2 jul. 2015

La próxima vez que te ocurra un momento hermoso, ¡danza, canta, pinta, ama!

          "Yo pongo todo el énfasis en vivir el momento, como quiera que el momento sea, y en vivirlo con gran energía.
          Si eres joven cuando eres joven, serás anciano cuando seas anciano, muy sabio. Habrás conocido todo lo bueno y lo malo de la vida: el día y la noche, el verano y el invierno, lo habrás conocido todo. La sabiduría surge de tu propia experiencia. Y cuando te estés muriendo, habrás disfrutado tanto de la vida que también serás capaz de disfrutar de la muerte...
          Una vez llevé a uno de mis profesores --él me daba clase-- a un lugar precioso. No existe nada parecido en el mundo. Yo vivía en Jabalpur, y a sólo veinte kilómetros de allí fluye el hermoso río Narmada. Discurre durante tres kilómetros entre colinas de mármol,... algo que no es de este mundo. En una noche de luna llena es algo increíble; no puedes creerte lo que ves. ¡El lugar es tan irreal! ¡Tiene una energía tan hipnótica!
          Llevé allí a mi profesor una noche de luna llena, en medio de la noche, y teníamos la luna justo encima. No podía creer que hubiera nada tan hermoso sobre la tierra. Me dijo: "¡Qué lugar tan hermoso para morir!".
          Pero, ¿por qué surge esa idea? Decir "¡qué lugar tan maravilloso para vivir!" hubiera sido absolutamente relevante. "¡Qué lugar tan hermoso para amar! ¡Qué lugar tan hermoso para danzar y cantar!" hubiera sido relevante.  Pero la idea que surgió era: "¡Qué lugar tan hermoso para morir!".
          ¿Por qué esta obsesión con la muerte? ¿No puedes disfrutar de nada? ¿No puedes deleitarte con nada?
          Toma consciencia de estas tendencias. Y la próxima vez que te ocurra un momento hermoso, ¡danza, canta, pinta, ama! La muerte se ocupará de sí misma. Un día vendrá. Debes estar maduro cuando venga, y sólo puedes alcanzar la madurez viviendo.
          Vive profundamente, vive totalmente, vive completamente, de modo que cuando la muerte llegue y llame a tu puerta, estés preparado, preparado como fruta madura para caer del árbol. Sopla un poco de brisa y la fruta cae; a veces, aunque no sople la brisa, la fruta cae por su propio peso y madurez. La muerte debería ser así. Y uno tiene que prepararse para ella viviendo".

Osho, El juego de la vida