12 sept. 2016

¿Por qué amas? ¿Para qué amas? El amor es un fin en sí mismo.

"Esta es la técnica del tantra para hacer el amor como una meditación.

Cuando te acarician,  siéntelo como si fuese la vida eterna.

Esta técnica se relaciona con el amor, porque el amor es lo más próximo que hay en tu vida donde puedas sentirte relajado. Si no puedes amar, no podrás relajarte. Si puedes relajarte, tu vida será amorosa.

Una persona tensa no puede amar. ¿Por qué? Una persona tensa siempre tiene un propósito en la vida. Puede ganar dinero, pero no puede amar porque el amor no es un propósito. El amor no es una mercancía. No puedes acumularlo, no puedes tener un saldo a tu favor en tu cuenta bancaria; no puedes reforzar tu ego con él. En realidad, el amor es el acto más absurdo porque no tiene ningún sentido y ningún propósito más allá de él mismo. Existe por el hecho de existir, por nada más.

Cuando ganas dinero, es para hacer algo, es un medio. Cuando construyes una casa, es para vivir en ella, es un medio. Pero el amor no es un medio. ¿Por qué amas? ¿Para qué amas? El amor es un fin en sí mismo. Por eso, una mente calculadora,  lógica, que piensa en términos de propósitos, no puede amar. Una mente con propósitos siempre estará en tensión, porque sólo pueden satisfacerse en el futuro, no aquí y ahora. Si construyes una casa, no puedes vivir en ella ahora mismo, primero tendrás que terminarla. En el futuro podrás hacerlo, pero ahora no. Si ganas dinero, en el futuro tendrás un saldo en tu cuenta, pero ahora no. Los medios son el presente, pero los fines llegarán en el futuro.

El amor siempre es en el presente; no tiene futuro. Por eso es muy próximo a la meditación. Y por eso la muerte también lo es, porque la muerte siempre es aquí y ahora, nunca ocurre en el futuro. ¿Cómo puedes morirte en el futuro? Sólo podrás hacerlo en el presente. Nadie ha muerto en el futuro. Es imposible. Y tampoco puedes morirte en el pasado... La muerte ocurre siempre en el presente. La muerte, el amor y la meditación ocurren en el presente. Si tienes miedo a morir, no podrás amar. Si tienes miedo a amar, no podrás meditar. Si tienes miedo a meditar, habrás desperdiciado tu vida. No digo que la desperdicies en el sentido de lograr un propósito, sino en el sentido de que nunca sentirás dicha en tu vida. Habrá sido inútil.

Aunque la conexión entre el amor, la meditación y la muerte te parezca extraña, ¡no lo es!  Son experiencias parecidas. Si puedes adentrarte en una, podrás hacerlo en las otras dos.

Esta técnica está relacionada con el amor. Dice: Cuando te acarician,  siéntelo como si fuese la vida eterna. ¿Qué significa esto? ¡Muchas cosas!  Primero: cuando te aman, el pasado cesa y el futuro no existe. Estás en la dimensión del presente. Vives en el ahora.

¿Has amado alguna vez a alguien? Si lo has hecho, sabrás que la mente deja de estar omnipresente. Por eso la gente supuestamente sabia dice que el amor es ciego, que los amantes no reflexionan, están locos. En esencia tienen razón. Los amantes están ciego porque no tienen ojos para el futuro, para calcular lo que van a hacer.  Están ciego, no ven el pasado. ¿Qué les ha ocurrido?  Su vida transcurre en el aquí y ahora sin tomar en consideración el pasado ni el futuro, sin tomar en consideración las consecuencias. Por eso se dice que están ciegos. ¡Y lo están!...

El amor es la puerta al infinito, a la eternidad de la existencia. Si realmente has amado, el amor puede convertirse en una técnica de meditación. La técnica es esta: cuando te amen, entra en el amor como si fuera la vida eterna...

Cuando estás enamorado, dejas de existir, sólo existe el amor, el hecho de amar. Vuélvete cariñoso. Cuando acaricies a tu amante o a tu amada, conviértete en la caricia. Cuando beses, no seas el que besa ni el besado, sé el beso. Olvídate completamente del ego, disuélvete en el acto. Adéntrate en él hasta que el actor desaparezca. Si no eres capaz de adentrarte en el amor, difícilmente podrás hacerlo al comer o al caminar, porque el amor es el método más sencillo para disolver el ego. Por eso los egoístas no pueden amar. Pueden hablar, cantar o escribir sobre ello, pero son incapaces de amar. ¡El ego no puede amar!

Sé cariñoso. Cuando abraces, conviértete en el abrazo, conviértete en el beso. Olvídate de ti hasta el punto de decir: "Ya no existo. Sólo existe el amor". Entonces el corazón deja de latir y late el amor. La sangre deja de circular y circula el amor. Los ojos dejan de ver y ve el amor. No son las manos que se mueven para tocar, es el amor. Conviértete en amor y entra en la vida eterna... El amor puede ser una profunda meditación, la más profunda que hay. Hay amantes que han visto cosas que los santos no conocen. Hay amantes que han alcanzado centros que los yoguis desconocen. Pero,  mientras no transformes tu amor en meditación, sólo tendrás un atisbo. Tantra significa transformar el amor en meditación".

Osho, Meditación para gente ocupada
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