15 may. 2015

Medita, encuentra tu propio centro primero. Antes de poder relacionarte con otra persona, relaciónate contigo mismo. Éste es el requisito básico que hay que cumplir. Sin esto, nada es posible. Con esto, nada es imposible.

          "Yo pongo énfasis en los verbos, no en los sustantivos... la vida es un verbo. La vida no es un sustantivo, en realidad es "viviendo", no "vida". No es "amor", es "amando". No es "relación", es "relacionando". No es una canción, es cantando. No es un baile, es bailando.
          Observa la diferencia, saborea la diferencia. Un baile es algo completo; ya se han dado los últimos toques, ya no queda nada más que hacer. Algo completo es algo muerto. La vida no sabe de puntos finales; las comas están bien, pero no los puntos finales. Los lugares de descanso están bien, pero no los puntos de destino.
          En vez de pensar en cómo relacionarte, cumple el primer requisito: medita, sé, y luego relacionarse saldrá de ello por sí mismo. Alguien que se vuelve silencioso, gozoso, alguien que empieza a desbordar energía, que florece, tiene que relacionarse. No es algo que tenga que aprender a hacer, empieza a suceder. Se relaciona con personas, se relaciona con animales, se relaciona con árboles, se relaciona incluso con rocas.
          De hecho, se relaciona veinticuatro horas al día. Si camina por la tierra, se relaciona con la tierra... al tocar sus pies la tierra, se está relacionando. Si nada en el río, se relaciona con el río, y si mira las estrellas, se relaciona con las estrellas.
          No se trata de relacionarse con alguien en particular. El hecho básico es que, si eres, toda tu vida se vuelve un relacionarte. Es una canción constante, una danza constante, es una continuidad, es un flujo como un río.
          Medita, encuentra tu propio centro primero. Antes de poder relacionarte con otra persona, relaciónate contigo mismo. Éste es el requisito básico que hay que cumplir. Sin esto, nada es posible. Con esto, nada es imposible".

Osho, El Libro de la mujer