26 abr. 2012

Es un hecho que amas a un hombre y odias al mismo hombre

     "No te preocupes por la perfección. Sustituye la palabra "perfección" por "totalidad".  No pienses en término de tener que ser perfecto, sino en términos de tener que ser total. La totalidad te dará una dimensión diferente. Éste es mi mensaje: sé total, olvídate de ser prefecto. Hagas lo que hagas, hazlo con totalidad, no perfectamente, sino con totalidad...
     Recuerda, el perfeccionista dice: "No te enfades".  Y ¿qué haces?  Te reprimes, te tragas tu rabia, te vas envenenando poco a poco... El enfado como un estallido de tanto en tanto tiene su razón de ser, tiene su belleza, es humano.  Una persona que no es capaz de enfadarse es una persona débil, no tiene coraje. Una persona que no es capaz de enfadarse tampoco es capaz de amar, porque para ambas cosas se necesita pasión... Una persona que no es capaz de odiar tampoco es capaz de amar, son inseparables. Su amor es un amor frío...
     Una persona que ha perdido la pasión está apagada, decaída, muerta, y siempre está enfadada. No puede expresarlo y se sigue reprimiendo... Puedes ver a cualquiera de tus mahatmas o santos y te darás cuenta de que están enfadados. Creen que han controlado su ira, pero ¿qué se puede hacer con una ira controlada? Lo único que puedes hacer es tragártela. ¿A dónde irá? Es tuya y forma parte de ti, sólo puede quedarse ahí sin expresar.
     Siempre que expresas ira te estás liberando de ella. Después del enfado puedes volver a sentir compasión; después del enfado pasa la tormenta y de nuevo sientes el silencio del amor. Entre el odio y el amor, la ira y la compasión, hay una cadencia. Si renuncias a una, la otra desaparece. Y la paradoja es que te tragas todo aquello a lo que renuncias. Pasa a formar parte de tu organismo...
     Cuando digo que sustituyas la perfección por totalidad, me refiero a que te enfades con totalidad. Sé la ira, la ira en estado puro. Tiene una belleza. El mundo sería mucho mejor si aceptáramos la ira como una parte del ser humano, como una parte en el juego de las polaridades. Oriente no existe sin Occidente, la noche no existe sin el día, y el verano no existe sin el invierno. Hay que aceptar la vida en su totalidad. Hay una cadencia, hay una polaridad...
     Fíjate en la vida. Si en la Tierra sólo hubiese hombres no habría música, si en la Tierra sólo hubiese mujeres no habría música. La música se produce entre dos polaridades: hombre y mujer, ying y yang, Shiva y Shakti.  Sólo las almas tensadas -entre dos polaridades- pueden hacer música.  Un hombre que puede enfadarse y estar totalmente enfadado, también podrá estar totalmente enamorado.
     Es otra cosa que hay que comprender: es un hecho que amas a un hombre y odias al mismo hombre. Amas y odias a la misma persona... Los amantes se pelean, son profundos enemigos. Cuando desaparece la lucha también desaparece el amor. El amor no puede existir sin lucha.
     Es una dinámica interna. Cuando amas a alguien quieres estar cerca de esa persona, quieres tener una relación de profunda intimidad. Pero luego también quieres separarte, alejarte. Después de comer quieres ayunar, sino te pondrías enfermo. Puedes amar y tener intimidad durante un período de tiempo determinado. No puedes estar comiendo las veinticuatro horas del día, como tampoco puedes amar...
   Cuando comas, disfrútalo totalmente. Pero luego necesitas ayunar de seis a ocho horas para volver a tener hambre. Lo mismo sucede con el amor. Cuando amas a alguien, te acercas a esa persona; comes de él y él come de ti, los dos participáis en el ser del otro. Te acercas cada vez más, hasta que llega un punto en el que no es posible acercarse más. Entonces, empieza el proceso inverso: tienes que alejarte para volverte a acercar, tienes que ayunar para volver a comer...
     Amistad y soledad, ésa es la polaridad".

Osho, La revolución. Sobre la poesía y las canciones de Kabir
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