23 jun. 2010

La vida...cambia sin cesar

"Una historia zen dice así: había dos monasterios vecinos. Ambos monasterios tenían niños pequeños que hacían los mandados. Ambos niños solían ir al mercado a buscar cosas para los maestros, a veces hortalizas, a veces otras cosas. Los monasterios estaban enfrentados, pero a veces los niños actúan como niños. Olvidaban las doctrinas, se encontraban cuando iban a hacer sus mandados, se divertían y conversaban. En realidad tenían prohibido hacerlo: no debían conversar, porque los monasterios estaban enemistados.

Un día el niño del primer monasterio fue donde el maestro y dijo:

- Estoy desconcertado. Cuando iba al mercado, vi al niño del otro monasterio y le pregunté: "¿Dónde vas?". Me contestó: "Donde me lleve el viento", y no supe qué responder. Creó un acertijo.

El maestro repuso:

- Eso no está bien. Ningún integrante de nuestro monasterio, ni siquiera un sirviente, ha sido nunca derrotado por ninguno del otro. Debes ganar a ese muchacho. Mañana vuelve a preguntarle: "¿Dónde vas?", dirá: "Donde me lleve el viento", y entonces dile: "¿Y si el viento no sopla?".

El niño no pudo dormir en toda la noche. Procuró una y otra vez imaginar qué ocurriría al día siguiente; ensayó muchas veces. Él preguntaría, el otro respondería, y él daría su réplica.

Al día siguiente, esperó en el camino. El niño de al lado llegó, y él le preguntó:

- ¿Dónde vas?

- Donde me lleven mis pies.

De modo que no supo qué contestar. Su respuesta estaba fijada, y la realidad es impredecible. Regresó, muy triste, y le comentó al maestro:

- No se puede confiar en ese niño. Cambió y no supe qué decirle.

De modo que el maestro comentó:

- Mañana, cuando diga: "Donde me lleven mis pies", dile: "¿Y si te ocurriera algo y tuvieran que cortarte las piernas, qué?".

Otra vez no pudo dormir. Salió temprano a esperar en el camino, y cuando el otro llegó, le preguntó:

- ¿Dónde vas?

- A comprar hortalizas al mercado -fue la respuesta del niño.

Regresó muy perturbado, y le dijo al maestro:

- Con ese niño no se puede, no para de cambiar.

La vida es ese niño. Cambia sin cesar. La realidad no es un fenómeno fijo. Hay que estar presente ante ella en forma espontánea, sólo entonces responderás en forma real. Si tu respuesta está fijada de antemano, ya estás muerto, ya habrás errado. El mañana llegará, pero tú no estarás ahí; estarás en el ayer, en lo que ya pasó".

Osho, Un pájaro al viento. La sabiduría del zen
http://osho-maestro.blogspot.com/