19 sept. 2012

Lo fundamental que tienes que entender es que tú no eres la mente: ni la brillante ni la oscura

Amado Osho:
A veces, cuando surgen los lados oscuros de mi mente, me dan mucho miedo. Me cuesta mucho aceptar que simplemente son el polo opuesto de los luminosos. Me siento sucio y culpable, y no me siento digno de sentarme contigo en Tu inmaculada presencia.
Quiero enfrentar todas las facetas de mi mente y aceptarlas porque suelo oírte decir que la aceptación es la condición para trascender la mente.
¿Puedes, por favor, hablar de la aceptación?
     
     Lo fundamental que tienes que entender es que tú no eres la mente: ni la brillante ni la oscura. Si te identificas con la parte hermosa, entonces es imposible desidentificarte de la parte desagradable; son las dos caras de la misma moneda. Puedes quedarte con todo o puedes deshacerte de ello, pero no puedes dividirlo.
     Y toda la ansiedad del ser humano surge porque quiere elegir lo que parece hermoso y brillante; quiere elegir todos los rebordes dorados y dejar atrás la nube oscura. Pero no sabe que los rebordes dorados no pueden existir sin la nube oscura. La nube oscura es el trasfondo, absolutamente necesario para que surjan los rebordes dorados.
     Elegir es ansiedad.
     Elegir es crearte problemas.
     Permanecer sin elección significa que la mente está allí y tiene un lado oscuro y otro lado luminoso; ¿y qué? ¿Qué tiene eso que ver contigo? ¿Por qué preocuparte por ello?
     En el momento en  que no eliges, toda preocupación desaparece. Surge una gran aceptación, y así es como tiene que estar la mente, esa es la naturaleza de la mente; y no es tu problema, porque tú no eres la mente...
     Estás separado, totalmente separado.
     Sólo eres un testigo y nada más.
     Pero estás siendo un observador que se identifica con cualquier cosa que le resulta agradable y se olvida de que lo desagradable vendrá detrás como una sombra...
     Pero tú eres el que ha provocado todos los problemas. Cayendo de la posición del testigo, te identificas... Ésta es la caída real: la caída de ser un testigo a identificarse con algo y perder la observación.
     Inténtalo de vez en cuando: deja que la mente sea lo que es. Recuerda que no eres ella. Y te vas a llevar una gran sorpresa. A medida que te identificas menos, la mente empieza a perder poder, porque su poder procede de tu identificación; te chupa la sangre. Pero cuando comienzas a sentirte alejado y desvinculado, la mente empieza a disminuir.
     El día que dejas completamente de identificarte con la mente, incluso por un momento, hay una revelación: la mente simplemente muere; ya no está allí. Antes estaba tan llena, era tan continua --día tras día, dormido, despierto, siempre estaba allí--  y de repente ya no está. Miras a tu alrededor y encuentras un vacío, una nada...
     La mente sólo es una procesión de pensamientos que pasan ante ti en la pantalla cerebral. Eres un observador. Pero empiezas a identificarte con las cosas hermosas: son los sobornos. Y una vez que te identificas con las cosas hermosas también estás atrapado en las cosas desagradables, porque la mente no puede existir sin dualidad.
     La conciencia no puede existir con dualidad, y la mente no puede existir sin dualidad.
     La conciencia es no dual y la mente es dual.
     Así, pues, simplemente observa. No te estoy dando cualquier solución, te estoy dando la solución.
     Simplemente retírate un poco hacia atrás y observa.
     Crea una distancia entre tú y tu mente.
     Sea algo bueno, hermoso, delicioso, algo de lo que te gustaría disfrutar más de cerca, o sea algo feo, quédate tan lejos como puedas.  Míralo de la misma forma que miras una película...
     Puedes identificarte con cualquier cosa. La gente se identifica con otras personas, y eso les crea dolor y miseria. Se identifican con cosas, y después se sienten miserables si esas cosas les faltan.
     La identificación es la causa raíz de tu miseria.
     Y cada identificación es una identificación con la mente.
     Quédate a un lado, deja pasar la mente".

Osho, Más allá de la psicología
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