4 dic. 2010

Por el simple hecho de ser tú mismo y de crecer de acuerdo con tu naturaleza se cumplirá tu destino

"Todo niño nace para crecer y convertirse en un ser humano hecho y derecho, con amor, con compasión, con silencio. Tiene que convertirse en una auténtica fiesta por sí mismo. No se trata de competir, ni siquiera de comparar.

Pero el primer condicionamiento, tan feo, te distrae porque la sociedad, los intereses creados, se aprovechan de la necesidad de crecer, la necesidad de convertirte en algo más, de desarrollarte. Desvían esa necesidad, te llenan la mente de modo que piensas que esa necesidad significa tener más dinero, que esa necesidad significa ocupar el primer lugar en todos los terrenos, en la educación, en la política, en todo. Estés donde estés, has de ocupar el primer lugar; si no llegas, pensarás que no has actuado bien, sentirás un grave complejo de inferioridad.

Este condicionamiento produce complejo de inferioridad porque su objetivo consiste en que seas superior, superior a los demás. Te enseña a competir, a compararte con los demás. Te enseña la violencia, la lucha. Te enseña que no importan los medios, que lo que importa es el fin, que el éxito es el objetivo...

Tienes que emplear a fondo tu inteligencia para distinguir entre tu impulso natural y los condicionamientos sociales. Olvídate de los condicionamientos sociales --son una estupidez-- para que tu naturaleza siga siendo pura, impoluta. Y la naturaleza es siempre individualista.

Crecerás y florecerás, y a lo mejor te salen rosas, mientras que a otra persona quizá le salgan caléndulas. Tú no serás superior al otro por las rosas, ni el otro será inferior a ti por las caléndulas. Lo importante es que los dos habéis florecido, y ese florecimiento, ese desarrollo, produce una profunda satisfacción. Desaparece la frustración, la tensión, y te invade una gran sensación de paz, esa paz que te inunda, que sobrepasa la comprensión, pero en primer lugar tienes que cortar con todas las estupideces de la sociedad, porque si no seguirán desviándote, distrayéndote.

Tienes que ser rico, pero no por el dinero. La riqueza es otra cosa. Un mendigo puede ser rico y un emperador pobre. La riqueza es una cualidad del ser...

Muchas personas te han torcido la cabeza, la mente, de muchas formas, según sus ideas de cómo deberías ser. No tenían mala intención. Tus padres te querían, tus profesores te querían, la sociedad quiere que seas alguien. Tenían buenas intenciones, pero escaso entendimiento. Olvidaron que no se puede convertir un macizo de caléndulas en un rosal, ni a la viceversa.

Lo único que puedes hacer es contribuir a que las rosas sean más grandes, a que tengan más color y más fragancia. Puedes aportar todos los productos químicos necesarios para transformar el color y el perfume --el abono, la tierra adecuada, el riego conveniente en los momentos oportunos--, pero no conseguirás que el rosal dé lotos...

Con los mejores intenciones del mundo, todos quieren cambiar tu mente. En una sociedad mejor, con personas más comprensivas, nadie te cambiará. Todos te ayudarán a que seas tú mismo, y ser uno mismo es la mayor riqueza que se puede obtener en este mundo. Ser uno mismo proporciona todo lo necesario para sentirse satisfecho, para que la vida tenga significado, para que sea importante. Por el simple hecho de ser tú mismo y de crecer de acuerdo con tu naturaleza se cumplirá tu destino...

Y has de tener cuidado para que no te manipule nadie, por buenas que sean sus intenciones. Tienes que mantenerte al margen de esas personas con buenas intenciones, de las buenas personas que no paran de aconsejarte que hagas esto o lo otro. Préstales atención y dales las gracias, porque no quieren hacerte ningún daño, pero al final lo que ocurre es que sí te hacen daño.

Sólo debes hacerle caso a tu corazón: ese es tu único maestro. En el viaje real de la vida, tu intuición es tu único maestro. ¿Te has fijado en la palabra "intuitivo"? Es como "tuitivo", sólo que lo tuitivo es lo que ampara o defiende desde fuera, mientras que lo intuitivo viene de tu propia naturaleza, de dentro. Tu guía está dentro de ti, y con un poco de valor nunca te sentirás indigno. Quizá no llegues a ser presidente de un país, ni primer ministro, ni a ser Henry Ford, pero ni falta que hace. Quizá llegues a ser un cantante fantástico, o un pintor fantástico. Y al fin y al cabo, no importa lo que hagas... A lo mejor llegas a ser un gran zapatero...

Da igual: ser presidente de tercera clase o zapatero de primera clase. Lo satisfactorio es disfrutar de lo que haces, poner todas tus energías en ello, no desear ser ninguna otra persona, sino desear ser lo que eres y coincidir con la naturaleza en que el papel que se te ha asignado en esta obra es el papel adecuado y que no estás dispuesto a cambiarlo ni con un presidente o un emperador. Ese es el auténtico poder, la auténtica riqueza.

Si todos llegamos a ser nosotros mismos, veremos la tierra entera llena de personas con poder, con fuerza, inteligencia, comprensión y satisfacción sin límites, con el gozo de haber llegado a casa".

Osho, El libro del ego