22 jul. 2013

La meditación es...para todo el mundo; sin ninguna excepción

     "Un amigo ha preguntado: "Seguramente la meditación sea para místicos. ¿Por qué la propones tú para la gente ordinaria y sus hijos?"
     Primero, yo nunca me he cruzado con una persona ordinaria; ellas no existen. Han sido creadas sólo por la gente egoísta. El egoísta tiene que crear lo ordinario; esa es la única forma en que el ego puede existir, mantenerse. No hay ni un solo ser humano que sea ordinario, porque cada ser humano es único. Cada ser humano es creado por Dios, ¿cómo podría ser ordinario? Dios nunca crea lo ordinario...
     Tú dices: "Seguramente la meditación sea para los místicos". Es para los místicos, seguramente, pero todo el mundo es un místico de nacimiento; porque todo el mundo lleva un gran misterio dentro de él, que tiene que ser descubierto; todo el mundo lleva un gran potencial, que tiene que realizarse... ¿A qué te refieres cuando dices místico? Místico es aquel que está intentando descubrir el misterio de su vida, que se adentra en lo desconocido, que se aventura en lo inexplorado, cuya vida es una vida de aventura, de exploración.
     Pero todos los niños empiezan de esa manera; con asombro, con sorpresa, con una gran interrogación en su corazón. Todos los niños son místicos. En alguna parte de tu así llamado crecimiento, pierdes contacto con tu posibilidad interior de ser un místico y te conviertes en un negociante o en un tendero o en un recaudador, o en un ministro. Te conviertes en otra cosa. Y empiezas a pensar que tú eres eso. Y cuando tú lo crees, así es.
     Mi tarea aquí es destruir tus nociones erróneas acerca de ti mismo y liberar tu misticismo. La meditación es una forma de liberar el misticismo, y además es para todo el mundo; sin ninguna excepción, no conoce excepciones.
     "Seguramente, la meditación sea para los místicos. ¿Por qué la propones tú para la gente ordinaria y sus hijos?". No hay nadie ordinario, y los niños son los más capaces. Ellos son místicos naturales...
     Si le enseñas a un niño meditación, no lo estás adoctrinando. No le dices que tiene que creer en algo, simplemente lo invitas a un experimento de no pensamiento. El no pensamiento no es una doctrina; es una experiencia.
     La meditación es un camino para ir dentro de nosotros mismos hasta esa profundidad en la que no existen los pensamientos así que no es adoctrinamiento. No es enseñarte nada; de hecho, es simplemente darte a conocer tu capacidad de estar sin pensamiento, de estar sin mente. Y el mejor momento es cuando el niño todavía no ha sido corrompido".

Osho, Aprender a silenciar la mente
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