19 jun. 2011

No hay otro carcelero que tú mismo

"Sucedió una vez... Una parábola sufí...

Un hombre fue al río muy temprano por la mañana para dar un paseo y se tropezó con un saco. Abrió el saco; estaba lleno de piedras. Se sentó en la orilla y juguetonamente empezó a tirar las piedras al río. Disfrutaba viendo cómo salpicaban las piedras. Poco a poco empezó a amanecer y el sol empezó a salir. Ya sólo quedaba una piedra. La miró, pues ahora había bastante luz, y empezó a golpearse en el pecho llorando. Algunas personas se reunieron a su alrededor preguntándole: "¿Qué es lo que pasa?". Él contestó: "Es un diamante, y he tirado miles.  Los he estado lanzando continuamente sin saber lo que estaba tirando.  Pensaba que sólo eran piedras. Y  ya sólo me queda una".

Y yo os digo, que así y todo tuvo suerte --al menos se dio cuenta cuando aún le quedaba una. Millones de personas no se dan cuenta, ni siquiera en la última etapa; simplemente siguen tirando. Viven y mueren y nunca llegan a conocer el pan de cada día, el diamante que desciende sobre ellos cada día.

Es tu energía. Puedes ponerla en la ira, es la misma energía. Puedes ponerla en el amor, es la misma energía. Es tu elección. Por eso dice Jesús: No hagáis frente al malvado --porque si te resistes a él, toda tu energía irá hacia la resistencia...

No malgastes tu energía, porque es demasiado preciosa. Sólo por venganza, reacción, lucha, ira  --no la malgastes. Estás tirando diamantes...

Por este constante mal uso de nuestra energía creamos una prisión a nuestro alrededor. Sin embargo, las puertas de la prisión están siempre abiertas, porque no hay otro carcelero que tú mismo. Tú eres la prisión, el prisionero y también el carcelero. Sólo podemos sacrificar nuestras estúpidas y habituales actitudes, y la misma energía que crea la prisión se convierte en nuestra libertad, nuestra salvación...

Deja de pelear con la gente. Deja de luchar. Jesús dice concretamente: "No te resistas al malvado", porque tu mente dirá: "Pero, cuando existe un malvado, uno tiene que resistirse. El malvado no puede ser consentido; tiene que ser combatido y destruido". Nunca nadie ha destruido al demonio. El demonio es eterno. Si combates con él, tú serás destruido...

Todo el mensaje es muy claro. Jesús está diciendo: Ni una sola pizca de energía tiene que malgastarse por nada. Toda la energía ha de conservarse...

Si continúas guardando tu energía y no la despilfarras por ahí... Un perro empieza a ladrar y tú también te pones a ladrar. Dices: "Tengo que resistir al malvado. Tengo que darle una lección a este perro".  Puedes enseñarla una lección al perro.  Nunca se ha oído que hayan aprendido ninguna lección  --sólo saben ladrar.  Muchos como tú ya han estado allí, enseñando lecciones a los perros.  Los perros son muy testarudos; continúan ladrando.  Estás malgastando tu tiempo.  Ladrando a los perros pierdes tu capacidad de rezar a Dios, porque ladrar y rezar no pueden ir juntos.

La pelea, el odio, la ira y el amor no pueden existir juntos. Es una cuestión de simple economía interior...

Entonces, por favor, no seas un reformador. Recuerda, si quieres reformarte a ti mismo, no seas un reformador, porque o bien haces una cosa o haces la otra.  Si eres un reformador, empiezas a cambiar a los demás.  No seas un reformador si quieres ser reformado.  Conserva tu energía.  El milagro consiste en que si tú te reformas, si te transformas, muchos serán transformados a través de ti...".

Osho, El significado oculto de los evangelios
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