27 ago. 2008

No hay separación entre el amor divino y el amor humano

"El sexo y la superconciencia son la misma energía. La serpiente y el salvador no son dos. Hay un vínculo entre lo más alto y lo más bajo. Hay una secuencia que conduce de uno a otro: un camino de vida, un camino de amor, natural e inevitable como la forma en que crece un árbol.

¿Has visto alguna vez crecer a un árbol, cómo busca a tientas y crece hacia arriba...? ¿Qué método sigue? De la semilla surge el brote, y después, poco a poco, empieza a crecer hacia arriba. Viene de lo profundo de la tierra, y entonces empieza a elevarse hacia el cielo, de la raíz al tronco, y la rama y la hoja y la flor y el fruto... Esto es lo que ocurre también con tu árbol de la vida.

No hay distinción entre lo sagrado y lo profano.

No hay separación entre el amor divino y el amor humano, palabra de cuatro letras. Es una continuidad. Tu amor y el amor divino son dos extremos del mismo fenómeno, de la misma energía. Tu amor está demasiado embarrado, cierto; demasiado lleno de muchas otras cosas como odio, ira, celos y posesividad, cierto. Pero sigue siendo oro
-mezclado con barro-, sigue siendo oro. Tienes que pasar a través del fuego, y todo lo que no sea oro se irá, y sólo quedará el oro.

Acéptate, porque sólo mediante la aceptación, es posible la transformación. Si empiezas a sentirte culpable, te volverás represivo".

Osho, Tantra. El camino de la aceptación
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