21 ene. 2017

Rechazas todas las invitaciones a la felicidad.

"El hombre de negocios es quien se ocupa en cosas insignificantes, quien se ocupa de lo trivial, quien se ocupa de lo externo, quien se ocupa de cosas, mercancías, pero no de sí mismo. Se ha olvidado por completo de él mismo, está perdido en el mundo. Piensa en dinero, en posesiones, pero nunca en la conciencia, porque la conciencia no es una mercancía, no puede ser vendida ni comprada, no sirve de nada. Hombre de negocios es quien  es utilitarista; la poesía no significa nada, la religión no significa nada,  Dios no significa nada, porque no pueden ser convertidos en bienes transables, no puedes ganar dinero con ellos...

El hombre de negocios... no puede amar, porque el amor es el fenómeno más antidinero del mundo.
El amor tiene que ver con ser. El amor es compartir, dar; no sólo lo que posees, sino lo que eres...

Al hombre de negocios no le interesan Dios, la poesía, la oración, el amor, la belleza, la bondad; no le interesa el éxtasis...

Un hombre de negocios posterga para el futuro: "Trabaja aquí y ahora. ¡Ten una cuenta de banco, luego descansa y disfruta!". Pero eso nunca llega, no puede llegar... Siempre piensa en el futuro, posterga el goce. Recuerda, el hombre religioso disfruta del aquí y el ahora... El cielo del hombre religioso es aquí y ahora, en este preciso instante. Lo disfruta, no lo posterga, porque nadie conoce el futuro. Para ser exacto, no hay futuro, sólo el presente existe...

La invitación llega a diario, golpea a tu puerta cada día; para decirlo con exactitud, a cada momento. Pero dices: "Excúsame, debo hacer muchas otras cosas, después voy".  Gozo, felicidad, beatitud, descanso; no, no son para el tipo de hombre de negocios; él tiene muchas cosas que hacer antes de poder descansar... El hombre de negocios nunca tiene tiempo para sí; no tiene tiempo para gozar, para meditar, para amar. Siempre tiene prisa...

¿Tú también estás ocupado? Entonces eres un hombre de negocios. ¿O tienes tiempo para perder, para meditar, para estar aquí y ahora, para cantar y para bailar; o para no hacer nada, simplemente tenderte bajo un árbol y gozar de la existencia? ¿Te parece estúpido? Entonces eres un hombre de negocios y no eres religioso...

La vida te invita al éxtasis y rechazas la invitación, y después dices: "Sufro"; después dices: "Me rechazan"; después dices: "¿Por qué hay tanto dolor en la vida?  Rechazas todas las invitaciones a la felicidad.

Los árboles te invitan, la luna te invita, las nubes te invitan, el río te invita. Toda la existencia te invita desde todos lados, pero dices: "Excúsame"...

¡Deshazte de la mente de hombre de negocios!  Si no lo haces, así como ya te perdiste a muchos Budas, seguirás perdiéndotelos una y otra vez...

Mírate a ti mismo, porque de cien personas, noventa y nueve son hombres de negocios; hay muchas posibilidades de que tú lo seas".

Osho, La semilla de la mostaza
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