3 jun. 2013

Si eres padre tendrás que ser muy valiente para no interferir. Ábrele a tu hijo las puertas a mundos desconocidos para que pueda explorar

     "Si tienes un hijo, ¡tendrás que protegerlo de ti mismo! Protégelo de quienes puedan influir en él; hazlo al menos durante los siete primeros años. El niño es como una plantita muy frágil y delicada, bastaría un viento fuerte para destruirla, podría comérsela cualquier animal. Al rodearla con una cerca de alambre no pretendes aprisionarla sino protegerla. Cuando la planta haya crecido, tú retirarás la cerca.
     Protege al niño de cualquier influencia para que pueda seguir siendo él mismo; sólo durante los primeros siete años, pasado ese tiempo habrá arraigado, estará centrado, tendrá fuerza...
     Si consigues no corromper a un niño hasta los siete años, te sorprenderás cuando lo conozcas. Será más astuto que un zorro. Le brillarán los ojos, tendrá una mirada clara.  Y te darás cuenta de que tiene muchísima fuerza interior, más incluso que un adulto de setenta años, pues sus cimientos se tambalean. A medida que el adulto va sumando plantas al edificio, éste es cada vez más inestable.
     Las personas tienen más miedo a medida que envejecen. El que de joven era ateo, cuando se hace viejo empieza a creer en Dios ¿Por qué?...
     Si eres padre tendrás que ser muy valiente para no interferir. Ábrele a tu hijo las puertas a mundos desconocidos para que pueda explorar. Él no sabe lo que lleva dentro, nadie lo sabe. Tiene que avanzar a tientas en la oscuridad. No hagas que tema la oscuridad, no hagas que tema el fracaso, no hagas que tema lo desconocido. Apóyale. Cuando vaya de viaje hacia lo desconocido, apóyale, dale tu amor, dale tu bendición.
     No permitas que tus miedos le influyan".

Osho, Vivir peligrosamente en tiempos extraordinarios
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