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Amor significa considerar al otro una persona, un ser consciente, una libertad, algo tan valioso como tú

     "...nos comportamos con los demás como si fueran cosas, no personas. Nuestra relación con las personas es también como con las cosas.  Un marido se comporta con su mujer como si ésta fuera una cosa; la posee. La mujer se comporta con el marido como con una cosa.  Si nos comportásemos con los demás como si fueran personas, no intentaríamos poseerlas, porque sólo las cosas pueden ser poseídas.      Una persona significa libertad. Una persona no puede ser poseída. Si tratas de poseerlas, las matarás, se volverán cosas. Nuestra relación con los demás no es realmente de yo a tú; en el fondo es una relación de yo a yo. El otro es sólo una cosa para ser manipulada, para ser utilizada, explotada. Por eso el amor se vuelve cada vez más imposible, porque amor significa considerar al otro una persona, un ser consciente, una libertad, algo tan valioso como tú.      Si te comportas como si todo fuera una cosa, entonces tú eres el centro y...

¿Qué eres? ¿Quién eres?

     "¿Qué eres? ¿Quién eres?  Si cierras los ojos e intentas descubrir quién eres, al final tendrás que llegar a la conclusión de que eres consciencia. Puede que todo lo demás te pertenezca, pero no eres eso. El cuerpo te pertenece, pero puedes ser consciente del cuerpo: y lo que es consciente del cuerpo se separa. El cuerpo se vuelve un objeto de conocimiento y tú te vuelves el sujeto. Puedes conocer tu cuerpo. No sólo puedes conocerlo, sino que puedes manipular tu cuerpo, puedes activarlo o puedes hacerlo inactivo. Estás separado. Puedes hacer algo con tu cuerpo.      Y no sólo no eres tu cuerpo; tampoco eres tu mente. También puedes tomar consciencia de tu mente. Si hay pensamientos, puedes verlos, y puedes hacer algo con ellos: puedes hacerlos desaparecer completamente, puedes quedarte sin pensamientos, o puedes concentrar tu consciencia en un pensamiento y no dejar que se mueva de ahí. Puedes concentrarte en él y hacer que permanezca ahí, o pued...

El trabajo debería ser considerado un juego, una recreación. No deberías tomártelo en serio

     "El trabajo debería ser considerado un juego, una recreación. No deberías tomártelo en serio; deberías ser como los niños jugando. No tiene significado; no hay nada que lograr; se disfruta la actividad misma. Puedes sentir la distinción si juegas a veces. Cuando trabajas, es diferente: estás serio, agobiado, responsabilizado, preocupado, ansioso, porque el resultado, el resultado final, es el motivo. El trabajo mismo no vale la pena disfrutarse. Lo que importa está en el futuro, en el resultado. En el juego no hay realmente ningún resultado. El proceso mismo está lleno de dicha. Y no estás preocupado, no es algo serio... En el juego disfrutas el proceso mismo; en el trabajo el proceso no está siendo disfrutado: lo importante es el objetivo, el fin...      Esta dimensión del juego tiene que ser aplicado a toda tu vida: al margen de lo que estés haciendo, estate en esa actividad tan totalmente que el fin sea irrelevante. Puede que llegue, tiene que lleg...