1 may. 2010

Ésa es toda mi enseñanza: sé ordinario, sé tan ordinario que desaparezca todo deseo de ser extraordinario

"Ser ordinario es lo más extraordinario del mundo, porque todo el mundo quiere ser extraordinario. Nadie quiere ser ordinario. Ser ordinario es lo único extraordinario... Si preguntas a los maestros zen: "¿Qué es lo que hacen?", te contestarán: "Recogemos leña del bosque, llevamos agua del pozo. Comemos cuando tenemos hambre, bebemos cuando sentimos sed, nos acostamos cuando estamos cansados. Eso es todo".

No parece ser gran cosa: recoger leña, llevar agua, dormir, sentarse, comer. Te dirás: "Ésas son cosas ordinarias. Todo el mundo hace eso".

Pero no son cosas ordinarias, y nadie las hace. Cuando recoges leña, estás condenándolo, pues te gustaría ser presidente de algún país. No quieres ser leñador. Condenas el presente a cambio de un futuro imaginario. Llevar agua de un pozo te parece que es desperdiciar tu vida. Te enfadas. No estás hecho para cosas tan ordinarias. Has llegado con un gran destino: conducir a todo el mundo hacia un paraíso, hacia una utopía. Todo eso no son más que proyectos del ego. Son estados de conciencia enfermizos.

Sé ordinario... Y de repente lo que consideras trivial dejará de serlo, lo que llamas profano dejará de serlo. Todo se torna sagrado. Llevar leña se convierte en algo sagrado. Sacar agua del pozo se convierte en sagrado.

Y cuando todos los actos se convierten en sagrados, entonces todos y cada uno de ellos devienen meditativos y piadosos, sólo entonces penetras en la vida... Y entonces la vida te desvela todos sus misterios. Te tornas capaz. Te tornas receptivo. Cuanto más receptivo eres, más disponible está la vida.

Ésa es toda mi enseñanza: sé ordinario, sé tan ordinario que desaparezca todo deseo de ser extraordinario. Sólo entonces puedes estar en el presente; de otro modo no puedes estar en el presente".

Osho, Nirvana, la última pesadilla. Charlas sobre el zen