12 feb. 2011

Si piensas demasiado en el éxito también pensarás continuamente en el fracaso

"El éxito es un derivado; no es necesario pensar en él. Y si piensas en él, no lo conseguirás: ésa es una de las condiciones. No pienses en el éxito, porque si empiezas a pensar en el éxito te divides. Entonces no estás totalmente en la labor; tu mente real está en el futuro: ¿Cómo tener éxito? Ya has empezado a soñar cómo serás cuando lo hayas conseguido, cómo serás cuando te hayas convertido en un Buda; ¡las bellezas, las bendiciones, los dones del cielo que serán tuyos! Tu mente ha empezado a jugar el juego de la avaricia, la ambición, el ego. No pienses nunca en el éxito; el éxito es un derivado natural. Si trabajas sinceramente contigo mismo, el éxito te seguirá como te sigue tu sombra. El éxito no tiene que ser el objetivo. Por eso dice Lu-Tsu: "Trabaja calmadamente, silenciosamente, sin preocuparte por ninguna idea de éxito o fracaso".

Y recuerda: si piensas demasiado en el éxito también pensarás continuamente en el fracaso. Vienen juntos, vienen en el mismo paquete. El éxito y el fracaso no se pueden dividir el uno del otro. Si piensas en el éxito, en lo hondo de ti habrá también miedo en alguna parte. ¿Quién sabe si lo vas a lograr o no? Puede que fracases. El éxito te lleva al futuro, te confiere un juego de avaricia, una proyección del ego, ambición; y el miedo te da también un estremecimiento, un temblor: puede que fracases. La posibilidad del fracaso te hace titubear, y con ese titubeo, con esta avaricia, con esta ambición, tu trabajo no será calmado. Tu trabajo se volverá una agitación; estarás trabajando aquí y mirando allí, estarás caminando en este camino y mirando algún lugar lejano en el cielo.

He oído de un astrólogo griego que estaba estudiando las estrellas, y una noche, una noche muy estrellada, se cayó a un pozo...

Una mujer, una anciana que vivía por allí, se acercó rápidamente. Al oir el ruido, miró dentro del pozo, trajo una cuerda y sacó al gran astrólogo. El astrólogo estaba muy agradecido. Le dijo a la anciana: "Usted no me conoce, pero soy el astrólogo real, designado especialmente por el rey. Mi tarifa es muy elevada: sólo la gente muy rica puede permitirse preguntarme acerca de su futuro. Pero usted me ha salvado la vida. Puede venir a verme mañana y se lo mostraré: le leeré la mano, analizaré su carta astral e interpretaré sus estrellas, y su futuro le quedará perfectamente claro".

La anciana se echó a reír. Dijo: "Olvídese de eso. Ni siquiera ve que hay un pozo a un paso... ¿cómo va a poder predecir mi futuro? ¡Todo pamplinas!".

No mires demasiado hacia adelante, de lo contrario te perderás el paso inmediato. El éxito llega, dice Lu-Tsu, por sí mismo. Déjalo en paz. Esta existencia es una experiencia muy gratificante, nada queda sin recompensa...

De manera que si tu trabajo está encaminado en la dirección correcta, con el esfuerzo apropiado, con la totalidad de tu ser, la recompensa le sigue automáticamente".

Osho, El secreto de los secretos. Charlas sobre el secreto de la Flor Dorada
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