2 dic. 2016

La consciencia te hace individuo: un pino solitario bailando con el viento, la cima de una montaña iluminada por el sol en toda su gloria y su belleza, un león en su tremendo y hermoso rugido cuyo eco resuena durante kilómetros por los valles.

"Toda multitud es heterogénea, pero los individuos no son heterogéneos. Cada individuo es una consciencia auténtica. En el momento en que forma parte de una multitud, pierde su consciencia. Entonces pasa a ser dominado por la mente colectiva y mecánica. Yo estoy haciendo algo muy sencillo, sacar a los individuos de las muchedumbres heterogéneas y darles su individualidad y su dignidad.

No quiero multitud alguna en el mundo. No importa si se han reunido en el nombre de la religión, en el nombre de la nacionalidad o en el nombre de la raza. Una multitud en sí misma es fea, y la multitud ha cometido los mayores crímenes en el mundo porque no tiene consciencia. Es una inconsciencia colectiva.

La consciencia te hace individuo: un pino solitario bailando con el viento, la cima de una montaña iluminada por el sol en toda su gloria y su belleza, un león en su tremendo y hermoso rugido cuyo eco resuena durante kilómetros por los valles. La multitud siempre es de borregos; todos los esfuerzos del pasado han consistido en convertir a todos los individuos en un radio de la rueda, en la parte muerta de una multitud muerta. Cuanto más inconsciente es y cuanto más dominado por el colectivo resulta su comportamiento, menos peligroso es.

De hecho, se vuelve casi inofensivo. No puede acabar siquiera con su propia esclavitud. Por el contrario, comienza a glorificar su propia esclavitud: su religión, su nación, su raza, su color. Éstas son sus esclavitudes, pero él empieza a glorificarlas. Como individuo no pertenece a ningún grupo. Cada niño es un individuo cuando nace, pero raramente una persona muere siendo un individuo.

Mi trabajo consiste en ayudarte a que vayas al encuentro de tu muerte con la misma inocencia, con la misma integridad, con la misma individualidad con la que te encontraste en el momento de tu nacimiento. Entre tu nacimiento y tu muerte, tu vida debería ser una danza, una consciencia solitaria en busca de las estrellas: en soledad, sin concesiones, un espíritu rebelde. A menos que cultives un espíritu rebelde, no tendrás en absoluto un espíritu. No existe otro tipo de espíritu".

Osho, El Rebelde