4 jun. 2016

Durante las veinticuatro horas del día, siempre que te acuerdes, sé consciente de tu respiración.

          "Buda dijo que cuando respires debes ser consciente de cómo la respiración te roza la nariz. Debes ser consciente de cómo la respiración te roza la nariz cuando entra; y cuando la respiración desciende por la garganta, debes ser consciente de cómo te roza la garganta, y cuando la respiración llega a los pulmones y baja hasta el estómago, debes seguir siendo testigo de ella. Tu conciencia debe seguirla. Entonces la respiración se detendrá durante un instante, habrá una pausa; esta pausa es muy valiosa. Cuando tomas una respiración profunda, por un instante no habrá respiración, ni inspiración ni expiración; todo se detendrá. La respiración saldrá; después de descansar unos segundos, sale. Entonces tu conciencia también debe salir con ella, elevarse con ella. Síguela a medida que sale. Una vez más, cuando haya salido, todo se detendrá durante un segundo; entonces comenzará una nueva respiración: una vez más inspirar y una vez más expirar. Buda dijo que deberías hacer un rosario de cuentas con las respiraciones y de este modo podrías despertar tu recuerdo de cada respiración.
          Si en cada respiración profunda hay conciencia, el prana se expandirá y la energía vital empezará a ascender. La consciencia es la clave del ascenso; la inconsciencia, la clave del descenso.
          Cuando una persona puede llegar a la conciencia a través de la respiración, no necesitará ninguna otra práctica, será suficiente; pero es muy difícil. Durante las veinticuatro horas del día, siempre que te acuerdes, sé consciente de tu respiración. Nadie lo sabrá, es algo que puedes hacer en silencio; nadie sabrá qué estás haciendo... En silencio, junto con tu respiración, tu recuerdo irá aumentando gradualmente".

OSHO, Diálogos con el Señor de la Muerte
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