8 ago. 2007

Sólo puedes conseguir amor de un ser libre

"Por favor, háblanos de la posesión

No puedes hacer nada peor que esto: reducir a un ser a la categoría de una cosa. Y eso es lo que hace la posesión. Sólo las cosas se pueden poseer. Puedes estar en comunión con un ser. Puedes compartir tu amor, tu poesía, tu belleza, tu cuerpo, tu mente. Puedes compartir, pero no puedes hacer negocios. No puedes regatear. No puedes poseer a un hombre o a una mujer. Pero todo el mundo está intentando hacer eso por toda la Tierra.


El resultado es este manicomio que llamamos planeta Tierra. Intentas poseer, algo naturalmente imposible, que no puede suceder por la naturaleza misma de las cosas. Entonces sufres. Cuanto más intentas poseer a una persona, más intenta esa persona volverse independiente de ti, porque toda persona nace con el derecho de ser libre, de ser él mismo o ella misma.

Estás invadiendo la intimidad de la persona, que es el único lugar sagrado del mundo. Ni Israel es sagrado, ni Kashi es sagrada, ni La Meca es sagrada. El único espacio sagrado en el verdadero sentido de la palabra es la intimidad de una persona, su independencia, su ser.

Si amas a una persona, nunca invadirás. Nunca intentarás ser como un detective, ser un mirón, espiando la intimidad de la otra persona. Respetarás la privacidad de la otra persona. Pero mira lo que hacen los llamados amantes, los maridos y mujeres, novios y novias. Lo único que hacen, las veinticuatro horas, es encontrar maneras de invadir, de entrar en el mundo privado de la otra persona.

No quieren que la otra persona tenga ninguna privacidad. ¿Por qué? Si la persona tiene independencia, privacidad, individualidad, tienen miedo. Puede que esa persona mañana ya no los ame, porque el amor no es algo estancado. Es un momento, no tiene nada que ver con la permanencia. Puede que continúe por toda la eternidad, pero básicamente el amor es un fenómeno del momento. Si sucede de nuevo al momento siguiente, eres bienaventurado. Si no sucede, deberías estar agradecido de que, al menos, sucedió antes.

Permanece abierto: quizá pueda suceder otra vez, si no con esta persona, entonces con otra. La cuestión no son las personas, la cuestión es el amor. El amor debería seguir fluyendo, no debería detenerse.

Pero, en su estupidez, la gente empieza a pensar: «Si esta persona se me escapa de las manos me voy a pasar el resto de mi vida sediento de amor.» Y no sabe que al tratar de sujetar a esta persona permanentemente en cautiverio, estará sediento. No tendrá amor. No puedes obtener amor de un esclavo. No puedes conseguir amor de tus posesiones; de tu silla, tu mesa, tu casa, tus muebles, no puedes obtener amor.

Sólo puedes conseguir amor de un ser libre cuya unicidad respetes, cuya libertad respetes. Este momento de amor ha sucedido a causa de la libertad del otro. No lo destruyas tratando de poseerlo, tratando de sujetarlo, creando una atadura legal, un matrimonio. Deja que el otro sea libre, y permanece libre tú mismo. No dejes tampoco que nadie te posea.

Poseer o ser poseído, ambas cosas son feas. Si eres poseído pierdes tu alma misma".

Osho, From Darkness to Light
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