5 ago. 2013

¿Has tomado en consideración los momentos felices, las alegrías, las satisfacciones, los vislumbres dichosos?

     "Las insatisfacciones las sientes, las desdichas las sientes, los dolores los sientes. Siempre que sufres, te vuelves el sufrimiento. Por eso toda la vida se vuelve un infierno. Nunca has sentido lo positivo; siempre has sentido lo negativo. La vida no es tan desdichada como la hemos hecho; la desdicha es nuestra interpretación. Un Buda es feliz aquí y ahora, en esta misma vida. Un Krishna está bailando y tocando la flauta. En esta misma vida aquí y ahora, en la que somos desdichados, Krishna está bailando. La vida no es ni dicha ni desdicha. La dicha y la desdicha son nuestras interpretaciones, nuestras actitudes, nuestros enfoques, cómo nos la tomamos. Es tu mente: cómo se toma la vida.
     Recuerda y analiza tu propia vida. ¿Has tomado en consideración los momentos felices, las alegrías, las satisfacciones, los vislumbres dichosos? No los has tenido nada en cuenta, pero has tenido muy en cuenta tu dolor, tu sufrimiento, tu desdicha, y sigues acumulando. Eres un infierno acumulado, y esto es tu propia elección. Nadie más te está forzando a estar en este infierno; es tu propia elección. La mente toma lo negativo, lo acumula y se vuelve negativa ella misma. Y entonces es una desdicha que se perpetúa a sí misma. Cuanto más cosas negativas tienes en la mente, más negativo te vuelves, y más cosas negativas se acumulan. Lo similar atrae a lo similar, y esto ha sido así durante vidas y vidas. Te lo pierdes todo debido a tu enfoque negativo...
     En cualquier cosa en que encuentres satisfacción, en el acto que sea, cristalízala... ¡En lo que sea!  No hay condiciones: ¡en lo que sea!  Ves a un amigo y te sientes feliz; te reúnes con la persona a la que amas y te sientes feliz: cristaliza esto. Sé feliz en ese momento, y convierte esa felicidad en una puerta. Entonces estás cambiando la mente, y empezarás a acumular felicidad. Tu mente se volverá positiva, y el mismo mundo parecerá diferente...
     Tú sigues intentando cambiar el mundo y, hagas lo que hagas, el mundo seguirá siendo el mismo porque tú sigues siendo el mismo. Puedes conseguir una casa más grande, puedes conseguir un coche más grande, puedes conseguir una esposa más guapa o un marido más guapo, pero nada cambiará. La casa más grande no será más grande. La esposa guapa o el marido guapo ya no serán guapos. El coche más grande seguirá siendo el pequeño porque tú eres el mismo. Tu mente, tu enfoque, tu manera de ver son  son los mismos. Sigues cambiando las cosas sin cambiarte a ti mismo. De modo que una persona desdichada abandona una cabaña, y se va a vivir a un palacio, pero la persona desdichada sigue siendo la misma. Era desdichada en una cabaña; ahora será desdichada en un palacio...
     Sigues llevando tu desdicha contigo, y vayas a donde vayas estarás contigo mismo... Sólo puede haber un cambio, sólo una revolución, sólo una mutación, y es que tu mente cambie de lo negativo a lo positivo. Si tu perspectiva está enfocada en la desdicha, vives en el infierno; si tu perspectiva está enfocada en la felicidad, el infierno mismo se vuelve el cielo...
     Desde mañana por la mañana, durante todo el día, recuerda esto: siempre que sientas algo hermoso, satisfactorio, algo dichoso --y hay muchos momentos en un día de veinticuatro horas--, sé consciente de ello. Hay muchos momentos en los que el cielo está cerca de ti, pero estás tan apegado e involucrado con el infierno que te lo sigues perdiendo. Sale el sol, las flores se abren, los pájaros cantan y la brisa sopla entre los árboles. ¡Está sucediendo! Un niño pequeño te mira con ojos inocentes y una sutil sensación de felicidad entra en ti; o alguien sonríe y te sientes dichoso.
     Mira alrededor, y trata de encontrar lo dichoso;  llénate de ello. En ese momento, olvídate de todo. Llénate de ello, saboréalo, y permite que le suceda a todo tu ser. Sé uno con ello. Su fragancia te seguirá. Seguirá resonando dentro de ti todo el día, y esa resonancia, la sensación de eco, te ayudará a ser más positivo".

Osho, El Libro de los Secretos
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