26 jul. 2009

Se destruyen más personas en nombre del amor que en nombre de la guerra

"No estoy en contra del amor, estoy completamente a favor de él, pero para dirigirse a una relación amorosa uno debería tener cierta madurez, cierta integración. Cuando eso ocurre, el amor es realmente maravilloso y te ayuda a crecer, de lo contrario se vuelve algo castrante y te destruye completamente.

El amor está destruyendo a millones de personas. Se destruyen más personas en nombre del amor que en nombre de la guerra. Nunca somos conscientes de ello, porque en los periódicos nunca se habla de eso, pero en nombre del amor hay mucha fealdad, muchos celos, mucha ira y lucha continua. En comparación, la guerra no es nada, una menudencia.

Pero es inevitable que sea así, porque las personas que se dirigen al amor todavía no se lo merecen. Antes de entrar en el santuario del amor tienes que merecerlo. Sólo serás merecedor suyo si tu llama está estabilizada y se ha vuelto silenciosa.

Lo que quiero decir con esto es que una vez que eres capaz de estar completamente solo y no tienes necesidad de dirigirte al amor, el amor es maravilloso. Cuando no hay necesidad, no hay obsesión, entonces no hay dependencia; por lo tanto, cuando te dirijas al amor, será un compartir. Quieres compartir porque tienes mucho, y quiere compartirlo con alguien con quien te sientes en sintonía.

Pero si te diriges al amor para buscar la felicidad, te equivocas; en ese caso lo único que te dará será infelicidad. Si te diriges al amor para compartir la felicidad, el amor será realmente maravilloso, la mejor experiencia que existe. ¿Puedes ver la diferencia? Si vas a buscar felicidad, sólo encontrarás infelicidad, porque ya eras infeliz. El hombre infeliz que se dirija al amor se dirigirá a una infelicidad aún mayor; y la otra persona se encuentra también en la misma situación. La otra persona también está buscando a alguien porque está buscando la felicidad. Ambos son infelices, y al buscar la felicidad se encuentran. ¡Qué absurdo! La infelicidad no sólo se duplicará, sino que se multiplicará.

Así que primero sé feliz y dichoso y después dirígete al amor. El amor depende de la dicha. La dicha no es una consecuencia del amor, al contrario, el amor es una consecuencia de la dicha".

Osho, Cara a cara con Osho. El martillo en la roca
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