9 jul. 2008

¿A quién le importa que los demás te conozcan o no, si tú te conoces a ti mismo?

"Si te sientes feliz internamente, no te preocupará la fama; sólo a las personas infelices les preocupa la fama. ¿A quién le importa que los demás te conozcan o no, si tú te conoces a ti mismo?. Si te conoces a ti mismo, si sabes quién eres, no es necesario. Pero cuando no sabes quién eres, quieres que todos sepan quién eres. Coleccionarás opiniones, coleccionarás las ideas de la gente, y a partir de esa colección tratarás de crear cierta identidad: "Sí, yo soy este hombre. La gente me dice que soy muy inteligente". No estás seguro. Cuando se está seguro, ¿a quién le importa lo que digan o dejen de decir los demás?.

Sigues mirando a los ojos de los demás para ver tu rostro: no conoces tu propio rostro. E imploras: "Decid algo sobre mí. Decid que soy muy hermoso. Decid que soy amable. Decid que soy carismático. ¡Decid algo de mi!". ¿Te has visto mendigar? . "Decid algo de mi cuerpo, de mi mente, de mi entendimiento: ¡Decid algo!".

Y si alguien te dice algo, te aferras inmediatamente a ello. Cuando alguien te dice algo chocante o frustrante, te enfadas mucho. La persona que dice algo contra ti destruye tu imagen. Si dice algo a tu favor, ayuda a que tu imagen esté un poco más decorada, ayuda a que sea un poco más ornamental: llegas a casa contento. Si la gente te aplaude, te sientes contento, ¿por qué?.

No sabes quién eres. Por eso vas buscando. Por eso sigues preguntando a la gente: "¿Quién soy? ¡Dime!". Y tienes que depender de ellos. ¡Y lo hermoso, lo irónico de todo esto es que esas mismas personas tampoco saben quiénes son!. Mendigos pidiendo a otros mendigos. Ellos han venido a mendigar de ti, de modo que hay un engaño mutuo.

Te encuentras con una mujer y dices: "¡Qué hermosa! ¡Qué divina!". Y ella dice: "Sí, y nunca me he encontrado con un hombre tan hermoso como tú". Esto es el engaño mutuo. Le llamáis amor: esto es engaño mutuo. Ambos anheláis cierta identidad. Ambos os satisfacéis mutuamente vuestro deseo. Las cosas irán bien hasta que, un día, uno de los dos decida que ya es suficiente y deje de engañar. Entonces acaba la luna de miel.... y comienza el matrimonio. Entonces las cosas van mal, y piensas: "Esta mujer me engañó" o "Este hombre me engañó". Nadie puede engañarte a menos que estés dispuesto a ser engañado, recuérdalo...

No puedes engañar a una persona que se conoce a sí misma, no hay modo de hacerlo. Si le dices algo, se reirá. Y te dirá: "No te preocupes, yo ya sé quién soy. Puedes dejar este tema y decirme lo que tengas que decirme. No te preocupes por mí; yo ya sé quién soy".

Osho, Buda. Su vida y enseñanzas
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