10 sept. 2012

Todo lo que hace un hombre dormido está mal

     "El hombre está dormido, y cuando un hombre está dormido la cuestión no es saber qué debería hacer y qué no. La cuestión es que hay que despertarlo, tiene que despertar.
     Y recuerda que despertar no es una cuestión de hacer el bien y evitar el mal, de cometer un pecado o una acción virtuosa.
     El sueño del hombre no es un sueño corriente. Camina, habla, hace cosas, pero todo lo hace dormido. Por eso, cuando digo que el hombre está dormido, me refiero a estar dormido metafísicamente, espiritualmente. No se conoce ni sabe nada de sí mismo.
     Su centro más profundo está a oscuras, pero a nadie le ha interesado que esté despierto, ni a la sociedad, ni a las religiones, ni a sus padres, ni a las culturas, ni a las civilizaciones. Lo único que les interesa es que haga cosas que a ellos les resulten cómodas, adecuadas.
     Te recompensan, te hacen respetable y te animan a ser más ambicioso: si sigues haciendo lo correcto, serás recompensado generosamente en la otra vida, pero si haces lo incorrecto, recibirás un enorme castigo...
     A mí no me interesa en absoluto lo que hagas, porque una persona que está dormida, haga lo que haga, lo hará mal.
     Voy a repetirlo: todo lo que hace un hombre dormido está mal. Puede hacer buenos actos: ser caritativo con los pobres, abrir hospitales, colegios, universidades; educar a la gente, hacer donaciones para todas las causas, ayudar en todas las catástrofes naturales, pero insisto en que todo lo que haga estará mal, porque está dormido. No puede hacer el bien. Nunca ha sido posible hacer el bien si estás dormido...
     Tú me preguntas qué quiero que haga el hombre.  Lo primero es que reconozca que está dormido, porque mientras no lo haga y no se dé cuenta de que está dormido, no hay ninguna posibilidad de despertarlo. ¿Acaso puedes despertar a alguien que cree que está despierto?  ¡Te dará una bofetada!  "¡Déjate de tonterías, estoy despierto! ¿Qué estás haciendo?".  Primero tienes que reconocerlo, tiene que haber un reconocimiento.
     Siempre me ha gustado esta historia:
     Una noche de luna llena unos amigos se emborracharon. Era una noche tan hermosa que querían disfrutar de ella, bebieron tanto como pudieron y se fueron al precioso río. Los barqueros ya no estaban y habían dejado sus barcos atados en la orilla. En mitad de la noche, la luna llena brillaba sobre sus cabezas; parecía que estaban en un lugar salido de un cuento de hadas.
     Al ver los barcos, los amigos dijeron: "Estaría bien irnos en barco por el río. ¡Mira! La luna se refleja en el agua y cuando un animal o un pato vuela por encima de ella o se zambulle, el agua se pone de color plateado, y la luna se extiende por todo el río".
     Sólo estaban un poco despiertos, como acostumbra a estar el ser humano; en un noventa y nueve por ciento estaban borrachos. Se subieron al barco, sujetaron los remos y empezaron a surcar el río. Los que estaban sentados mirándoles, les dijeron: "Id más de prisa, es precioso. No vayáis tan despacio, id tomando velocidad".  Los remeros, que cada vez hacían más esfuerzo, empezaban a sudar.
     A medida que se acercaba el amanecer, se levantó un viento frío que hizo que se les despejara la cabeza.
     - Debemos de habernos alejado varios kilómetros de donde estábamos -dijo uno de ellos-.  Alguien debería bajarse para ver dónde estamos, para que podamos volver a casa. Pronto saldrá el sol y tendremos que regresar o el barquero al que le hemos cogido el barco sin preguntar empezará a protestar.
     Uno de los hombres se bajó y empezó a reírse sin parar.
     - ¿De qué te ríes?- le preguntaron.
     - Bajaos, y vosotros también os reiréis -contestó.
     Se bajaron y todos empezaron a reír porque  ¡habían olvidado desatar el barco!  Habían estado remando toda la noche tratando de ir más rápido sin moverse del sitio. Ni un centímetro. El barco estaba atado a la orilla, con un candado.
     Esta historia nos dice cómo es el ser humano".

Osho, La magia de ser tú mismo
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