7 dic. 2008

Y la felicidad está siempre en el aquí-ahora. La felicidad es algo que pertenece al presente

Durante los últimos diez días, me he sentido tremendamente feliz. El mero hecho de ser yo mismo y la mera autoaceptación es fantástica. A veces esta increíble sensación de bienestar es transtornada por dos pensamientos. Primero: ¿durará esto? ¿Puedo mantener este sentimiento en el futuro? Y segundo: ¿Por qué he tenido que hacerme tan viejo antes de llegar a este punto? No puedo olvidar y todavía lamento todos aquellos años en los que no viví. Te ruego que expliques cómo puedo librarme de estos obstáculos a mi felicidad.

"La pregunta es de Swami Prem Dhyan. Cuando llegó, hace apenas seis meses, era una de las personas más desgraciadas con que me cruzado. ¡Y ha sido un milagro! ¡Ha cambiado totalmente! Ahora puedo decir exactamente lo contrario: "es una de las personas más felices que hay aquí".

Estas dos preguntas son algo natural, porque ahora va a marcharse, regresa. Aparece el miedo. ¿Será capaz de guardar esta felicidad que le ha sucedido? El futuro... Y la segunda pregunta: lamenta todos esos años vividos, pero que no vivió realmente, que se perdió. Pudo haber vivido esos años tan feliz como ahora se siente. El pasado...

Éstos son los dos peligros que hay que vigilar. Cada vez que te sientes tremendamente feliz, inmediatamente la mente comienza a tejer su tela de araña. Y los métodos de la mente son dos, porque la mente existe o en el pasado, o en el futuro. Inmediatamente dice: " fíjate, podías haber sido tan feliz durante toda tu vida". Ahora la mente te está distrayendo. Dile a la mente: "¿Qué importa? Estos veinte o treinta, o cincuenta años han pasado. Hayan sido vividos felizmente o infelizmente, han pasado: no importa". Por la mañana, cuando te despiertas, ¿qué importa si has tenido un sueño muy dulce o una pesadilla? ¿Qué importa? Al despertar por la mañana, ambos eran sueños. Y la noche acabó y ya no estás dormido. Cuando la mente dice: "fíjate, podrías haber sido tan feliz como ahora, siempre", la mente está creando un deseo absurdo. No puedes volver atrás, no puedes hacer nada en relación con el pasado, ha pasado y ha pasado para siempre, de forma irreversible. Piensa no más, aún en el caso de que hubieras sido feliz durante esos quince años, ¿qué importaría ahora? Feliz o infeliz, es sólo un recuerdo. De hecho, ¿qué importa ahora si tu pasado existió o no?...

El pasado no es sino memoria, pero la mente puede crear grandes problemas y al crear este embrollo te robará la felicidad que puedes tener ahora mismo. Dile simplemente a la mente: "He acabado con el pasado y me importa un pito el que fuera feliz o infeliz; se ha ido y se ha ido para siempre. El ahora es el único momento".

Si no haces caso de esta trampa, entonces la mente tiene otra trampa preparada para ti. Dirá: "Muy bien, el pasado ha pasado, pero el futuro... ¿qué me dices del futuro? Por lo menos puedes influir en el futuro. Todavía no ha sucedido. Puedes planificarlo. Y este espacio tan bello en el que ahora estás, ¿no te gustaría seguir en él por siempre jamás?". De nuevo aparecerá el deseo. No le digas que sí, porque va a alejarte del presente de la misma forma.

Y la felicidad está siempre en el aquí-ahora. La felicidad es algo que pertenece al presente. Ahora dile a la mente: "No me preocupa el futuro en absoluto, porque si puedo ser feliz ahora, en este instante, puedo ser feliz por siempre, porque el futuro nunca llega como futuro, siempre llega como presente. Y ahora conozco el secreto de ser feliz en el presente, de modo que ¿por qué preocuparse del futuro? El mañana no llegará como mañana, llegará como hoy. Y tengo la llave para abrir la puerta. Por lo menos en este momento soy feliz, y sé cómo ser feliz en este momento. Todos los momentos que lleguen llegarán siempre como este momento".

¿Te has dado cuenta? No hay diferencia entre un momento y otro momento. El tiempo es algo que está absolutamente más allá de cualquier discriminación. Siempre es puro ahora. Por lo que, cuidado. Éstas son las dos trampas de la mente. La mente no puede vivir sin infelicidad, de modo que la mente procura crear infelicidad para acabar con tu tranquilidad. Entonces se sentirá perfectamente feliz. Una vez que empiezas a sentir lástima por tu pasado --no importa por qué cosa sientas lástima--, si sientes lástima empiezas a estar triste, deprimido. Y cuando empiezas a preocuparte demasiado por tu futuro, te vuelves lleno de deseo, tenso, preocupado por si serás capaz de salir adelante o no, si serás capaz o no de negociarlo.

Entre estas dos piedras, el frágil momento del presente es aplastado, por lo que tienes que andar con mucho cuidado. Cuando uno es infeliz, puede ir menos alerta: uno no tiene nada que perder. Cuando uno es feliz, tiene que ir con mucho cuidado y con tiento; ahora puede perder un tesoro.

Y puede perderse en un segundo, en una décima de segundo. Un paso en falso y ya está. Y éstas son las dos direcciones en la que puedes perder tu tesoro...

Por esto, cuando tengas un pequeño tesoro que guardar, guárdalo. Y estos dos serán los ladrones: el pasado y el futuro. Vigila. Con esto basta, con vigilancia. Simplemente sacúdete de encima el sueño. Siempre que empieces a caer en la trampa, propínate un bofetón y recuerda...

Empieza a ir hacia el aquí, empieza a ir hacia el ahora. Y entonces sientes una felicidad tremenda, tanta, que empieza a rebosar, empieza a convertirse en tu clima, se convierte en una especie de nube a tu alrededor, por lo que todo el que se acerca a ti se llena de ella. Hasta los demás empezarán a tener parte en ella, a participar de ella.

Y cuanto más tengas, más te hundirá en el aquí-ahora, hasta que llega el momento en que ya no te queda espacio alguno para ti mismo. Sólo existe la felicidad; tú desapareces.

Pero vigila dos cosas: el pasado y el futuro..."

Osho, Dang, dang, doko dang. Charlas sobre el Zen
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