28 feb. 2010

No hay por qué elegir entre la meditación y el amor. Ambas cosas han de ser vividas

"En cierta ocasión, alguien me preguntó: "Siempre que me enamoro, la meditación se perturba. Siempre que medito, empiezo a perder interés en el amor. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué debo elegir?". La idea de la elección surge por las polaridades. Sí, es cierto: si vas hacia el amor, tenderás a olvidarte de la meditación; y si vas hacia la meditación, perderás interés en el amor. ¡Pero aún así, no hay necesidad de elegir! Cuando te apetezca ir hacia el amor, ve hacia el amor; no elijas. Y cuando te apetezca ir hacia la meditación, ve hacia la meditación; no elijas. No hay necesidad de elegir.

Además, el deseo de ambas cosas nunca surge a la vez. Eso es algo que hay que entender, es de vital importancia: el deseo de ambas cosas nunca surge a la vez. Es imposible, porque el amor es el deseo de estar con otra persona; el amor significa estar enfocado en el otro. Y la meditación significa olvidarse del otro y enfocarse en uno mismo. Ambos deseos no pueden surgir a la vez. Cuando quieres estar con otra persona, significa que estás cansado de ti mismo. Y cuando quieres estar contigo mismo, significa que estás cansado del otro. ¡Es un hermoso ritmo!...

Cuando te apetezca estar solo, con todo el respeto, con todo el amor, dile al otro: "Está surgiendo en mí un gran deseo de estar solo, y tengo que hacerlo, no es una cuestión de elección. Por favor no te ofendas. No tiene nada que ver contigo; se trata simplemente de mi propio ritmo interior"... Cuando realmente hay amor entre dos personas, ese es un resultado seguro, una consecuencia segura: ambos empezarán a sentir al mismo tiempo el deseo de estar juntos y el deseo de estar separados. Entrarán en un ritmo: unas veces se juntarán, estarán juntos y se disolverán el uno en el otro olvidándose por completo de sí mismos; y otras, se saldrán de la unión, se separarán, se apartarán a su propio espacio para ser ellos mismos; se convertirán en meditadores.

No hay por qué elegir entre la meditación y el amor. Ambas cosas han de ser vividas. Lo que sea que surja en ti, cualquiera que sea el deseo más profundo en el momento, ve con ello".

Osho, Geometría de la conciencia. Enseñanzas místicas de Pitágoras
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