14 jul. 2008

Quien cae puede levantarse: si pudo caer, puede levantarse. La misma energía que produjo la caída sirve para levantarse

Me siento perdido en medio de la oscuridad. ¿Podría ayudarme a salir de ella?

"No veo oscuridad en ninguna parte. Lo que sucede es que usted tiene los ojos cerrados. La oscuridad no existe, es su creación. El sol brilla por todas partes, hay luz por doquier, es mediodía, pero usted insiste en mantener sus ojos bien cerrados y por eso siente que está en la oscuridad. Ahora bien, nadie puede obligar a otro a abrir los ojos. Hay algunas cosas que usted tendrá que hacer por su cuenta.

Si siente la necesidad de estornudar, tendrá que hacerlo. Yo no puedo hacerlo por usted. Si desea sonarse la nariz, tendrá que hacerlo usted mismo, pues es algo que no puedo hacer por usted. Hay algunas cosas que tendrá que hacer por sí mismo.

Esta es una de las cosas más fundamentales de la vida, y es bueno que deba hacerla por su cuenta, pues, de lo contrario, hasta en medio de la libertad será esclavo. Si yo o alguien más pone fin a su oscuridad, la luz no será muy fuerte. Quedará prisionero de esa luz que no ha sido producto de su propia voluntad. Usted no habrá florecido por voluntad propia.

¿Alguna vez han notado cómo los niños tratan de abrir un capullo de flor a la fuerza? Claro que es posible abrir un capullo, pero no será una flor. Ni siquiera abierto es una flor; algo falta, y ese algo suele ser muy importante. Falta el alma. La flor tiene alma y vida cuando florece por su cuenta. Cuando se abre a la fuerza, se destruye. Todo aquello que es bello en la vida solamente puede suceder, no se puede hacer.

Hay una anécdota muy hermosa del maestro Joshu:

Un día, Joshu se cayó en la nieve y gritó: "¡Ayúdenme a levantarme! ¡Ayúdenme a levantarme!" . Uno de sus discípulos acudió y se acostó a su lado.

Riendo, Joshu se incorporó y le dijo al discípulo: "Muy bien. ¡Perfectamente correcto! Eso es lo mismo que estoy haciendo por ti".

Joshu se cayó en la nieve y pidió ayuda. Ahora bien, no hay necesidad de pedir ayuda. Quien cae puede levantarse: si pudo caer, puede levantarse. La misma energía que produjo la caída sirve para levantarse...

La misma energía que los puede convertir en pecadores los puede convertir en santos. En efecto, ser pecador es más complejo, más difícil, más arduo. Ser santo no es tan complicado y ser religioso no es en absoluto difícil. Es la misma energía. Mantener los ojos cerrados exige mucha energía. Esa misma energía suelta y relajada, servirá para abrir los ojos....

Observe mi puño. Para mantenerlo cerrado debo apretarlo. Tan pronto como suelto, la mano comienza a abrirse por sí sola. La apertura es natural; el cierre es antinatural. Es mucha la energía que se necesita para mantenerse cerrado. No hace falta energía para abrir.

Es algo muy extraño, pero para ser miserable se necesita invertir mucha energía, mientras que para mantenerse feliz no se necesita energía alguna. La felicidad es gratis, no cuesta nada, mientras que la miseria debe ganarse. Si desea ser miserable, tendrá que invertir mucho esfuerzo para mantenerse en ese estado, puesto que es completamente antinatural...

Eso es lo que he observado en miles de personas: agotan toda su energía siendo infelices. La inversión para permanecer en el infierno es muy grande, pues no es fácil. En realidad es muy difícil. Se necesita ser muy fuerte, muy obstinado, diamantino, para permanecer en el infierno... Por lo demás, nadie obstruye el camino. Basta con relajarse para que se abran las puertas del cielo. La relajación es la clave.

Usted dice que se siente perdido en medio de la oscuridad. Relájese. Tan pronto como lo haga comenzará a abrirse sus ojos, de la misma manera que el capullo se abre para convertirse en flor; de la misma manera que cuando se afloja el puño se abre la mano. No estoy aquí para imponer nada. Mi oficio es aclarar cómo se da el proceso. Puedo hablar de él pero no puedo vivirlo por usted. Es algo que sucederá, pero no si pone sus esperanzas donde no debe. No le prometo nada. Lo único que puedo decir es que puedo presentarle de manera obvia aquello que me ha sucedido. Pero es cosa suya emprender el camino. Los budas solamente indican el camino hacia el estado de Buda, pero son ustedes quienes deben andarlo".

Osho, El principio Zen
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