19 may. 2015

La única forma de que Dios reviva es tener raíces en la tierra; y eso es lo que quiero decir con alegría, canción, celebración.

          "La persona realmente religiosa es muy terrenal, tiene que serlo, de lo contrario no tendría raíces. De ahí que yo enseñe el arraigo a la tierra. Yo enseño la tierra porque sé que sólo si nuestras raíces crecen en la tierra seremos capaces de elevarnos por encima de las nubes. Surgirán las flores, pero sólo si tienen cada vez raíces más profundas.
          De modo que para mí, lo mundano y lo sagrado no son cosas muy diferentes, son dos caras de la misma moneda. De ahí que cantar, danzar, amar, la creatividad, la alegría y la risa no estén en contra de lo sagrado. Son una parte, una parte intrínseca de ella, no una pequeña parte, justo la mitad, y la primera mitad.  Si la primera mitad está ahí, la segunda mitad surgirá automáticamente. No se pueden separar. Sin embargo, en el pasado,  la segunda mitad se hizo más importante; no sólo más importante, se vació de la primera parte. Así es como murió la religión. Así es como murió Dios en la tierra, Dios se convirtió en un árbol sin raíces.
          Dios puede revivir, pero la única forma de que Dios reviva es tener raíces en la tierra; y eso es lo que quiero decir con alegría, canción, celebración".

Osho, Meditaciones para acabar el día
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