4 dic. 2012

Puedes reírte muy fácilmente de los actos ridículos de los demás, pero ¿te has reído alguna vez de ti mismo?

     "Hay que empezar observando el cuerpo caminando, sentándose, yendo a la cama, comiendo. Se debería empezar desde lo más tangible, porque es más fácil, y después ir hacia experiencias más sutiles. Empezar entonces a observar los pensamientos, y cuando se es un experto observando pensamientos, entonces empezar a observar los sentimientos. Después de sentir que puedes observar tus sentimientos, entonces deberías empezar a observar tus estados de ánimo, que son aún más sutiles que tus sentimientos y más vagos...
     Observar es un proceso eterno; siempre se va más y más profundo, pero nunca se llega a un final donde poder decir: "Ya lo tengo". De hecho, cuanto más profundo vas, más te das cuenta que has entrado en un proceso que es eterno, sin comienzo ni final.
     Pero la gente sólo observa a los demás, nunca se preocupa de observarse a sí misma. Todo el mundo observa --y esa es la observación más superficial-- lo que están haciendo los demás, lo que llevan puesto, su forma de mirar, etc. Todo el mundo observa; la observación no es nada nuevo en tu vida. Sólo hay que hacerla más profunda, apartarla de los demás y dirigirla hacia tus propios sentimientos, pensamientos, estados de ánimo y, finalmente,  hacia el propio observador...
     La gente es muy observadora de los demás.
     Dos polacos salieron para dar un paseo, cuando de pronto empezó a llover.
     - De prisa -dijo uno-,  abre tu paraguas.
     - No va a servir de nada  -dijo su amigo-, mi paraguas está lleno de agujeros.
     - ¿Entonces por qué lo has traído?
     - No pensé que llovería.
     Puedes reírte muy fácilmente de los actos ridículos de los demás, pero ¿te has reído alguna vez de ti mismo? ¿Te has sorprendido alguna vez a ti mismo haciendo algo ridículo?  No, tú te mantienes completamente fuera de la auto-observación; toda tu observación es sobre los demás, y eso no sirve de ninguna ayuda.
     Utiliza la energía de la observación para transformar tu ser. Te proporcionará una dicha como no puedes ni siquiera soñar.  Es un proceso simple, pero una vez empieces a utilizarlo en ti mismo, se convertirá en una meditación".

Osho, Meditación. La primera y última libertad
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