29 dic. 2014

La ira es energía; al evaporarse se convierte en compasión. Es la misma energía. Mediante la observación la ira se ha ido.

          "El iluminado está "fuera de su mente", pero la controla por completo. Sólo su lucidez es suficiente. Si observas todo minuciosamente, tendrás una pequeña experiencia de persona iluminada; no la experiencia completa, pero sí podrás probar su sabor. Si observas tu enfado minuciosamente, desaparece. Si sientes una urgencia sexual, obsérvala con cuidado y desaparecerá.
          Si al observar las cosas se evaporan, ¿qué sucederá con la persona que siempre está por encima de la mente, sencillamente consciente de toda ella? Todas esas cosas que te gustaría desechar se evaporan. Y recuerda, todas tienen energía. La ira es energía; al evaporarse se convierte en compasión. Es la misma energía. Mediante la observación la ira se ha ido, era la forma que rodeaba a la energía, pero esta permanece. Ahora la energía de la ira es compasión. Cuando el sexo desaparece, la enorme energía del amor queda. Y cada cosa desagradable que desaparece en tu mente deja un gran tesoro tras sí...
          Hay una ley intrínseca: los pensamientos no tienen vida propia. Son parásitos y viven de la identificación con ellos. Cuando dices: "Estoy enfadado", conviertes la energía de la vida en enfado, porque te has identificado con esa emoción. Pero cuando dices: "Estoy observando el enfado proyectándose en la pantalla de la mente dentro de mí", ya no le das vida ni energía. Podrás ver que, al no identificarte con el enfado, este resulta inofensivo. No te afecta ni te cambia. Está absolutamente vacío y muerto. Pasará de largo y dejará el cielo claro y la pantalla de la mente vacía.
          Lentamente comienzas a salir de tus pensamientos. Es el proceso completo de observación y testimonio..., ya no te identificas con tus pensamientos. Sencillamente te mantienes aparte, indiferente, como si fueran los pensamientos de cualquier otro. Has roto tus conexiones con ellos. Sólo entonces puedes observarlos.
          La observación requiere tomar distancia. Si te identificas con lo que ves no la hay. Es como si te colocaras demasiado cerca del espejo: no puedes ver tu rostro. Se requiere cierta distancia para ver tu rostro en él.
          Si los pensamientos están muy cerca de ti, no puedes observarlos. Te impresionan y te hieren: el enfado hace que te enfades, la codicia, codiciar, y la lujuria, ser lujurioso; porque no te distancias en lo más mínimo.  Estás tan cerca de ellos que te ves obligado a pensar que tú y tus pensamientos sois uno.
          La observación destruye esta unidad y crea una separación. Mientras más observas, mayor es la distancia. A mayor distancia, menos energía toman de ti tus pensamientos. Y no tienen otra fuente de energía. Pronto comenzarán a morir y desaparecerán. En esos momentos tendrás los primeros destellos de la no mente".

OSHO, El libro de la comprensión. Trazando tu propio camino hacia la libertad
http://osho-maestro.blogspot.com/