21 ene. 2011

Si puedes causar un dolor de cabeza también puedes causar un cáncer

"La gente proyecta. Una vez vino un hombre. Vino con una bolsa. Yo no sabía lo que había en la bolsa. Me tocó los pies y la bolsa estaba en su mano, así que la bolsa también tocó mis pies. Yo pensé que fue algo accidental, pero resulta que el hombre llevaba en la bolsa una botella con agua, y no fue accidental. Él quería que mis pies tocaran la botella, pero yo no me di cuenta de lo que estaba haciendo. Unos días más tarde volvió y me dio las gracias, y estaba muy agradecido. Me dijo: Tú has curado mi enfermedad. Yo le pregunté: ¿Qué enfermedad? No sé de qué enfermedad me hablas. Entonces él me contó: Durante muchos años he sufrido intensos dolores de cabeza, una especie de jaquecas, y la última vez que vine traje una botella de agua que hice que tocara tus pies. El caso es que yo he estado bebiendo del agua de la botella que tú tocaste durante unos días y el dolor de cabeza ha desaparecido por completo.

¿Qué puedo hacer ahora? Si le digo que se trata simplemente de su propia magia, que ha sido él quien lo ha hecho, que en realidad es una autohipnosis, puede que los dolores de cabeza regresen; tú siempre estás creyendo en alguien porque no puedes creer en ti mismo... Ese hombre estaba curado. En primer lugar, él mismo debe haber causado su dolor de cabeza; porque un verdadero dolor de cabeza por causas físicas no se puede curar así, sólo un dolor de cabeza falso, psicológico; en primer lugar el dolor de cabeza era una hipnosis; en segundo lugar, él lo ha curado. Pero este hombre es peligroso, porque si puedes causar un dolor de cabeza también puedes causar un cáncer. Proyectas cosas...

En cierta ocasión un conocido se quedó a pasar la noche en mi casa y dormimos en la misma habitación. Por la noche debo haber ido al servicio y él debía estar muy adormecido, medio dormido y medio despierto. Entonces miró a mi cama y vio que no había nadie. Luego debió haberse quedado dormido durante unos segundos. Y cuando regresé a la cama volvió a mirar otra vez. ¡Yo estaba ahí! Así que pensó que yo había desaparecido durante unos segundos. Saltó de la cama, me agarró de las piernas y dijo: Yo sé que tú has hecho el milagro; pero dime, ¿cómo lo has hecho? Ahora nunca me separaré de ti. ¡Tú eres el verdadero maestro! Así que le dije: Está bien. Nunca te separarás de mí; pero por lo menos déjame también opinar a mí si me gustaría que tú estuvieras siempre conmigo o no; porque tú por lo visto eres tonto. Pero el hombre dijo: No, no intentes escapar. No voy a separarme de ti. He visto el milagro: es justo lo que esperaba. Me había dicho a mí mismo que elegiría el maestro que pudiera desaparecer. Y tú lo has hecho. ¡Lo he visto con mis propios ojos!.

La mente es un juego muy sutil. Puedes oir cosas que no estoy diciendo; puedes creer que estoy haciendo cosas que yo no estoy haciendo; te puedes engañar a ti mismo. Tú te autoengañas...

Siempre habrá babas, siempre, porque hay tontos, y los tontos los necesitan, satisfacen una necesidad especial.

¿Qué hacer entonces? Sólo puedes hacer una cosa. Deja que la necesidad desaparezca de tu interior. No proyectes. No permitas que las creencias se establezcan en tu mente. Limpia la mente cada día, como uno limpia la casa; el polvo se está posando durante todo el día, lo limpias por la tarde, y de nuevo por la mañana. Por la noche no has hecho nada, pero el polvo también se posa por la noche, así que por la mañana vuelves a limpiar. Limpia tu mente continuamente de creencias, conceptos, teorías, ideas, ideologías, filosofías, doctrinas y escrituras. Tú simplemente limpia tu mente de la verborrea e intenta mirar a la realidad sin una mente dentro. Tan solo mira, una mirada pura, un mirar desnudo".

Osho, Zen. La hierba crece sola
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