10 jul. 2008

La vida también es como un instrumento musical: cuando está demasiado tensa no produce música, cuando está demasiado floja no produce música

"Ocurrió que un joven y apuesto príncipe llamado Shrona escuchó por primera vez a Gautama Buda. Buda estaba visitando la capital de aquel reino y, al escucharle, el joven príncipe pidió inmediatamente ser iniciado. Era muy conocido porque tocaba muy bien el sitar, y también era famoso por su vida lujosa, absolutamente lujosa.

Se decía que cuando iba al piso de arriba, en lugar de tener una barandilla en las escaleras, preciosas mujeres desnudas estaban de pie en la escalera para que él pudiera ir del hombro de una mujer al hombro de la siguente. Así es como subía las escaleras. Solía estar todo el día dormido porque tenía mucha resaca de la noche anterior; pasaba toda la noche entre celebraciones, bebida, comida, música, danza. De noche no le quedaba tiempo para dormir.

La gente conocía bien todos estos aspectos de la vida del príncipe. Anteriormente, Gautama Buda nunca había dudado a la hora de iniciar a un hombre. Ahora dudó. Dijo:

- Shrona, lo sé todo de ti; quiero que lo reconsideres, que lo vuelvas a pensar. Me quedaré en esta capital los cuatro meses de la estación de las lluvias... De modo que Buda dijo:

- No hay prisa, Shrona.

- Cuando tomo una decisión, nunca la reconsidero -respondió Shrona- . Tienes que iniciarme ahora mismo.

Buda volvió a intentar persuadirle:

- No te va a hacer mal reconsiderarlo, porque has vivido una vida de absoluto lujo. Nunca has andado por los caminos, siempre has tenido un carro de oro. Nunca has salido de tu lujoso palacio y sus jardines. Siempre has vivido rodeado de mujeres muy hermosas, de grandes músicos, de bailarinas. Todo esto no será posible cuando te hagas sannyasin...

- Lo he considerado una y otra vez, y sigo queriendo que me inicies ahora mismo. Cuanto más me pidas que lo reconsidere, más tesón pondré y más me obstinaré.

Buda tuvo que ceder y darle la iniciación, y desde el segundo día empezó a haber problemas...

Mientras que todos los monjes tenían tres prendas de ropa, Shrona empezó a vivir desnudo; pasó de un extremo a otro. Mientras que todos los bhikkhus budistas iban por el camino, Shrona siempre iba por el lado del camino, entre pinchos. Mientras los demás monjes descansaban a la sombra de los árboles, Shrona siempre estaba de pie, soportando el ardiente sol del mediodía.

En sólo seis meses, el apuesto príncipe casi se había hecho viejo, era un esqueleto, tenía la piel negra; nadie podía reconocer que aquel hombre había sido un gran príncipe, famoso por su vida de grandes lujos. Sus pies sangraban, todo su cuerpo parecía haber encogido, y una noche, transcurrido seis meses, Gautama Buda fue al árbol bajo el que dormía...

Despertó a Shrona y le planteó una pregunta muy extraña:

- He oído que cuando eras príncipe también eras el mejor músico de sitar de todo el país. ¿Es eso cierto?

- Podrías habérmelo preguntado en cualquier otro momento -dijo Shrona-, no entiendo por qué vienes en medio de la noche.

- Espera un momento y enseguida entenderás por qué -dijo Gautama Buda...

- Bien, ahora la cuestión es ésta -dijo Buda- . ¿Si las cuerdas del sitar están demasiado tensas, nacerá música de ellas?

- Por supuesto que no -dijo Shrona-. Si están demasiada tensas se romperán.

- Si están demasiado flojas, ¿habrá música? -preguntó Buda.

- Planteas unas preguntas raras en medio de la noche -dijo Shrona-. Cuando las cuerdas están demasiado flojas no pueden emitir música. Hace falta cierta tensión. De hecho, tocar el sitar es simple. La verdadera maestría consiste en mantener las cuerdas exactamente en el medio, ni demasiado tensas ni demasiado flojas.

- Éste es el punto que quiero demostrarte -dijo Buda-. La vida también es como un instrumento musical: cuando está demasiado tensa no produce música, cuando está demasiado floja no produce música. Las cuerdas de la vida tienen que estar exactamente en el medio, ni demasiado tensas ni demasiado flojas; sólo entonces producen música. Y sólo un maestro sabe mantenerlas en el medio. Como has sido un maestro del sitar, me gustaría que te hicieras un maestro de la vida. No pases de un extremo a otro, del lujo a la austeridad, de los placeres a la autotortura. Procura estar exactamente en el medio".

Osho, Buda. Su vida y enseñanzas
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