25 nov. 2013

Si te sientes sofocado en este mundo, presionado por todos lados, y si sientes que nada va a pasar en este mundo, excepto la muerte, el deseo de buscar la verdad, a Dios o a lo que sea, surgirá

     "Hay una historia que me gustaría contarles sobre el jeque Farid, un místico sufí.
     Él se dirigía a tomar su baño matinal en un río. Un peregrino lo siguió y le preguntó: "Por favor, espera un minuto. Te ves tan lleno de lo divino, pero yo ni siquiera siento el deseo de eso. Te ves tan exaltado que sólo con verte he llegado a pensar que debe haber algo en ello. Eres tan feliz y dichoso y yo soy tan miserable, pero incluso el deseo de buscar lo divino no está ahí. ¿Qué debo hacer? ¿Cómo crear el deseo?".
     Farid miró al hombre y le dijo: "Ven conmigo. Voy a tomar mi baño matinal. Toma un baño conmigo en el río y tal vez, mientras te bañas, la respuesta puede aparecer. De lo contrario, nos veremos después del baño. Ven conmigo".
     El hombre se sorprendió un poco. El jeque Farid parecía estar ligeramente loco: ¿cómo iba a responderle mientras tomaba un baño? Pero nadie conoce los caminos de los místicos, y el hombre lo siguió. Ambos entraron en el río y cuando el peregrino se estaba bañando, Farid saltó sobre él y lo sumergió en el agua. El hombre empezó a sentirse inquieto. ¿Qué tipo de respuesta era esa? Al principio pensó que Farid estaba bromeando, pero pronto se volvió peligroso, ¡no quería soltarlo! El peregrino opuso una gran resistencia.
     Farid era muy fuerte y robusto y el peregrino era muy delgado, tal como suelen serlo. Pero cuando tu vida está en juego... Incluso ese hombre delgado consiguió soltarse de Farid, saltó sobre él y le dijo: "¿Eres un asesino? ¿Qué haces? Soy un hombre pobre. Simplemente he venido a preguntarte cómo puede surgir el deseo en mi corazón con el fin de buscar lo divino, y tú ibas a matarme".
     Farid le dijo: "Espera. Primero te haré unas preguntas. Cuando te estaba hundiendo en el agua, tú te estabas ahogando: ¿cuántos pensamientos estaban en tu mente?
     "¿Cuántos? Sólo uno: cómo salir de nuevo al aire para respirar", respondió el hombre.
     "¿Cuánto tiempo duró ese pensamiento?", le preguntó Farid.
     El hombre dijo: "No mucho tiempo, porque mi vida estaba en juego. Puedes darte el lujo de pensar cuando no hay nada en juego. Mi vida estaba en peligro: incluso ese pensamiento desapareció. Entonces, salir del río no era una idea, era todo mi ser".
     Farid dijo: "Tienes que entender. Esta es la respuesta. Si te sientes sofocado en este mundo, presionado por todos lados, y si sientes que nada va a pasar en este mundo, excepto la muerte, el deseo de buscar la verdad, a Dios o a lo que sea,  surgirá. Y eso tampoco durará mucho tiempo. Poco a poco ese deseo dejará de serlo y se convertirá en tu ser. La sed misma se convierte en tu ser".
     "Te he mostrado el camino", dijo Farid. "Ahora, puedes irte".

Osho, Palabras de fuego. Reflexiones sobre Jesús de Nazaret
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