15 nov. 2012

Mi trabajo consiste en esas cosas, echar un gato a tu cama. No supone un gran esfuerzo: ¡es pura diversión!

     "Haber tenido demasiadas esperanzas, siempre trae consigo desesperanza; en la misma proporción. Ten expectativas y acabarás frustrado. Ten expectativas y, tarde o temprano, sentirás desesperanza. Por eso mi único propósito aquí es liberarte de la esperanza. Si te liberas de la esperanza, nunca quedarás atrapado por un estado de desesperanza. La desesperanza es producto de la esperanza. La frustración es producto de la expectativa. Pero, en cierto modo, es natural. Cuando vienes a mí, llegas con grandes esperanzas; de iluminarte, de convertirte en un buda. ¡El problema es que no puedo ayudarte a convertirte en un buda porque ya lo eres!  No necesitas convertirte en un buda. No se trata en absoluto de convertirse, la budeidad es tu ser. En cuanto abandones esta idea de convertirte, de repente, reconocerás al buda interno.
     No estoy aquí para ayudarte a convertirte en alguien sino, simplemente, para ayudarte a reconocer quién eres. Aquí todos los dispositivos son sólo para hacerte recordar; no son dispositivos para ayudarte a convertirte, sino sólo para hacer que recuerdes.

     La familia se trasladó del centro de la ciudad a los suburbios, y les aconsejaron que consiguieran un perro guardián para cuidar la casa por la noche. Así que se compraron el perro más grande que encontraron. Poco después, los ladrones asaltaron la casa y, mientras el perro dormía, se llevaron un buen botín.
     El hombre de la casa fue al dueño de la tienda de animales y se lo contó.
     -Mire -contestó el comerciante-, lo que usted necesita es un perro pequeño que despierte al grande.

     ¡Eso es lo que tú necesitas! Buda está dormido en ti. Sólo hará falta un pequeño dispositivo, ¡un perro pequeño para despertar al perro grande!

     La señora del mulá Nasrudin y su vecina estaban hablando de sus hijos adolescentes.
     -¿Es difícil hacer que tu hijo se levante por la mañana? -le preguntó la vecina.
     -No -le contestó la señora Nasrudin-. Yo abro la puerta y le echo el gato a la cama.
     -¿Y eso hace que se despierte?
     -Duerme con el perro.

Mi trabajo consiste en esas cosas, echar un gato a tu cama. No supone un gran esfuerzo: ¡es pura diversión!".

Osho, Inocencia, saber y asombro
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