5 nov. 2012

Cada vez que veo fumar a alguien, ¡pienso que debe de ser un gran asceta o un santo haciendo penitencia!

"Cuando era pequeño mi padre me dijo: "Escucha, veo que sales con personas que fuman cigarrillos; ¡no fumes nunca!".
     "¡Esto es una provocación!" Yo ni siquiera me había parado a pensarlo; de hecho, siempre me ha parecido una tontería. En lugar de respirar aire limpio, ¡se gastan el dinero para respirar humo!  Y tienen un aspecto grotesco inspirando y exhalando humo", le dije...
     "Nunca me había llamado la atención, y ahora que me dices que no fume, ¡voy a hacerlo!  --le contesté a mi padre--. ¿Por qué quieres impedírmelo? Si no tiene ninguna ventaja, ¿por qué no confías en mi inteligencia?  Tenemos que llegar a un entendimiento. Tú no confías en mi inteligencia..., me pides que no fume. Si es una tontería, yo mismo decidiré no hacerlo; y si no lo es, nadie puede impedírmelo. ¿Cuánto tiempo puedes impedírmelo? ¿Cómo puedes hacerlo?
     Él entendió mi razonamiento. En muchos aspectos era una persona especial. Me trajo un paquete de cigarrillos y me lo dio, diciendo: "¡Pruébalo y así te convencerás!
Comprendo lo que quieres decir".
     De modo que lo probé y me convencí.  Empezaron a llorarme los ojos, empecé a toser, y no podía entender por qué la gente hace algo tan tonto y se tortura de esa manera. Desde entonces, cada vez que veo fumar a alguien, ¡pienso que debe de ser un gran asceta o un santo haciendo penitencia!

Osho, Ven otra vez, ven. Celebrando la alegría de la vida
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