Nunca alimentes tu desdicha prestándole atención...Presta más atención a la felicidad, a las pequeñas alegrías.
“Nunca prestes demasiada atención a tu desdicha, porque si le prestas atención la estás alimentando. La atención es comida; si le prestas atención a algo, esto se vuelve más fuerte. Nunca alimentes tu desdicha prestándole atención. Solo mantente distante, despreocupado, incluso si está allí, está bien. Mantente despreocupado y, poco a poco, te sorprenderás: la gran desdicha comenzara a ser mas pequeña, mas pequeña, mas pequeña. De repente, un día desaparece. Tú la ayudabas a estar ahí con tu atención… La atención es comida, una comida muy sutil. Recuerda: no le prestes atención a lo negativo, no le prestes atención a tu sufrimiento, no hables de ello, no lo magnifiques. Te estás destruyendo a ti mismo, es autodestructivo. Descuídalo y descuidándolo morirá. Se indiferente a él, la indiferencia es veneno. Si quieres destruirlo, adéntrate en una mayor indiferencia hacia él. Preocúpate más por la felicidad, presta más atención a la felicidad. A las pequeñas alegrías se le...