22 abr. 2011

Sigue haciendo las cosas que realmente te gusta hacer y que disfrutas. Si no disfrutas, déjalo

"Me gustaría daros una técnica. Es una técnica muy sencilla pero al principio parece difícil. Si lo intentas verás que es sencillo. Si no lo intentas y sólo lo piensas, parecerá muy difícil. La técnica es esta: haz solamente lo que te gusta. Si no lo disfrutas, no lo hagas. Inténtalo, porque la alegría sólo proviene de tu centro. Si estás haciendo algo y lo disfrutas, empiezas a conectarte con tu centro. Si estás haciendo algo que no disfrutas, estás desconectado de tu centro. La alegría surge del centro, y de ninguna otra parte. Deja que éste sea el criterio, y vuélvete un fanático de esto.

Estás caminando por la carretera; de repente, te das cuenta de que no estás disfrutando del paseo. Detente. Se acabó, no debes hacerlo.

En mis años de universitario solía hacerlo, y la gente creía que estaba loco. De repente, me paraba y me quedaba media hora o una hora en el mismo sitio, hasta que me apeteciera caminar otra vez...

Me había apuntado a la clase de matemáticas en la escuela superior. Cuando entré el primer día el profesor estaba presentando la asignatura. En mitad de la clase me levanté e intenté salir.
- ¿A dónde vas? -dijo él-. Si te vas sin pedir permiso, no volveré a dejarte entrar.
- No voy a volver -le dije-, no se preocupe. Por eso no le he preguntado nada. Se acabó, ¡no me lo estoy pasando bien! Encontraré alguna otra asignatura que me guste, porque si no lo disfruto no lo voy a hacer. Es una tortura, es violento.

Y, poco a poco, se fue convirtiendo en la clave. De repente, me di cuenta de que siempre que disfrutas algo, estás centrado. El placer es el sonido que indica que estás centrado. Cuando no disfrutas algo, estás fuera de tu centro. Entonces no te esfuerces, no es necesario. Si la gente cree que estás loco, déjales que lo piensen. Al cabo de unos días, te darás cuenta, por tu propia experiencia, de que te estabas ignorando a ti mismo. Estabas haciendo mil y una cosas que nunca disfrutabas, pero seguías haciéndolas porque es así como te han educado. Sólo estabas cumpliendo con tu deber.

La gente ha destruído algo tan hermoso como el amor. Llegas a casa y besas a tu mujer porque es como tiene que ser, es lo que tienes que hacer. Entonces, estás destruyendo algo tan bello como un beso, algo parecido a una flor. Poco a poco, al no disfrutarlo, seguirás besando a tu mujer y te olvidarás de la alegría de besar a otro ser humano...

Puedes llegar a tu centro cuando eres afectuoso, cuando está fluyendo, cuando te fundes en el amor, en la alegría, en la danza, en el placer. Depende de ti. Sigue haciendo las cosas que realmente te gusta hacer y que disfrutas. Si no disfrutas, déjalo. Encuentra otra cosa que te guste. Sin duda encontrarás algo que te guste. Nunca me he topado con alguien que no le guste nada. Habrá personas que no les guste una cosa, ni la otra, ni la otra, pero la vida es amplia. No te compliques, déjate flotar...

El secreto es que empieces a disfrutar de algo. Ése es el secreto. Un pintor puede pasar hambre, estar pintando y, a pesar de todo, su rostro refleja satisfacción. Un poeta puede ser pobre, pero cuando está cantando su canción es el hombre más rico de la tierra. No hay nadie más rico que él. ¿Cuál es su secreto? Su secreto es que está disfrutando el momento. Siempre que disfrutas algo, estás en armonía contigo mismo y en armonía con el universo, porque tu centro es el centro de todo.

Deja que esta pequeña noción sea tu atmósfera: haz solamente lo que disfrutes, de lo contrario, déjalo".

Osho, Madurez. La responsabilidad de ser uno mismo
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