20 dic. 2010

La inocencia es la manera de disfrutar

"Había un hombre muy culto, Mahatma Bhagwandin. Lo conocí cuando yo era muy joven y él muy anciano. Solíamos pasear juntos por el bosque, y él sabía muchas cosas. Sabía los nombres de todos los árboles, los nombres en latín, los nombres de todas las flores y sus propiedades, sus usos medicinales, todos los milagros que podía hacerse con las raíces de los árboles, sus flores y sus hojas.

El primer día le escuché hablar durante tres horas sin parar, mientras estábamos en el bosque. Y el segundo día le dije: "Usted sabe tantas cosas que no creo que pueda morir".

"¿Qué te hace pensar eso?", me respondió.

"No me cabe duda que su gran sabiduría le ayudará. Yo no sé nada, pero disfruto con los árboles. No sé cómo se llaman y tampoco creo que tenga que saberlo para disfrutar de ellos, ni creo que tenga que conocer las propiedades medicinales de las flores para disfrutarlas".

Él era todo un intelectual, pero cuando le dije aquello se quedó callado unos minutos mientras sguíamos paseando. Entonces respondió: "Puede que tengas razón: qué características tiene, qué propiedades medicinales tiene, qué aplicaciones, en qué proporción... Quizá tengas razón y eso me haya impedido disfrutar de la existencia. Quiero analizarlo todo, tengo curiosidad por adquirir más conocimientos".

El día en que murió, yo también estaba en la ciudad. Pasaba por ahí y alguien me dijo que estaba en su lecho de muerte. Él tenía casi ochenta años. Fui corriendo... era casi un esqueleto; hacía cinco años que no le había visto. Las últimas palabras que me dijo fueron: "Tenías razón. He perdido el tiempo inútilmente con la curiosidad, me he consumido con los conocimientos. La inocencia es la manera de disfrutar"...

Los conocimientos no sirven para nada. La sabiduría florece cuando no hay conocimientos.

La meditación sólo es una técnica para que te desprendas de todos tus conocimientos y puedas mirar con ojos inocentes. Entonces todo se vuelve felicidad --el canto de los pájaros, el inmenso silencio, el sol que pasa entre los bambús-- y tienes ganas de ponerte a cantar, a tocar la guitarra, a bailar, o simplemente de sentarte en silencio y disfrutar del inmenso milagro de la existencia".

Osho, Cierra los ojos y lánzate. Escucha el sonido de tu verdad
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