5 ago. 2012

¿Por qué me siento tan desgraciado? ¿No puedes quitarme todo esto de encima?

Pregunta: ¿Por qué me siento tan desgraciado? 
¿No puedes quitarme todo esto de encima?

    "La respuesta está en tu pregunta. No quieres aceptar la responsabilidad de tu propio ser, sino que alguien lo haga por ti, y esa es la única causa del sufrimiento.
     No hay forma de que nadie te quite tu sufrimiento. No hay forma de que nadie te haga dichoso, pero si te das cuenta de que tú eres el responsable de tu dicha o tu desdicha, de que nadie puede hacer nada...
     Tu sufrimiento es obra tuya; tu dicha también será obra tuya.
     Pero es difícil aceptar que el sufrimiento es tu obra.
     Todos piensan que los demás son los responsables de su sufrimiento. El marido piensa que la esposa es la responsable de su sufrimiento, la esposa que el marido es responsable del suyo, los hijos responsabilizan a los padres, los padres responsabilizan a los hijos de sus respectivos sufrimientos. Un asunto muy completo. Y cuando alguien es responsable de tu sufrimiento, no comprendes que al renunciar a tu propia responsabilidad pierdes tu libertad. Responsabilidad y libertad son la dos caras de la misma moneda...
     Pero como descargamos la responsabilidad de nuestro sufrimiento sobre otros, aceptamos el corolario de que la dicha también nos vendrá de otros.
     Naturalmente, si el sufrimiento nos viene de otros, también la dicha nos vendrá de otros. Pero entonces, ¿qué haces tú? No eres ni responsable del sufrimiento ni de la dicha... ¿Qué función cumples? ¿Para qué sirves? ¿Ser el blanco para que unas cuantas personas te hagan desdichado y para que otras te ayuden, te salven y te hagan dichoso? ¿Eres una simple marioneta, cuyos hilos están en manos de otros?
     No eres respetuoso con tu humanidad, no te respetas a ti mismo. No amas tu propio ser, tu propia libertad.
     Si respetas tu vida, rechazarás a todos los salvadores. Les dirás a todos ellos: "¡Fuera de aquí!  Bastante tienes con salvarte a ti mismo. Es mi vida y tengo que vivirla. Si hago algo mal, sufriré por ello; aceptaré las consecuencias de mis actos sin quejarme".
     Quizá aprendamos así: tras caer,  nos levantamos;  tras perdernos, volvemos a encontrar el camino. Cometes un error... pero cada error te hace más inteligente; no volverás a cometer el mismo error.
     Todos mis esfuerzos van encaminados a devolver la dignidad que le corresponde a todo ser humano, que le ha transferido a cualquiera. Y todas estas tonterías se producen porque no estás dispuesto a aceptar que el responsable de tu sufrimiento eres tú.
     Piénsalo: no hay un solo sufrimiento tuyo del que tú no seas responsable. Puede ser envidia, ira, avaricia, pero algo en ti crea ese sufrimiento.
     ¿Y has visto a alguien en este mundo que haga dichoso a otro?  También eso depende de ti, de tu silencio, de tu amor, de tu paz, de tu confianza. Y así se produce el milagro: nadie lo hace...
     Me preguntas: "¿Por qué soy desgraciado?"  Eres desgraciado porque no has aceptado la responsabilidad. Observa cuál es tu sufrimiento, averigua la causa y encontrarás la causa dentro de ti.  Elimina la causa y desaparecerá el sufrimiento...
     Y me pides que te salve, que te ayude. No tienes por qué mendigar nada...No sois ovejas, sino emperadores.
     Aceptad vuestra responsabilidad por el sufrimiento y encontraréis, ocultas en vuestro interior, todas las causas de la dicha, la libertad, la alegría, la iluminación, la inmortalidad. No se necesita un salvador...
     Si dependes de los demás pierdes tu alma. Olvidas que tienes una consciencia tan universal como la de cualquier otro, que tienes una consciencia tan grande como la de cualquier Buda...; simplemente no te das cuenta, porque no la has buscado.  Y no la has buscado porque buscas a los demás, a alguien que te salve, a alguien que te ayude.  Vas pidiendo limosna sin comprender que este reino es enteramente tuyo.
     Hay que comprender que se trata de uno de los principios fundamentales:  la dignidad, la libertad y la responsabilidad".

Osho, Alegría. La felicidad que surge del interior
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