10 may. 2015

Hay momentos en los que los alumnos pueden ser traviesos, ruidosos y hacer lo que quieran, y por supuesto que hay momentos para leer y estudiar.

Pregunta:
A veces, en la escuela a mis alumnos les gusta hacer ruido y correr y no quiero seguir obligándoles a quedarse quietos y a guardar silencio.

Respuesta de Osho:
          "Haz una cosa: cada día, por lo menos dos veces, dales quince o veinte minutos para perder los estribos, para volverse completamente locos y hacer todo lo que quieran; saltar, gritar y chillar... sólo veinte minutos, por la mañana, antes de que empiece tu clase. Participa tú también, entonces lo disfrutarán mucho; grita también, salta, participa, entonces se meterán de verdad. En el momento que ven que su profesor se mete, empiezan a disfrutar de todo el asunto. Basta con quince minutos. Diles que sean tan ruidosos como puedan y que hagan todo lo que quieran. Entonces diles que paren y guarden silencio durante cinco minutos; esto será para ellos una gran meditación.
          Y si notas que funciona, entonces por la tarde, antes de que se vayan, hazlo otra vez. Y en dos o tres meses verás el cambio que sucede en los niños..., increíble.
          Su energía reprimida debe ser liberada. De hecho, tienen tanta energía y les estamos obligando a sentarse; algo que no pueden hacer, ¡por eso están a punto de explotar!  En cuanto encuentran una oportunidad empiezan a hacer travesuras. Permíteselo. Será una gran ayuda, y verás: su inteligencia mejorará, su concentración mejorará, su capacidad para atender mejorará, su comprensión será mayor, porque dejarán de estar sobrecargados. Su amor y su respeto aumentarán tremendamente y entonces te escucharán, y no tendrás necesidad de obligarles: con sólo decirlo será suficiente.
          Les puedes decir: "¡Esperad!. El tiempo que tenéis para hacer travesuras va a llegar pronto. Esperaos una hora más!". Entenderán que no se los estás prohibiendo para siempre. Pronto aprenderán la regla: que hay momentos en los que pueden ser traviesos, ruidosos y hacer lo que quieran, y por supuesto que hay momentos para leer y estudiar".

OSHO, El libro del niño. Una visión revolucionaria de la educación infantil
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