3 dic. 2007

¿Puede lograrse algo golpeando una fotografía?

"Un hombre acudió a un psicólogo con un problema. Se hallaba muy irritado con su jefe. Si el jefe le decía algo, se irritaba y sentía deseos de sacarse el zapato y golpearle con él. Pero, tal como sabes... ¿puedes acaso pegarle a tu jefe? Y sin embargo, no es posible que exista aquél que no desee pegarle a su jefe. Resulta excepcional encontrar a un empleado que no sienta eso. Sabes esto si eres un empleado y también lo sabes si eres un jefe. Un empleado siempre se halla molesto por estar trabajando, y siempre se halla en ánimo subversivo. Y además, si tuviera tanto valor, ¿por qué tendría que estar desempeñando un cargo? De uno u otro modo, este hombre siguió reprimiendo, cada vez que lo sentía, el deseo de pegarle a su jefe.

El problema comenzó a agravarse y, temeroso de que un día u otro pudiera realmente golpear al jefe, comenzó a dejar sus zapatos en su casa antes de ir a la oficina. Pero no lograba olvidar los zapatos que habla dejado en su casa. Cada vez que veía al jefe, sus manos se dirigían automáticamente hacia los pies, pero por fortuna, los zapatos se habían quedado en casa. Le tranquilizaba el no llevarlos consigo, pues un día, en un arranque de locura, podía sacarse un zapato y lanzárselo al jefe.

Pero no se liberaba de los zapatos dejándolos en casa. El zapato cobraba importancia inusitada en su mente. Si estaba dibujando garabatos con un lápiz, hacia un zapato en el papel. En sus momentos de ocio, los garabatos cobraban la forma de un zapato. El zapato invadía su mente. Tenía un temor mortal de ser capaz de atacar al jefe alguna vez, en cualquier momento. Declaró en su casa que era mejor que no fuese a la oficina, pues su estado mental era tal que ya no necesitaba nada con lo que dar golpes. Sus manos ya habían comenzado a dirigirse a los pies de sus colegas. En este trance, sus parientes en su casa pensaron que ya era tiempo de llevarlo a un psiquiatra. Así que lo llevaron.

El psiquiatra dijo que la enfermedad no era grave. Era curable. Sugirió que colgase una fotografía del jefe en la casa y que la golpeara con un zapato cinco veces cada mañana. La foto debía ser golpeada cinco veces cada mañana, religiosamente, antes de ir a la oficina, sin dejar de hacerlo ni un solo día. El ritual debía ser observado como la misa diaria, las oraciones diarias. Luego, después de regresar de la oficina, el proceso debía repetirse todos los días. La primera reacción del hombre fue: "¡Qué absurdo!" Aun asombrado, internamente se sentía contento.

Colgó la foto e inició el ritual, tal como se le había aconsejado. El primer día, cuando fue a la oficina después de golpear la foto cinco veces, tuvo una extraña sensación. No se sentía tan irritado como solía estar y en un par de semanas se volvió muy cortés con el jefe. El jefe también observó un cambio en él. Por supuesto, él no sabía lo que estaba ocurriendo. También le dijo al empleado que últimamente lo sentía muy cortés, muy obediente y muy amable. Quería saber qué pasaba. El empleado replicó: "Por favor, no me pregunte; de otro modo, todo se trastornará. No puedo decírselo."

¿Qué es lo esencial detrás de esto? ¿Puede lograrse algo golpeando una fotografía? Si, golpeando la fotografía, la obsesión por golpear con el zapato se fue esfumando: el complejo desapareció".


Osho
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