17 ago. 2011

Cada uno de sus movimientos eran meditación

"Estaba leyendo la vida del rabí Leib. Alguien le preguntó: "Estuviste viviendo con tu Maestro, con tu zadik, durante doce años. ¿Qué fue lo que estudiaste? ¿Qué era lo que observabas? Doce años es mucho tiempo, casi una vida. ¿Estuviste estudiando las escrituras?".

El rabí Leib dijo: "No. No estuve con mi zadik para estudiar la Toráh. Fui con él para observar a mi zadik, a mi Maestro. Para observarle: cómo se desataba sus zapatos, cómo se los ataba. Estuve doce años observando esos sencillos movimientos porque cada uno de sus movimientos eran meditación: la forma en que respiraba, la forma en que se levantaba, la forma en que se sentaba, la forma en que dormía...Era un misterio tal que me llevó doce años. Tuve que olvidar mi propio lenguaje -que era una barrera- y limpiar completamente mi mente de todo lo que sabía. Y entonces, poco a poco,empezaron a llegarme destellos. Entonces, poco a poco, las nubes se disiparon y pude ver a mi Maestro".

Si eres capaz de ver a tu Maestro, habrás visto la meditación encarnada. No es cuestión de "hacer"; has de observar el "ser".

Osho, El verdadero sabio
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