo debes darte cuenta. Entra en ti y siéntelo. No hay nadie con una huella dactilar como la tuya, ni siquiera la huella dactilar. No hay nadie con unos ojos como los tuyos; no hay nadie con una voz como la tuya; no hay nadie con un sabor como el tuyo. Eres absolutamente excepcional. No existe ningún doble tuyo en ninguna parte. Incluso los gemelos son diferentes; por mucho que se parezcan, son diferentes. Toman caminos diferentes, crecen de formas diferentes; adquieren diferentes tipos de individualidades.
          Este reconocimiento es necesario...
          En resumen, mi mensaje es: Acéptate tal como eres, porque la existencia lo acepta.
          La existencia respeta tu ser, y tú no la has respetado aún. Deberías sentirte inmensamente feliz de que la existencia te haya elegido a ti para existir, para ver este mundo, para escuchar esta música, para ver las estrellas, para ver a la gente, para amar y ser amado; ¿qué más quieres?  ¡Celébralo!  Y en esta misma celebración, con el tiempo, estallará en ti como un relámpago que eres especial.
          Pero recuerda, no vendrá en forma de presunción por ser especial comparado con los demás. No, en ese momento, sabrás que todo el mundo es especial. Lo corriente no existe".

Osho, Fama, fortuna y ambición. ¿Cuál es el verdadero significado del éxito?
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29/7/2014

Para entrar en la inacción primero debéis aprender la acción. En eso radica la meditación.

          "Tenéis que utilizar la acción para alcanzar la inacción. Tenéis que realizar el esfuerzo para volveros sin esfuerzo. Tenéis que poner todas vuestras energías, tenéis que volveros tan activos que atrás no quede nada. Toda la energía participa de esa creatividad, y entonces, de pronto, cuando toda la energía participa, acontece una transformación. Así como a los cien grados el agua se evapora, la acción, cuando es total, se evapora, y atrás queda la inacción. Primero tenéis que aprender a bailar y debéis dedicar todas vuestras energías al baile. Y un día acontece esa extraña experiencia en que de repente el bailarín desaparece en la danza y esta sucede sin esfuerzo. Entonces es inacción. Para entrar en la inacción primero debéis aprender la acción. En eso radica la meditación.
          La gente viene a preguntarme por qué enseño meditaciones activas... porque es la única manera de encontrar la inacción. Danzad hasta el máximo, danzad hasta el frenesí, danzad locamente, y si dedicáis toda vuestra energía, llega un momento en que de pronto veis que el baile sucede por su propia cuenta... no hay esfuerzo en él. Es acción sin acción".

Osho, Hombre y Mujer. La danza de las energías
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28/7/2014

El Paraíso está aquí. Y si abandonamos la idea de un Paraíso más allá de la muerte, podremos hacer este Paraíso mil veces más bello.

       ¿Por qué la gente se reprime voluntariamente y adopta meca­nismos de defensa paralizantes?
       No es voluntario. Parece como si fuera voluntario porque para cuando te puedes dar cuenta ya está casi dentro de tu sangre y de tus huesos. Pero no es voluntario, ningún niño aprende nunca nada voluntariamente; se le obliga, es algo violento.
       Puedes fijarte en cualquier niño. Todos los niños se resisten, to­dos luchan hasta el final, todos les crean problemas a sus padres, todos tratan por todos los medios posibles de escapar de este me­canismo paralizante. Pero al final los padres logran dominarlo, porque son más poderosos. Es simplemente cuestión de quién tie­ne el poder y quién no lo tiene.
       No es antinatural que cuando los niños crezcan, empiecen a to­marse la revancha con sus padres. Esa reacción es natural. Es muy difícil perdonar a los padres, por eso todas las sociedades te ense­ñan a respetarlos. Si no puedes perdonarlos, por lo menos respéta­los; si no puedes amarlos, por lo menos respétalos. Pero ese respe­to es formal, es falso. En tu interior sigues enfadado.
       Si lo que estoy diciendo es escuchado, si lo que estoy diciendo se extiende por el mundo, ese día los niños amarán de verdad a sus padres, se conectarán de verdad, porque los padres no serán sus enemigos, serán sus amigos.
       La prole humana es la más débil de toda la existencia, aunque su debilidad es una bendición disfrazada.
       Pero también puede ser explotada, y eso es lo que se ha estado haciendo desde hace siglos. Los padres nunca permiten que las de­bilidades, la impotencia y la dependencia del niño se conviertan en independencia, fuerza, integridad e individualidad; estaban muy contentos de que el niño fuera obediente. Naturalmente, un niño obediente no es un problema. Un niño desobediente es un proble­ma constante, pero es un ser humano real.
       El niño obediente es simplemente excremento de vaca. Un niño que no puede decir que no, carece de integridad, y el sí de un niño que no puede decir que no a algo, carece de significado. Su sí sólo significa algo si el niño es además capaz de decir que no. En­tonces la decisión depende de su inteligencia.
       Pero para los padres es más fácil que el niño diga siempre sí. Se le recompensa por ser obediente; se le castiga por ser desobedien­te. La situación es la misma en las escuelas: los profesores quieren que seas obediente; es más fácil para ellos controlarte, dominarte.
       Todos mis profesores se quejaban a mi padre, y él les decía:
-         ¿A quién me voy a quejar yo? ¿Os creéis que yo mando? ¿Os creéis que me va a escuchar? Haced lo que queráis: castigadle, ex­pulsadle de la escuela, estoy de acuerdo con vosotros en todo lo que queráis hacerle. Pero no me mareéis más con él, porque me paso todo el día... ¿es que no tengo nada más que hacer? ¿Es que tengo que seguir escuchando lo que le ha hecho a ese profesor y a aquel otro, a este vecino y a aquél?
      Y me dijo:
-         Puedes hacer lo que quieras, pero no me arruines el negocio. Viene todo el mundo y me creo que son clientes..., pero resulta que son tus clientes.
-         Haz una cosa ‑le sugerí a mi padre‑. En una de las esquinas de tu gran tienda puedes poner un cartelito que diga: QUEJAS EN LA PARTE DE ATRÁS. Tú te libras.... y yo veré a esa gente. Deja que vengan.
-         La idea es buena ‑dijo él‑, pero ¿has visto en alguna tienda un apartado de quejas? La gente pensará que las quejas son en mi contra y en contra de la tienda; nadie pensará que son en contra de ti. Y tú seguirás haciéndoles travesuras a estos pobres tipos que han venido a quejarse.
-         Era una sugerencia para ayudarte ‑le dije.
       Para los padres es difícil permitir cualquier tipo de desobedien­cia, es difícil para los profesores, para los curas, para todo el mun­do. Ni Dios ‑que es omnipotente, todopoderoso, el mayor déspota, el más grande de los dictadores‑ lo pudo permitir; ni siquiera pudo tolerar una pequeña desobediencia de Adán y Eva. Los echó del Jar­dín del Edén y no habían cometido ningún pecado. De hecho, desde que me enteré que se trataba de un manzano no he dejado de comer manzanas. No veo qué pecado puedo estar cometiendo por comer 105 frutos de un manzano.
       Pero el problema no fue la manzana. El problema fue la desobediencia.
          Por eso,  lo primero es que la obediencia hay que imponerla; para que te obedezcan hay que usar el temor. Ese temor se convierte, en términos religiosos, en el infierno. Para que haya obediencia, hay que usar la recompensa; en términos religiosos se convierte en el Paraíso o en el cielo. Y para mantener el control sobre todo eso se necesita una figura paterna, por eso Dios es el padre.
          Yo sé por qué no han identificado a Dios con la madre. Sé por experiencia propia que cuando mi padre me estaba buscando porque había hecho algo y estaba muy enfadado conmigo, mi madre me escondía en casa. Cuando mi padre se negaba a darme dinero porque había hecho algo que él me había prohibido, mi madre se las arreglaba para dármelo. Por eso sé que una madre no puede ser tan disciplinaria como lo puede ser un padre.
          Y a una madre se le puede convencer muy fácilmente, porque ella es todo amor, ella es todo corazón. El padre es la cabeza, la lógica, la razón, la disciplina. El padre es el hombre y la sociedad está hecha por el hombre. Mi madre incluso solía disfrutar cuando le decía:
-         He hecho algo, y necesito ayuda urgentemente.
-         Primero dime lo que has hecho  me decía. Te salvaré, haré todo lo que pueda, pero antes cuéntame toda la historia. Vienes con unas historias tan divertidas que me pregunto cómo se puede enfadar tu padre. Debería disfrutar de ellas.
          Los sacerdotes, el padre en el cielo, los padres aquí en la tierra, los profesores, los líderes políticos, todos quieren absoluta obediencia de todo el mundo, para que no surja la idea de rebelión, de cambio, para mantener a salvo sus intereses. Todos nos hemos convertido en víctimas de sus intereses particulares. Es el momento de que las cosas cambien.
          El niño obediente siempre es mediocre; desobedecer quiere decir que se necesita un poco de inteligencia. El niño obediente se convierte en un buen ciudadano, va todos los domingos a la iglesia; no se puede confiar en el niño desobediente. ¿Qué hará él en la vida? Puede que sea un pintor, puede que sea un músico, puede que sea un bailarín  profesiones no muy rentables, o quizá se convierta en un don nadie, un vagabundo, disfrutando de su libertad.
          Quiero que salgas de ese círculo. Abandona el temor. No hay nada que temer. No hay ningún infierno que temer y no hay ningún Paraíso que ansiar.
          El Paraíso está aquí. Y si abandonamos la idea de un Paraíso más allá de la muerte, podremos hacer este Paraíso mil veces más bello”.

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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22/7/2014

La religión es absolutamente personal. Sólo te involucra a ti.

          "Yo soy contrario , sin excepción, a todas las religiones organizadas, por el simple hecho de que la verdad no se puede organizar. No es un tema político, es un romance entre el individuo y la existencia, y no se puede organizar. No necesitamos sacerdotes, no son necesarios, ni teólogos, ni iglesias.
          ¿Acaso no te basta con un cielo lleno de estrellas que apreciar y admirar, para caer de rodillas en la tierra en agradecimiento a la existencia? ¿Acaso no bastan las flores, los árboles, los pájaros y las montañas... un amanecer, un bello atardecer?  La existencia te rodea de mucha belleza, pero tú construyes una pequeña prisión y lo llamas iglesia. ¿Crees que ir a la iglesia es ser religioso?
          Cuando escuchas el sermón de alguien que no se ha dado cuenta de nada, estás perdiendo el tiempo; podrá ser un erudito, pero no está iluminado; habla citando a otros, pero no tiene autoridad para hablar por sí mismo. Encuentra a alguien que haya descubierto la verdad y quédate con esa persona. Bebe de su presencia; mira en sus ojos. Siente su corazón y deja que tu corazón lata al mismo ritmo, y entonces es posible que puedas saborear la religión. Pero la religión no se puede organizar...
          La religión es absolutamente personal. Sólo te involucra a ti...
          Según mi punto de vista, ser religioso es una experiencia personal. Es posible que Buda conociera la verdad, pero cuando murió su verdad desapareció como una fragancia. Cuando muere una flor, ¿qué queda de su fragancia? Se funde con lo universal.
          Es una suerte que cada cual tenga que descubrirla de nuevo cada vez, o la verdad sería aburridísima. Es una aventura y un éxtasis, y siempre seguirá siéndolo porque no se puede comprar, no es algo que te puedan prestar, no se puede robar, no se puede creer.  Lo único que puedes hacer es buscarla y descubrirla.
          La búsqueda misma es una maravilla. Cada momento es una alegría, porque te desprendes de algo en cada momento, desaparece algo de tu vida.  Estamos rodeados de falsedad. En cada paso te desprendes de una máscara y te relacionas con tu rostro original. Finalmente, cuando desaparece todo lo falso, te conviertes en una luz para ti mismo, y es el momento de la religiosidad".

Osho, Cambio, Cómo convertir una crisis en una oportunidad
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La felicidad es algo muy su­til, que sólo sucede cuando estás totalmente inmerso en otra cosa.

Pregunta:
Estoy muy preocupado con mi hija de seis años. Me dice que es feliz, pero siento que no lo es,  siento que soy incapaz de hacerla feliz

Respuesta de Osho: 
          "Parece que estás demasiado preocupado; estar demasiado preo­cupado puede ser peligroso. La idea de hacer feliz a alguien nunca triunfa. Va en contra de las leyes. Cuando quieres hacer fe­liz a alguien, le haces infeliz. Porque la felicidad no es algo que se le pueda dar a otra persona. Como mucho, puedes crear una situa­ción en la que la felicidad podría florecer o podría no florecer; no se puede hacer nada más.
          Parece que estás demasiado preocupado por hacerla feliz, y te sientes infeliz porque fracasas, y si eres infeliz ella será infeliz. Es muy fácil hacer infeliz a alguien. La infelicidad es muy contagiosa, es como una enfermedad. Si eres infeliz, todos los que están co­nectados contigo, relacionados contigo, en especial los niños, se sentirán muy infelices. Y los niños son muy sensitivos, muy frá­giles.
          Probablemente no dirás que eres infeliz, pero eso no cambia nada; los niños son muy intuitivos, todavía no han perdido su in­tuición. Todavía tienen algo más profundo que el intelecto, que siente las cosas inmediatamente.
          El intelecto emplea un tiempo y siempre duda; nunca está se­guro. Incluso si eres infeliz y una persona piensa en ti, nunca po­drá estar absolutamente segura de si eres infeliz o estás fingiendo; quizá sólo sea un hábito o quizá es que tu cara es así. El intelecto nunca puede llegar a una conclusión que sea absoluta.
          Pero la intuición es absoluta, incondicional, simplemente dice lo que pasa. Los niños son intuitivos y se relacionan de un modo muy sutil y telepático. No se fijan en tu aspecto; inmediatamente lo perciben...
          Hasta una determinada edad, los niños permanecen muy arrai­gados en ti y saben lo que te está pasando.
          Relájate un poco. Déjale que se mezcle con otros niños, déjale que juegue, y deja de hablar en términos de felicidad o infelicidad.
          En vez de eso, sé feliz. Viéndote feliz, ella se sentirá feliz. La fe­licidad no es algo que tengamos que buscar directamente: es un derivado. Los niños se quedan muy desconcertados cuando les pre­guntas:  "¿Eres feliz?"  De hecho, no saben cómo responder, ¡y yo siento que tienen razón!  Cuando le preguntas a un niño "¿eres fe­liz?",  sencillamente encoge los hombros..., porque ¿qué quieres decir?
          El niño sólo es feliz cuando no es consciente de ello. Nadie pue­de ser feliz cuando es consciente de ello. La felicidad es algo muy su­til, que sólo sucede cuando estás totalmente inmerso en otra cosa.
          El niño está jugando y es feliz porque, en esos momentos, no sabe nada de sí mismo: ¡ha desaparecido! La felicidad sólo existe cuando has desaparecido. Cuando regresas, la felicidad desaparece.
          Un bailarín es feliz cuando aparece la danza y él desaparece. Un cantante es feliz cuando la canción es tan apabullante que el can­tante desaparece. Un pintor es feliz cuando está pintando. Un niño es feliz cuando está jugando, quizá una tontería de juego, reco­giendo caracolas en la orilla del mar, sin sentido, pero está 
com­pletamente absorto.
          ¿Te has fijado en algún niño recogiendo caracolas o piedras? Fí­jate en lo absorto que está..., fíjate en lo profundamente inmerso, en lo totalmente perdido que está. Y esa es la cualidad del éxtasis, la cualidad del asombro, la cualidad de toda experiencia religiosa. Todos los niños son religiosos, y todos los niños son felices a me­nos que los padres los hagan infelices.
          Pero la felicidad no hay que buscarla directamente. Haz otra cosa y la felicidad te sigue como una sombra; es una consecuencia, no un resultado".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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17/7/2014

La cuestión es vivir una vida rica, pero la riqueza llega a través de tu consciencia interior. Puedes ser muy rico externamente y vivir una vida paupérrima; puedes tener una gran cuenta corriente y no tener una vida satisfactoria.

          "Tengas lo que tengas, disfrútalo, es más que suficiente.  No lo puedes ver porque tu mente está constantemente ocupada haciendo esto y aquello, convirtiéndose en esto y aquello. Y menosprecias todo lo que la existencia te va dando. Nunca le agradeces a la existencia lo que te da; no conoces la gratitud. Si no fuera así, aunque no tuvieses nada, podrías vivir una vida muy rica.
          Un vida rica es algo que tiene que ver con el interior. Y no estoy en contra de las cosas externas, recuerda, pero, básicamente, una vida rica es algo que tiene que ver con el interior. Si eres rico interiormente, tu luz interior también puede enriquecer incluso las cosas exteriores. Por ejemplo, si un buda vive en una cabaña, vive en ella como si fuese un palacio. Si un buda vive en un palacio, por supuesto, disfrutará el palacio más que nadie en el mundo.  Si no pudiese disfrutar la cabaña como si fuera un palacio, ¿cómo iba a disfrutar del propio palacio? Esté donde esté, siempre encuentra la forma de disfrutar la vida.
          La cuestión es vivir una vida rica, pero la riqueza llega a través de tu consciencia interior. Puedes ser muy rico externamente y vivir una vida paupérrima; puedes tener una gran cuenta corriente y no tener una vida satisfactoria.
          Yo conozco a muchas personas ricas que me dan pena. Aunque sean muy ricas, viven de una forma tan pobre que no entiendo cómo pueden estar tan ciegas. ¿Acaso no ven sus maravillosas casas, sus hermosos jardines? No tienen la más mínima sensibilidad. Las flores brotan y desaparecen, y ellos pasan al lado de esas flores cada día, pero no las ven. Si no, con una sola flor sería suficiente. Y da igual que la flor haya crecido en tu jardín o en el del vecino.
          Las estrellas no son tuyas; aún así, puedes disfrutarlas. ¿O es que tienen que ser tuyas para poder disfrutarlas?  Los pájaros del cielo no son tuyos, pero puedes disfrutarlos.
          No necesitas más posesiones. Lo que necesitas es más sensibilidad, un mayor sentido de la estética, un mejor oído musical, unos ojos más artísticos. Lo que necesitas es una visión que haga que todo adquiera significado e importancia.
          Me preguntas: "¿Debería intentar ser rico o no?".  ¡Ya eres rico! Se te ha dado todo lo que necesitas. Déjalo crecer. Entonces, tengas lo que tengas  en el exterior, será suficiente.
          Fíjate en la gente que está viviendo aquí, a mi alrededor. No tienen nada que realmente se pueda llamar una posesión, pero no se puede encontrar gente más feliz en todo el mundo. Son felices sin motivo, ¡no hay nada por lo que estar feliz!  Pero algo interno ha empezado a crecer, algo así como una sutil fragancia que sólo las personas con sensibilidad pueden sentir; los demás no pueden verlo.
          Mucha gente me pregunta: "¿Por qué la gente a tu alrededor parece tan feliz?". No es una pregunta con una respuesta fácil, porque lo que quieren saber es qué cosa externa está causando la felicidad. En el exterior, lo único que hay es todo tipo de dificultades: el gobierno, la policía, la sociedad corrupta y la mente corrupta. No hay nada externo. Aún así, mi gente es inmensamente feliz. Y estar sentados sin hacer nada no es lo único que están haciendo; están trabajando duro, y sin recompensa, sin paga; no cobran nada.  Pero está ocurriendo algo interno; ésa es la verdadera riqueza".

Osho, Fama, fortuna y ambición. ¿Cuál es el verdadero significado del éxito?
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15/7/2014

Todo aquello que te haga estar más alerta, más consciente, más tranquilo, más silencioso, más celebrativo, más festivo, es bueno.

          "Todos los llamados grandes pensadores, filósofos y teólogos son como los astrónomos. No ven lo que está cerca; sus miradas están fijas en la distancia sobre un imaginario Dios, sobre un paraíso más allá de la muerte.
          No me importan nada vuestros dioses, no me importa en absoluto lo que te vaya a ocurrir después de morir. Lo que me importa es lo que te está ocurriendo en este momento, a ti, a tu consciencia. Porque ella siempre estará contigo, más allá de la muerte, dondequiera que vayas. Tu consciencia llevará la luz que separa lo malo de lo bueno.
          Todo aquello que te haga estar más alerta, más consciente, más tranquilo, más silencioso, más celebrativo, más festivo, es bueno.
          Todo aquello que te vuelva más inconsciente, más desdichado, más envidioso, más airado, más destructivo, 
es malo".

Osho, Fama, fortuna y ambición. ¿Cuál es el verdadero significado del éxito?
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Mira, ve, sé consciente y elige. Pero recuerda, la responsabilidad es tuya. No puedes decir: "Señor, te he seguido, ahora, sálvame".

          "Yo nunca he intentado influir en nadie. Otra cosa es que alguien haya visto algo de verdad en lo que yo estaba diciendo o en lo que estaba siendo, pero yo no estaba haciendo nada con la intención de influir en él.  Sí, a pesar de mí, ha sido capaz de ver algo, toda la responsabilidad es suya.
          Jesús le dijo a su gente: "El día del juicio final separaré mis ovejas y le diré a Dios que son mi gente; han de ser salvados. Los demás no me importan". Si existiese algo parecido al juicio final, y fuese yo quien tuviese que separar las ovejas, no podría encontrar ni una sola, porque nunca he influido en nadie. Y es cierto que, cuando influyes en alguien, te conviertes en el pastor y esa persona se convierte en una simple oveja. Estás reduciendo seres humanos a ovejas; les estás quitando su humanidad. En el nombre de su salvación, los estás destruyendo.
          No te dejes influir por nadie.
          No te dejes impresionar por nadie.
          Mira, ve, sé consciente y elige.
          Pero recuerda, la responsabilidad es tuya.
          No puedes decir: "Señor, te he seguido, ahora, sálvame".
          Nunca sigas a nadie, porque así es como te desvías de ti mismo".

Osho, Fama, fortuna y ambición. ¿Cuál es el verdadero significado del éxito?
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14/7/2014

Algunas cosas sólo ocurren en silencio.

          "Algunas cosas sólo ocurren en silencio. Por ejemplo, aunque te gusten las plantas, a un rosal no puedes sacarle las raíces todos los días para verlas, o lo matarás. Las raíces tienen que estar enterradas. Cumplen su función en silencio.
          Sé como las raíces: ve haciendo tu trabajo, transformándote, transformando a todo el que esté interesado, difundiendo los métodos que permitan el cambio, haciendo pequeños grupos,...pequeñas comunas, y comunas más grandes donde esto sea posible. Pero permite que todo esto ocurra en silencio, sin crear demasiado alboroto".

Osho, Cambio, Cómo convertir una crisis en una oportunidad
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Si hay algo que te produce felicidad, paz, éxtasis, entonces compártelo.

          "...la palabra servicio es muy fea. No la digas nunca. Puedes compartir, pero no humilles a nadie sirviéndole. Es una humillación.
          Cuando estás sirviendo a alguien, te sientes maravillosamente bien reduciéndolo a un gusano, a algo infrahumano...
          Si hay algo que te produce felicidad, paz, éxtasis, entonces compártelo. Y recuerda que cuando compartes lo haces sin ningún motivo. No te estoy diciendo que vayas al cielo por compartir. No te estoy poniendo una meta. Lo que digo es que cuando compartes sientes mucha satisfacción. La satisfacción se produce por el hecho mismo de compartir, sin metas. No busca un fin concreto, compartir es un fin en sí mismo.
          Si una persona ha estado dispuesta a recibir algo de ti y a compartir contigo, le estarás agradecido. No sentirás que tenga que estarte agradecido, porque no le has prestado ningún servicio".

Osho, Cambio, Cómo convertir una crisis en una oportunidad
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3/7/2014

Yo quiero vivir la vida sin estar preparado. No me importa si tengo éxito o fracaso.

          "Tú no puedes saber lo que va a ocurrir el momento siguiente. No puedes imaginar lo que traerá el mañana. Así que cualquiera que sea la estructura que construyas, por mucho que hagas los deberes, no servirá de nada ante la situación.
          Yo nunca he hecho deberes. En mis escuelas, mis institutos, mis universidades, siempre se los dejaba bien claro a todos mis profesores: "No me pida nunca que haga deberes".
          Y ellos solían decir: "Eso es muy extraño, es la primera vez que alguien exige algo así".
          "A mí no me importa si alguien lo ha exigido o no  --les decía--. Usted me puede contestar, me puede preguntar, puede hacer lo que quiera, pero de una cosa puede estar seguro, yo seré espontáneo, no estaré preparado".
          Los deberes son preparación; son para tenerlo todo preparado. Cuando me iba a examinar mi último curso de posgrado, los profesores, que me apreciaban mucho, estaban muy nerviosos, porque no me había preparado para el examen. En la biblioteca, seguía leyendo lo que me apetecía; nada que tuviera que ver con los exámenes. Cuando preguntaba en clase, el profesor me decía: "Ya sólo queda un mes y tú sigues preguntando cosas que no tienen nada que ver con los temas que saldrán en los exámenes".
          Yo le decía: "Yo no estoy aquí para preocuparme por unos exámenes que serán dentro de un mes. A mí me importa este momento, y esa es mi pregunta".
          Uno de mis profesores estaba tan preocupado que me pasó uno de los cuestionarios diciéndome: "Te lo doy para que así, por lo menos, estés preparado para estas cinco preguntas. Estoy seguro de que van a salir porque el examen lo elaboré yo".
          Lo tiré sin leerlo y le dije: "No debería insultarme de esta manera. Yo quiero vivir la vida sin estar preparado. No me importa si tengo éxito o fracaso"....
          Para sorpresa de todos, conseguí la medalla de oro, fui el mejor de toda la universidad. Y al salir del auditorio, tiré la medalla a un pozo. Un profesor me vio hacerlo y me preguntó: "Pero ¿por qué lo has hecho?".
          Yo le contesté: "Yo no tengo nada que ver con el oro, ni tengo ningún interés en ser apreciado como el mejor alumno de la universidad. Pero me encantaría que alguien apreciara que la espontaneidad tiene su propia belleza, su propia frescura. Que tenga éxito o que fracase es irrelevante...
          Sé sencillo.
          Cuando te encuentres en una situación, ¡actúa!
          Pon el miedo a un lado y disfruta con la respuesta espontánea...
          ¿De qué tienes miedo? ¿Qué puedes perder? Lo único que puedes perder es tu vida, y no te pertenece, le pertenece al universo. Algún día tendrás que perderla, así que ¿qué más da?... Nunca he pensado, ni por un solo momento, que tengo algo que perder.
          Yo no tengo nada que perder.
          Eso me ha dado una gran libertad para actuar espontáneamente, para actuar sin ningún miedo, para decir lo que quiera,  para enfrentarme a todos los gobiernos del mundo, a todas las religiones del mundo. No creo que en mi corazón surja ni una sombra de miedo...
          El miedo no debería en absoluto formar parte de tu ser. El miedo se esconde en los rincones más oscuros de tu ser, lleva más luz a ellos. Si llevas más claridad, más consciencia, el miedo desaparecerá...
          ¿Qué hay que temer? Hay muchos motivos para reír y ninguno para tener miedo. La risa ha de ser la espada que corte la cabeza de todos aquellos que han estado torturando a la humanidad durante siglos".

Osho, Creer en lo imposible antes del desayuno. La experiencia de la auténtica realidad
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30/6/2014

La fruta madura cae automática­mente del árbol.

Pregunta:
Tengo problemas con mi hijo de dos años porque está muy apegado a mí.

Respuesta de Osho:
          "No lo apartes de ti en este momento, de lo contrario será nega­tivo el resto de su vida. Nunca apartes de ti a tu hijo.
          Ámalo todo lo que puedas. Llegará un momento en el que él mismo empezará a alejarse. Entonces no te aferres. Esto es algo natural.... del mismo modo que la fruta madura cae automática­mente del árbol. Y aquí sucede lo mismo; en cuanto crezca, empe­zará a relacionarse con otros niños. Entonces, más adelante en­contrará una esposa y se olvidará completamente de ti.
          ¡De modo que no te preocupes! Simplemente, ámale. Y si pue­des amarlo, llegará un día en que no sólo será capaz de olvidarte, sino incluso de perdonarte. En este momento déjale que se aferre a ti. Necesita tu calor, tu amor. No lo apartes; si no, dejará de cre­cer. El niño se siente rechazado si es apartado por la madre. Nun­ca lo rechaces, déjale que se acerque. Es totalmente natural. Está tan desvalido, por eso se aferra. No se trata de apego. Cuando sea maduro, suficientemente fuerte, comenzará a moverse. Entonces no trates de impedírselo. Simplemente, permíteselo".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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