29 sept. 2014

Siempre que amas aparece el silencio. Las palabras se pierden, dejan de tener sentido. Tienes mucho y nada que decir al mismo tiempo. El silencio te envolverá, y en ese silencio el amor florece. Estás relajado.

“Nuestras mentes también están llenas de tensión. No necesitan estarlo. La mente está tensa porque siempre estás creando confusión. Por ejemplo, una persona que está pensando en el sexo, está creando confusión, porque el sexo no es algo para ser pensado. El centro mental no está hecho para eso. El sexo tiene su propio centro. Pero tú estás haciendo este trabajo del centro sexual a través de la mente. Incluso cuando estás enamorado piensas en ello; no lo sientes. El centro del sentimiento no está trabajando.
Cuanto más civilizado es el hombre, más sobrecargado está su centro intelectual. Los demás centros no están funcionando, no están operativos. Esto también crea tensión ya que un centro que tendría que trabajar, y que tiene una particular energía con la que trabajar, es dejado sin nada que hacer. Entonces él crea sus propias tensiones. Y se siente sobrecargado por su propia energía inutilizada.
El centro mental está sobrecargado por el trabajo. Uno quiere sentir a través de él, cosa que no puede hacer. La mente no puede sentir; la mente sólo puede pensar. Las categorías o formas de pensamiento son muy diferentes de los grados del sentimiento; y no sólo diferentes, sino diametralmente opuestos. La lógica del corazón no es la lógica de la mente.
El amor tiene su propia manera de pensar, pero no es una forma mental. Así vemos cómo la mente tiene que hacer cosas que no están en su cometido. Se sobrecarga y hay tensión. La situación es como ésta: el padre está haciendo el trabajo del niño y el niño está haciendo el trabajo del padre. Este es el tipo de confusión que se crea a través de una existencia mental. Si cada centro hace su propio trabajo, hay relajación.
La mente no es el único centro. Al hacerlo funcionar como si lo fuera, hemos destruido todo el silencio, toda actitud relajada, toda relación de la Humanidad con el Universo. La mente tiene que trabajar; tiene una función, pero muy limitada. Está sobrecargada; toda tu educación va dirigida a un solo centro. Estás siendo educado como si sólo tuvieras un centro: la mente, lo matemático, lo racional.
La vida no es solamente algo racional. Por el contrario, la mayor parte de la vida es irracional. La razón es como una pequeña isla iluminada en el vasto y misterioso océano de la irracionalidad. Y esta isla está asentada en el gran océano del misterio. Esta parte iluminada es tan sólo una parte, no es el todo, y no debe ser tomado como el todo, de lo contrario la tensión será el resultado. Lo misterioso se vengará; lo irracional se vengará…
No estás despierto a lo espiritual porque tienes una gran tensión en el cuerpo y en la mente. Pero si no tuvieras tensión en los reinos físico y mental, automáticamente conocerías la bienaventuranza, la relajación de lo espiritual. Viene a ti; te ha estado esperando. Toda tu atención está tan absorta por lo físico y lo mental que no queda atención para enfocarla a lo espiritual. Sólo si el cuerpo y la mente dejan de estar tensos podrás introducirte en el espíritu y conocer su gozo. Lo espiritual nunca está tenso; no puede estarlo. No existe una tensión espiritual; sólo tensión corporal y tensión mental.
La tensión corporal ha sido creada por aquellos que en nombre de la religión han estado predicando actitudes contra el cuerpo… No puedes comer relajadamente, no puedes dormir con tranquilidad; cada acto corporal se convierte en tensión. El cuerpo es el enemigo, pero no puedes existir sin él. Debes permanecer con él, debes vivir con tu enemigo; entonces hay una tensión constante. No puedes relajarte nunca.
El cuerpo no es tu enemigo, no está en absoluto enemistado ni es indiferente a ti. La verdadera existencia del cuerpo es bienaventuranza. Y en el momento en que tú tomas el cuerpo como un regalo, como un regalo divino, volverás al cuerpo, lo amarás, lo sentirás. ¡Y qué sutiles son las formas de sentirlo!
No puedes sentir otro cuerpo si no has sentido el tuyo propio; no puedes amar otro cuerpo si no amas el tuyo propio. Es imposible. No podrás cuidar otro cuerpo si no cuidas el tuyo propio... ¡Y nadie lo hace! Puede que digas que lo haces, pero insisto: ¡nadie lo cuida! Incluso si a ti te parece que lo haces, no lo estás realmente haciendo. Lo estás cuidando por algunas otras razones: por la opinión de los demás, por las miradas de otros ojos. Tú nunca te preocupas de tu cuerpo, de ti mismo; no amas tu cuerpo. Y si no puedes amarlo, no puedes estar en él.
Ama tu cuerpo y sentirás una relajación como nunca antes la has sentido. Amor es relajación; cuando hay amor hay relajación. Si amas a alguien, si entre tú y él, o tú y ella, hay amor; entonces con el amor viene la música de la relajación. Entonces la relajación está allí.
El estar relajado con alguien es el único signo del amor. Si tú no puedes estar relajado con alguien, no estás amando; el otro, el enemigo, está siempre allí. Es por esto que Sartre dijo: "El otro es el infierno". El infierno está allí para Sartre; seguro que lo estará.
Cuando no hay amor fluyendo entre ambos, el otro es el infierno. Pero si el amor está allí fluyendo entre los dos, el otro es el cielo. Así pues, que el otro sea cielo o infierno depende del amor que fluya entre los dos.
Siempre que amas aparece el silencio. Las palabras se pierden, dejan de tener sentido. Tienes mucho y nada que decir al mismo tiempo. El silencio te envolverá, y en ese silencio el amor florece. Estás relajado. En el amor no hay futuro ni pasado. Solamente cuando el amor ha muerto, está allí el pasado. Solamente recuerdas el amor que murió; el amor vivo no es nunca recordado. Está vivo, no hay razón para recordarlo. El amor existe en el presente. Allí no hay futuro ni pasado.
Si amas a alguien no tienes que fingir. Entonces puedes ser como eres. Puedes quitarte tu máscara y estar relajado. Cuando no hay amor tienes que llevar una máscara. Estás tenso en cada momento porque el otro está allí. Tienes que estar en guardia. Tienes que estar o bien agresivo o bien defensivo. Es una lucha, una batalla. No puedes estar relajado.
El gozo del amor es, más o menos, el gozo de la relajación. Te sientes relajado; puedes ser lo que eres, puedes desnudarte en cierto sentido, tal como eres. No necesitas estar preocupado sobre ti mismo, no necesitas fingir. Puedes estar abierto, vulnerable, y en este estar abierto estás relajado.
El mismo fenómeno ocurre si amas tu cuerpo. Te relajas,  cuidas de él. No es un error, no es narcisismo, estar enamorado de tu propio cuerpo. De hecho éste es el primer paso hacia la espiritualidad”.

Osho, Meditación: el arte del éxtasis
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25 sept. 2014

Todo lo que necesitas es expresar la rabia.

Pregunta:
Desde que nació mi hija, a menudo me enfado mucho con mi hijo de nueve años. Ya no le quiero tanto.

Respuesta de Osho:
        "Haz una cosa: siempre que estés enfadado con él, ve a tu habi­tación y en vez de enfadarte con él, expresa tu rabia con un cojín, golpéalo, muérdelo. Pruébalo unas cuantas veces y te sorprende­rás: cambiará tu relación con el niño.
        En realidad, no se trata de amar o de no amar. Si no le amas, to­davía es más esencial el no enfadarte con él. Si le amas, la rabia puede ser tolerada porque la compensas con amor; pero si no le amas, tu rabia es imperdonable. ¿Me sigues?
        Si uno ama, entonces también se puede aceptar la rabia, porque tú lo compensarás: le amarás más después de la rabia, no habrá ningún problema y el niño lo entenderá. Pero si no lo amas y ade­más estás enfadado, es algo realmente imperdonable.
        Todo lo que necesitas es expresar la rabia. Se acumula en ti y él se ha convertido en una excusa: no encuentras a nadie más para echársela encima, de modo que se la echas a él. Los niños se con­vierten en chivos expiatorios porque están desvalidos. Te podrías haber enfadado con tu marido, pero él no está desvalido. Podrías haberte enfadado con tu padre, pero tampoco está desvalido. Toda esa rabia se ha acumulado; ahora es canalizada hacia ese niño des­valido.
        0 sea que durante un mes: siempre que te enfades con él, déja­lo ahí, vete a tu habitación, golpea un cojín, lánzalo, muérdelo. En cinco minutos sentirás que tu rabia ha desaparecido, y después de la rabia sentirás hacia el niño que sufre mucha compasión. Intén­talo durante un mes y después será muy sencillo. Durante un mes será un esfuerzo, porque la costumbre dirá: "Enfádate con el niño", y la mente dirá: "Esto es una tontería, una locura, enfadar­se con un cojín". Una vez que hayas descubierto su belleza ‑que nadie se hace daño‑, se liberará la rabia, sentirás compasión por el niño y surgirá el amor.
        Y cuando dices que no amas al niño, tu comprensión no está siendo exacta. Si no lo amaras tampoco te enfadarías tanto; son dos cosas que van a la vez.
       El enfado no es nada más que amor vuelto del revés, un amor que se ha agriado, eso es todo. Hay que ponerlo cabeza arriba y se convierte en amor. Por eso la rabia y el odio no son realmente los opuestos del amor. El opuesto real del amor es la apatía, la indife­rencia. Si no amas al niño, te será indiferente; ¿a quién le impor­ta? Y mi sensación es que todo esto no tiene nada que ver con el niño; tiene algo que ver con tu marido, con tu padre, con tu madre.
        Piensa en este niño: está padeciendo tu rabia sin ningún moti­vo. No puede permitirse el enfadarse contigo porque sabe que será derrotado, sufrirá más. Seguirá suprimiendo su rabia y esta rabia un día u otro la arrojará sobre alguien. Si puede encontrar a una mujer, la torturará. Pero si la mujer es poderosa, como son las mu­jeres, entonces no será capaz de torturar a su esposa; torturará a su hijo. Tendrá que encontrar una excusa en alguna parte, y tendrá que descargarla. Si no puede descargarla en el niño, en la esposa, entonces lo hará en los sirvientes o en la oficina; si él es el jefe, torturará a alguien que esté justo por debajo de él. Y esto no tiene jus­tificación, porque realmente él te quería torturar a ti pero no pudo. Así es como son las cosas.
        Así es como se transmite la rabia de generación en generación, el odio, los celos; se van acumulando todo tipo de venenos, y una generación los entrega como herencia a la siguiente generación.
        Por eso, cada día que pasa la humanidad está más cargada. No se lo hagas a tu hijo porque arruinarás toda su vida, y él a ti no te ha hecho nada.
        Inténtalo durante un mes y te sorprenderás: en sólo un mes cambiará todo el patrón".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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22 sept. 2014

La envidia....¿qué significa?

          "La envidia....¿qué significa? La envidia implica vivir comparándote con otros. Hay gente por encima y por debajo de ti. Siempre estás en mitad de la escalera...
          Si consideras que alguien está por encima de ti, te duele. Eso mantiene vivas tu lucha, tu pelea y utilizas cualquier medio para avanzar, porque si tienes éxito, a nadie le importará si lo has conseguido con buenas o malas artes. El éxito demuestra que tenías razón; el fracaso demuestra que no la tenías. Lo único que importa es el éxito, no importa cómo lo consigas. El fin demuestra que tenías razón. De modo que no tienes que preocuparte por los medios..., nadie lo hace. La cuestión es cómo subir la escalera. Sin embargo, nunca consigues llegar a la cima. Y todos los que están por encima de ti te provocan envidia, porque ellos lo han logrado y tú has fracasado.
          Se podría pensar, ¿qué sentido tiene ir de una escalera a otra cuando siempre hay alguien por encima...? ¿Por qué no das un salto? No puedes. La sociedad es muy lista, muy astuta. Lleva puliendo y refinando sus métodos desde hace miles de años. ¿Por qué no puedes salirte del círculo? Porque ver que hay alguien por debajo de ti te produce una gran satisfacción. ¿Te das cuenta del truco? Tener a alguien por encima te causa envidia, desdicha, sufrimiento, humillación y un sentimiento de poca valía, de no haber podido demostrar tu capacidad, de no ser un hombre como es debido. Y mientras los demás avanzan, tú estás atascado.  Sientes que no vales nada, que no tienes sentido, que tan sólo eres un inútil y una carga para el mundo...
          Te encuentras en un dilema. Si miras hacia arriba sientes una angustia profunda; si miras hacia abajo experimentas una gran satisfacción. ¿Cómo vas a saltar de la escalera? Si lo haces, no tendrás a nadie ni por encima ni por debajo. Si saltas, te quedarás solo...
          Es simple lógica: si no te sientes superior, tampoco puedes sentirte inferior. Vienen juntos y van juntos. Si renuncias a uno, también renuncias al otro. Si no te sientes superior a nadie, ¿cómo vas a sentirte inferior? Simplemente eres tú mismo...
          No tengo ningún deseo de sentir que alguien es inferior a mí. Puede que sepas más que otros sobre algunos temas. Al igual que tú tienes talento para determinadas cosas, otros poseen grandes capacidades en distintos ámbitos. Eso simplemente demuestra que cada persona es única, que tiene unas características diferentes a los demás. Pero cada individuo tiene sus propias cualidades y es incomparable. Nunca he pensado que alguien fuese inferior o superior a otro.
          Yo soy yo y tú eres tú. No se puede comparar...
          La envidia te impide percibir un hecho muy simple: te han enseñado a sentirte inferior o bien superior a alguien.  Y eres tan inconsciente de ello que juzgas a la gente constantemente como inferior o superior, buena o mala, correcta o equivocada. No juzgues; cada persona es un mundo, acéptala como es. Pero sólo podrás hacerlo si te aceptas a ti mismo como eres, sin vergüenzas ni sentimientos de inferioridad...
          Olvídate de la competencia y de la envidia. No tiene ningún sentido. Es un método muy astuto, inventado por los sacerdotes, para que nunca puedas ser tú mismo..., ya que eso es lo único que temen todas las religiones.
          Si eres tú mismo, te sentirás en paz, satisfecho, experimentarás el éxtasis. Entonces ¿a quién le importa Dios? Tú eres Dios. Has podido saborear la divinidad en tu interior...
          ¿Y qué pierdes si dejas la envidia, la competitividad y la comparación? Nada.
          Lo único que puedes perder son tus cadenas, y entonces el reino de Dios estará a tu alcance en tu interior".

Osho, Nacer con una pregunta en el corazón
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20 sept. 2014

Si no me equivoco nunca aprenderé.

          "La vida es una experiencia.
          El nacimiento es sólo el principio. No naces como un ser completo y desarrollado del todo; lo haces con todas las dimensiones abiertas. Esa es la belleza y la dignidad del ser humano... el ser humano llega incompleto, abierto a infinidad de posibilidades; es él quien decide en qué convertirse, lo que haga de su vida depende sólo de él. A veces te encuentras en situaciones difíciles, pero son retos que hay que aceptar y afrontar.
          Tu propio desarrollo requiere un esfuerzo constante. Sí, muchas veces te equivocarás de dirección, pero no te preocupes, también se aprende de los errores.
          Mi padre solía interrumpirme en ciertos momentos diciendo: "No lo hagas así, lo estás haciendo mal".
          -- Quiero que esto te quede claro --respondí--. Deja que yo mismo descubra lo que está mal, y si ves que estoy a punto de cometer un error no intentes detenerme.
          -- ¡Cómo pretendes que no te detenga si veo que te estás equivocando! --exclamó.
          -- Sí -añadí- porque si no me equivoco nunca aprenderé. ¿Cuánto tiempo permanecerás en mi vida? ¿Vas a vivir por mí, puedes sustituirme como persona? Yo tengo que vivir mi vida. Te ruego que seas considerado y dejes que me caiga, que me equivoque, que haga las cosas a mi manera, déjame que aprenda lo que está bien y lo que está mal. Sí, estoy caminando a tientas, pero sólo así podré aprender. Solamente puedes considerar tuyo aquello que tú mismo has aprendido.
          Jesús descubrió su verdad, Buda descubrió su verdad, pero para ti esas verdades son un disparate, un sinsentido. Tienes que recorrer tu propio camino, hay muchos para elegir; alguno de ellos te llevarán en una dirección equivocada y tendrás que dar media vuelta para encontrar la senda correcta. Si sigues buscando, acabarás por encontrarla, porque cuando descubres que vas por un camino equivocado, empiezas a darte cuenta de lo que realmente deseas. Es posible que al principio no lo tengas muy claro, pero en cuanto adviertes que algo va mal, al mismo tiempo aparece en tu interior un atisbo de lo que es bueno para ti.
          Para reconocer una mentira, necesitas tener una idea de la verdad. Así que, moverte en direcciones erróneas no es un error, pues a través  de ese movimiento cristalizarás lentamente la idea de lo que está bien. Cuando lo descubras, saltarás de tu bañera y saldrás desnudo por las calles diciendo: "¡Eureka! ¡Eureka! ¡Eureka!".

Osho, Nacer con una pregunta en el corazón
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14 sept. 2014

¿Estás prepa­rado para hacer de madre o de padre de un niño?

Pregunta:
Si los iluminados no tienen hijos, y los neuróticos no son aptos para la paternidad, ¿cuál es el momento adecuado?

Respuesta de Osho:
          "Los iluminados no tienen hijos; los neuróticos no deberían te­nerlos. Justamente entre los dos existe un estado de salud mental, de no neurosis: no eres ni neurótico ni iluminado, senci­llamente sano. Justo en el medio. Ese es el momento adecuado para la paternidad, para ser madre o ser padre...
          Pero entre los dos extremos, cuando no hay neurosis meditas, te vuelves un poco más alerta, más consciente. Tu vida no es sólo oscuridad. La luz no es tan penetrante como cuando uno se ha convertido en un buda, pero hay una llama tenue. Ese es el mo­mento correcto para tener hijos, porque entonces serás capaz de dar algo de tu consciencia a tus hijos. Si no, ¿qué regalo les vas a hacer? Les darás tu neurosis....
          Tú sigues reproduciendo inconscientemente tus propias répli­cas. Piensa primero: ¿estás en un estado tal que si das nacimiento a un niño estarás haciéndole un regalo al mundo?; ¿eres una bendición para el mundo, o una carga? Y después piensa: ¿estás prepa­rado para hacer de madre o de padre de un niño?; ¿estás preparado para dar amor incondicionalmente? Porque los niños vienen a tra­vés de ti, pero no te pertenecen. Les puedes dar amor pero no de­berías imponerles tus ideas. No deberías darles tus estilos neuróti­cos. ¿Permitirás que florezcan espontáneamente? ¿Les darás la libertad suficiente para ser ellos mismos? Si estás listo, entonces está bien. De otro modo, espera; prepárate.
          Con el hombre, la evolución consciente ha hecho aparición en el mundo. No seas como los animales, que se reproducen in­conscientemente. Prepárate antes de querer tener un hijo. Haz­te más meditativo, vuélvete más aquietado y pacífico. Libérate de todas las neurosis que tienes en tu interior. Espera el momento en el que estés absolutamente limpio, entonces ten un hijo. En­tonces dale tu vida a tu hijo, dale tu amor. Estarás ayudando a crear un mundo mejor".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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11 sept. 2014

Una técnica de meditación cuyos primeros pasos se inician con el movimiento y la acción te ayuda a encontrar el silencio y la quietud.

Pregunta:
La Meditación Dinámica es muy activa, muy agotadora, pero ¿sería acaso posible entrar en meditación manteniéndonos únicamente sentados en silencio?

Respuesta de Osho:
       "Podrías entrar en meditación, efectivamente, estando sentado, pero solamente si permaneces sentado en silencio sin hacer otra cosa. Si eres capaz de estar sentado --en el sentido estricto de estar simplemente sentado, sin más-- entonces eso se convierte en meditación... Si puedes estar simplemente sentado sin hacer nada ni con tu cuerpo ni con tu mente, eso se convierte en meditación. Pero es difícil.
       Es fácil permanecer sentado cuando estas haciendo algo, pero en el momento en que tratas de estar simplemente sentado, sin hacer nada, comienzan las dificultades. Cada fibra de tu cuerpo, cada nervio, cada músculo, empezarán a moverse incontroladamente y tu cuerpo entero acabará vibrando sutilmente en una especie de temblor. Te volverás consciente de muchas partes de tu cuerpo que hasta ahora no habías sentido. Cuando más trates de mantenerte simplemente sentado, menos lo conseguirás; más actividad sentirás dentro de ti. Por eso el sentarse puede ser empleado solamente si antes has hecho otras cosas.
       Puedes simplemente andar; eso es fácil. Puedes simplemente danzar; eso es aún más fácil. Y una vez hayas practicado esas cosas más fáciles, entonces podrás intentar sentarte; sólo en­tonces. La última cosa que deberías hacer sería sentarte en posición búdica. Jamás se debería hacer al principio. Sólo tras haberse identificado uno con el movimiento puede empezar a identificarte con el no‑movimiento.
       Por eso nunca aconsejo a nadie que empiece con el sentarse. Hay que empezar por lo que más cómodo te resulta o de lo contrario te verás afectado por cosas que nada tienen que ver con lo que estás haciendo, por cosas que no existen.
       Tan pronto como estés sentado, surgirán muchas interferencias en tu interior. Y cuanto más procures estar simplemente sentado, mayores serán las dificultades. Tu misma impotencia por atajarlas te causará depresión y te sentirás frustrado, incapaz de estar en paz contigo mismo. Cobrarás consciencia de tus frustraciones, y empezarás incluso a pensar que estás loco. Y, a veces, realmente puedes volverte loco...
       Empiezo con tu locura, no con la posición de sentado. Permito tu locura. Si eres capaz de danzar desenfrenadamente durante largo tiempo, verás cómo lo contrario a ese alocado movimiento surge dentro de ti. Con una danza loca empiezas a ser consciente de un punto silencioso en tu interior. Cuando estás sentado en silencio, empiezas a ser consciente de tu locura. Lo opuesto es siempre el foco de consciencia.
       Con tu loca caótica danza, con tus gritos, con la respiración caótica, liberas tu locura. Entonces empiezas a ser consciente de un sutil punto, un profundo punto dentro de ti que está en silencio y quieto en contraste con la locura de la periferia. Permítela expresarse para que fluya netamente. Te sentirás dichoso; en tu centro habrá un silencio interno. En cambio, si estás simplemente sentado te centrarás interiormente en tu propia locura. Tu exterior estará en silencio, pero interiormente estarás loco.
     Es mejor empezar con algo activo, positivo, vivo, lleno de movimiento. Poco a poco irás percibiendo una quietud interior que va creciendo. Y cuanto más crezca, más te será posible utilizar la postura de sentado o tumbado; se hará posible la meditación más silenciosa. Y para entonces, las cosas habrán cambiado osten­siblemente.
     Una técnica de meditación cuyos primeros pasos se inician con el movimiento y la acción te ayuda a encontrar el silencio y la quietud. Se convierte en una catarsis...
       Por ejemplo, cuando vemos a un niño enfadado y le ordenamos "¡No has de enfadarte!", el niño empieza a reprimir su enfado. Lentamente, lo que hubiera sido algo sólo momentáneo, pasajero, se irá convirtiendo en permanente. Ahora el niño no actuará con ira, pero el enfado subsistirá en su interior. Hemos ido acumulando demasiada ira en esas situaciones pasajeras. Nadie puede mantenerse permanentemente sin mostrar jamás el menor indicio de enfado, a no ser que la ira haya sido reprimida. La ira es una situación de violencia que viene y se va; una vez expresada desaparece. De modo que yo trataré siempre de que el niño pueda enfadarse más auténticamente. Enójate, pero hazlo totalmente; no lo reprimas.
       Por supuesto que surgirán problemas. Si decimos, "Enfádate", te enfadarás con el primero que encuentres. Sin embargo el niño puede ser moldeado. Se le puede facilitar una almohada y decirle: "Enfádate con la almohada. Ensáñate con ella". Desde un principio un niño puede ser educado de forma que la ira sea desviada dándole algún objeto sobre el que él pueda volcar su ira hasta que ésta desaparezca. En unos segundos o en unos minutos habrá disipado todo su enfado y no lo acumulará.
       Has estado acumulando rabia, sexo, violencia, codicia, de todo. Ahora, en tu interior se han convertido en locura. Está ahí, dentro de ti. Si empiezas con cualquier tipo de meditación represiva --por ejemplo, sentándote--, estarás reprimiendo todo esto; no dejarás que sea liberado. Empieza pues con una catarsis. Deja primero que toda represión sea expulsada al exterior, y cuando seas capaz de hacerlo, te habrás vuelto maduro. Si no soy capaz de sentir amor estando solo, si únicamente lo siento en compañía de aquél a quien amo, entonces no soy aún lo suficientemente maduro. Dependo de alguien, incluso para amar; sólo si alguien está contigo soy capaz de amar. Entonces ese amor es solamente superficial; no es mi naturaleza. Si estoy solo en la habitación, no siento amor; por lo tanto la cualidad de amar no ha profundizado, no se ha convertido en parte de mi ser.
       Te vuelves más y más maduro a medida que eres menos dependiente. Si puedes enfadarte hallándote solo, demuestras más madurez. No necesitas de ningún objeto para enfadarte. Por eso, al principio, hago de la catarsis un deber. Has de lanzarlo todo al exterior, al espacio abierto, sin ser consciente de ningún objeto.
       Enfádate con quien desees estar enfadado. Llora sin motivo; ríe, simplemente ríe, sin nada de lo que reírte. Entonces podrás desprenderte de todo lo acumulado; podrás expulsarlo. Y una vez sepas cómo, te habrás descargado de todo tu pasado.
       En unos instantes te descargarás de la totalidad de tu vida; incluso de otras. Si estás dispuesto a expulsarlo todo, si puedes dejar que tu locura salga, al cabo de unos momentos habrá una profunda limpieza. Ahora has sido limpiado. Fresco, inocente, de nuevo eres un niño. Ahora, en tu inocencia, la meditación de sentado puede ser realizada. Simplemente sentándote o estando tumbado o de cualquier forma, porque ahora dentro no está el loco para alterar la sentada...
       Las personas se acercan a mí y me dicen: "Danos una técnica de meditación que podamos practicar en silencio" ¿Por qué tanto miedo? Todos tienen en su interior un manicomio y aun así dicen: "Danos una técnica que podamos practicar en silencio". Con una técnica silenciosa solamente conseguirás volverte cada vez más loco. Eso es todo.
       ¡Las puertas de tu manicomio deben ser abiertas de par en par! No temas lo que los demás vayan a decir. Una persona que se preocupa de la opinión de los demás nunca podrá ir hacia adentro. Estará demasiado preocupado por lo que los demás piensan y murmuran.
       Cuando permaneces sentado, simplemente en silencio, con los ojos cerrados, todo en ti está en su sitio. Tu mujer o marido dirán que te has convertido en una buena persona. Todo el mundo quiere que estés muerto; incluso las madres desearían que sus hijos estuvieran muertos; obedientes, silenciosos. La sociedad entera te quiere muerto. Los mal llamados "buenas personas", no son más que hombres muertos.
       No te preocupes pues por lo que los demás piensen de ti, no te preocupes por la imagen que los demás puedan tener de ti. Empieza con la catarsis y algo prodigioso florecerá en ti. Algo cualitativamente distinto, de una belleza distinta, totalmente diferente; todo será auténtico.
       Cuando sientas al silencio aproximarse a ti, cuando descienda sobre ti, no se tratará de nada falso. No lo habrás estado culti­vando; vendrá a ti; te sucederá. Empezarás a sentirlo crecer dentro de ti de la misma forma que la madre empieza a sentir al niño crecer. En ti estará creciendo un profundo silencio; te quedarás preñado de él. Solamente entonces habrá una transformación; en caso contrario, será un auto engaño. Y uno puede estar engañándose a sí mismo durante vidas y vidas. La capacidad para hacerlo es infinita".

Osho, Meditación: el arte del éxtasis
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10 sept. 2014

Los que dan deberían sentirse agradecidos; da y agradece.

          "Los que aman, llegan a saber que dar es tan bello y produce tanta felicidad; llegan a saber que cuanto más das, más tienes; cuanto más amor das, más amor tienes dentro; cuanto más vas abriendo, compartiendo, más burbujea el amor. Es una fuente eterna.Y cuando averigüas que cuanto más das, más tienes, has aprendido la aritmética básica de la espiritualidad. Entonces nunca retienes, estás siempre buscando a alguien que pueda recibir tu amor, a alguien con quien compartirlo, porque ello te refrescará. Lo viejo se fue, surge lo nuevo, que está siempre llegando.
          Eres como un pozo que se ha podrido, porque no has dado nada a nadie. Nunca has compartido tu agua; el agua se ha podrido. ¡Dala!  Permite que la gente llegue y déjales beber de ti...
          Los que dan deberían sentirse agradecidos; da y agradece".

Osho, Ni agua, ni luna. Charlas sobre el zen
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1 sept. 2014

La vida debe ser, en cada momento, una creatividad preciosa. No importa lo que crees, podrían ser sólo castillos en la arena, pero todo lo que haces debería salir de tu capacidad de jugar y de tu alegría.

    "Nadie permite a sus hijos bailar, cantar, gritar y saltar. Por ra­zones triviales -‑quizá pueden romper algo, quizá se les moje la ropa con la lluvia si corren en el exterior-‑, por pequeñas cosas se destruye por completo una gran cualidad espiritual: la alegría.
       El niño obediente es elogiado por sus padres, por sus profesores, por todo el mundo, y el niño juguetón es censurado. Sus ganas de jugar podrían ser totalmente inofensivas, pero es censurado porque existe un peligro potencial de rebelión. Si el niño continúa crecien­do con total libertad para ser juguetón, acabará siendo un rebelde. No será fácilmente esclavizado; no le podrán reclutar fácilmente en un ejército para destruir gente, o para que le destruyan.
     El niño rebelde se convertirá en un joven rebelde. Entonces no podrás obligarle a que se case; no podrás obligarle a aceptar un de­terminado empleo; no se le podrá obligar a satisfacer los deseos in­completos y los anhelos de sus padres. La juventud rebelde segui­rá su propio camino. Vivirá su propia vida de acuerdo con sus deseos más íntimos, no de acuerdo con los ideales de otra persona.
     Por todas estas razones, se sofoca su capacidad de jugar, se la aplasta desde el principio. Nunca se le da una oportunidad a tu natu­raleza. Poco a poco empiezas a cargar con un niño muerto en tu in­terior. Este niño muerto en tu interior destruye tu sentido del humor: no puedes reírte totalmente, con todo tu corazón, no puedes ju­gar, no puedes disfrutar de las cosas pequeñas de la vida. Te vuelves tan serio que tu vida, en vez de expandirse, comienza a encogerse.
      La vida debe ser, en cada momento, una creatividad preciosa. No importa lo que crees, podrían ser sólo castillos en la arena, pero todo lo que haces debería salir de tu capacidad de jugar y de tu alegría".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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