26 dic. 2014

Mi empeño es que tengáis la dignidad de ser un maestro.

          "Para mí, el discípulo sólo es el principio del maestro. Mi empeño es que tengáis la dignidad de ser un maestro. Hasta que cada uno de mis sannyasins no sea un maestro para sí mismo, seguirá teniendo todo tipo de esclavitudes, conscientes o inconscientes.
          Nadie ha intentado devolver al hombre su dignidad en toda la historia de la humanidad...
          Me gustaría que te olvidases de todo lo que tiene que ver con el crecimiento espiritual. Olvídate de las metas espirituales. La existencia no tiene una meta; es simplemente la naturaleza juguetona de la energía, no va a ninguna parte. Regocíjate en ese baile, participa en ese baile, y sobre ti lloverán flores de inmensa dicha.
          Nadie tiene que guiarte ni salvarte. Los fines de esas personas son sutilmente egoístas. Hasta ahora han dominado a la humanidad, y podemos ver los resultados en todo el mundo: nada más que desgracias. La gente sigue viviendo porque no puede hacer otra cosa. Sigue arrastrándose sabiendo perfectamente que al final está la tumba. Esperando, soñando, imaginando, pero sin vivir.
          Yo te enseño a vivir, y la vida es aquí y ahora.
          Siempre es aquí y ahora, y el paraíso no existirá hasta que no te sumerjas en la vida en todas sus dimensiones y todos sus colores. Esta danza absoluta es lo único que existe.
          La gente va cambiando de ilusiones. Cuando eran jóvenes, tenían la ilusión del amor, pensaban que el amor quizá abriera las puertas de todos los misterios. Y las abre, pero no de los misterios, sino de las desgracias. Otros van detrás del dinero. Cuando a Henry Ford le preguntaron: "Has ganado más dinero que el resto de la humanidad. ¿Cómo se siente uno allí arriba?". Él respondió: "Totalmente frustrado, porque en la cima no hay nada. Lo único que he aprendido en mi vida es a subir escaleras. Seguía subiendo esperando encontrar la plenitud en el siguiente tramo...pero la plenitud no llega nunca".
          Yo mantengo que cuando las personas acaban con sus esperanzas mundanas, sus ilusiones y sus sueños, empiezan a tener esperanzas en el crecimiento espiritual, en Dios y en el paraíso. Se trata de las mismas personas y la misma mente que no ha aprendido nada de nada.
          Hasta que no te desilusiones por completo  --y esto significa no pensar en el mañana--, no conocerás la verdad pura de la existencia, que sólo existe en este momento, no estarás en sintonía con ella. Siempre estás huyendo, posponiendo, escapando, siempre estás en movimiento.
          Es hora de que pierdas completamente la ilusión tanto por las ilusiones mundanas como por las ultramundanas, por el amor, por el dinero, por la iluminación. Sé simplemente lo que eres, y habrás llegado a casa.
          En realidad, nunca te has ido. Siempre has estado aquí".

Osho, Creer en lo imposible antes del desayuno. La experiencia de la auténtica realidad
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