14 may. 2011

Toda mi enseñanza es: abandona todos esos esfuerzos estúpidos por llegar a ser especial, extraordinario

"Aniruddha ha escrito una pregunta diciendo que cuando vino aquí pensaba que yo era inmenso, especial, extraordinario. Ahora dice: "Al vivir aquí contigo tantos días, me pareces corriente, como cualquier otro hombre. Así que ¿a qué viene tanto jaleo?".

Yo no tengo ninguna obligación de cumplir tus exigencias. Soy simplemente como soy, absolutamente corriente. La realidad es corriente. La rosa es una rosa, la roca es una roca, el río es un río. La realidad es absolutamente corriente, completamente corriente. Yo soy un hombre corriente. Entonces, ¿qué diferencia hay entre tú y yo? La diferencia es: yo celebro lo corriente que soy, tú no lo celebras... Yo le doy la bienvenida , estoy absolutamente dichoso con ser corriente; tú no lo estás... Soy completamente corriente, pero la diferencia es que yo lo estoy celebrando; no tengo ningún resentimiento, no tengo ninguna queja, no estoy tratando de llegar a ser alguien que no soy. Me he aceptado a mí mismo absolutamente; no quiero cambiar ni una sola cosa. En esta relajación, en esta aceptación, la celebración ha empezado a suceder en mí.

Aniruddha dice ahora que está en un aprieto. Ha creado él mismo este aprieto. Yo nunca le he dicho a nadie que soy especial. Ésa era tu idea, tu proyección. Y de hecho, ¿por qué pensaba Aniruddha que yo era especial? En el fondo, él quiere ser especial por eso se quedó aquí, al ver que "Aquí hay un hombre especial, así debe de haber algunos secretos para ser especial. Aprende de este hombre para que tú también llegues a ser especial, para que ya no seas corriente".

La gente condena mucho lo corriente. Yo le tengo un tremendo respeto, porque lo corriente es lo real...

Pero Aniruddha en el fondo debe de haber tenido el deseo de llegar a ser especial. La gente busca maestros para llegar a ser especial. La gente busca maestros debido a los deseos de sus egos. La búsqueda misma es ególatra...

Toda mi enseñanza es: abandona todos esos esfuerzos estúpidos por llegar a ser especial, extraordinario. Simplemente disfruta la realidad tal como es, estés donde estés, seas quien seas. Celébralo. Eso es lo que llamo oración, eso es lo que llamo ser religioso: celebrar el propio ser. Es un  regalo de Dios. Simplemente existir es más de lo que se podría pedir. Simplemente ser es el mayor milagro. ¿Qué milagro mayor puede suceder?".

Osho, El secreto de los secretos. Charlas sobre el secreto de la Flor Dorada
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