9 mar. 2014

Cuando dos personas están intensamente enamoradas, es tan desbordante dentro de ellas el sentimiento que no tienen sitio para las palabras.

         "Recuerda la experiencia de enamorarte. ¿Necesitabas expresar tus sentimientos una y otra vez? ¿Necesitas alabar la belleza de tu amada cada que vez que os encontráis? Las palabras lo hacen todo hueco y superficial. La verdad es que, en cuanto empiezas a expresarla,  ¡la gloria del amor desaparece!  No se puede expresar el amor con palabras.
          Cuando te sientas con tu amada o con tu amado en silencio, sientes que la gloria del amor resuena en tu corazón. Estás emocionado, dichoso, feliz, exultante sin ninguna razón; te sientes rebosante sin razón alguna. El vacío ha desaparecido totalmente y estás repleto de amor. El amante siente la corriente desbordante del amor, como un río tan caudaloso que sus aguas inundan las orillas. Verás que los amantes siempre están en silencio, mientras que el esposo y la esposa hablan sin parar. Tienen miedo de estar en silencio, porque en el silencio no habría ninguna conexión entre ellos; su única relación es la de la conversación y las palabras. Si el esposo está callado, la esposa se preocupa; si la esposa está callada, el esposo tiene la sensación de que le pasa algo. Sólo están en silencio cuando han discutido... Pero el silencio que utilizas contra el otro cuando te enfadas debería usarse para expresar el amor más sublime.
          Cuando dos personas están intensamente enamoradas, es tan desbordante dentro de ellas el sentimiento que no tienen sitio para las palabras. En ese estado pueden agarrarse la mano o abrazarse, pero el lenguaje desaparece por completo. Los amantes se vuelven mudos. Hablar parece trivial, parece una obstrucción, pues el lenguaje destruiría el silencio profundo; el lenguaje rompería las cuerdas del corazón; el lenguaje perturbaría la superficie del océano y empezarían a formarse olas. Por eso los amantes guardan silencio.
          En ese momento del néctar no debes permitir que interfiera ni un solo pensamiento, ni formar ninguna palabra. Tienes que preservar el tono, el sentimiento de Su gloria suprema, de amorosa gratitud por todo lo que te ha dado. Estás lleno, rebosante; no quieres nada. Deja que el reconocimiento, la gratitud fluya de ti".

Osho, El verdadero nombre. La melodía de la existencia
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