"Un millonario visitó una vez una tribu primitiva. Cuando se bajó del tren vio a un hombre primitivo echado en la plataforma bajo un árbol. La mañana era hermosa, con mucho sol, el aire estaba limpio y fresco, los pájaros cantando y el hombre descansando. El hombre de negocios no lo podía tolerar. Dijo: "Oiga jefe, ¿qué está haciendo ahí? ¡Es hora de ir a ganar algo!". El hombre que estaba descansando abrió sus ojos y preguntó muy dulcemente: "¿Para qué?". Este para qué no puede ser entendido por un hombre de negocios. Respondió: "¿Para qué? ¡Para ganar algo de dinero!". El primitivo comenzó a sonreír y preguntó de nuevo: "¿Para qué?". Esto era demasiado. El hombre de negocios se irritó y dijo: "¿Para qué? Para que tengas una cuenta bancaria y no tengas necesidad de trabajar y puedas descansar". El primitivo cerró sus ojos y dijo: "Yo ya estoy descansando". Esto es imposible, descansar ahora es imposible. Un hombre de neg...